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viernes, 5 de febrero de 2016

tiempo








       Hay en el tiempo dársenas
       en las que el incesante devenir
       fondea; remansos que detienen
       el curso natural
       de las horas. Son como remolinos
       que absorben la energía
       y la materia, libre,
       recupera su ingravidez y el aire,
       cristalizado inmoviliza
       toda acción.

       Y es que, a veces,
       el tiempo también pierde
       su tiempo. Después sigue
       fluyendo, ajeno siempre
       a nuestra condición. Pero nos deja
       la desazón de este pequeño lapso
       en que fuimos eternos

      Rafael Guillén




viernes, 1 de enero de 2016

Antecomienzo






No detenerse.
Y cuando ya parezca
que has naufragado para siempre en los ciegos meandros
de la luz, beber aún en la desposesión oscura,
en donde sólo nace el sol radiante de la noche.
Pues también está escrito que el que sube
hacia ese sol no puede detenerse
y va de comienzo en comienzo
por comienzos que no tienen fin.

José Ángel Valente, “Antecomienzo”.




sábado, 21 de noviembre de 2015

Hoy a ti






Hoy a ti: larga eres
como el cuerpo de Chile, y delicada
como una flor de anís,
y en cada rama guardas testimonio
de nuestras indelebles primaveras.
Qué día es hoy? Tu día.
Y mañana es ayer, no ha sucedido,
no se fue ningún día de tus manos:
guardas el sol, la tierra, las violetas
en tu pequeña sombra cuando duermes.
Y así cada mañana
me regalas la vida.

Pablo Neruda en "El mar y las campanas"




domingo, 15 de noviembre de 2015

El mar y las campanas





Se vuelve a yo como a una casa vieja
con clavos y ranuras, es así
que uno mismo cansado de uno mismo,
como de un traje lleno de agujeros,
trata de andar desnudo porque llueve,
quiere el hombre mojarse en agua pura,
en viento elemental, y no consigue
sino volver al pozo de sí mismo,
a la minúscula preocupación
de si existió, de si supo expresar
o pagar o deber o descubrir,
como si yo fuera tan importante
que tenga que aceptarme o no aceptarme
la tierra con su nombre vegetal,
en su teatro de paredes negras.

Pablo Neruda en "El mar y las campanas"





viernes, 6 de noviembre de 2015

ceniza







Tu corazón, como hoja de invierno
debajo de los cedros y esa nieve
confirmando mi ausencia, son imágenes
de aquella soledad por mí dispuesta.

Pero nunca supiste cuanto duele
cada ventana abierta en la ceniza
o en el haz de la duda.
Siempre quise que te llegara dulcemente escrito

para que comprendieras. Y no pude
sino trazar signos borrosos, pautas
de mi propio desorden.
Recorría

calles desiertas, miedos… No encontraba
más paz que mi vacío…

Es la hora
de la verdad y no sé cómo decirla.

Angelina Gatell en "Ceniza en los labios"




sábado, 3 de octubre de 2015

LABERINTO






Condenada a ser sombra de tu sombra,
a soñar con tu nombre en cada madrugada.
Por la ventana abierta un olor errabundo
de vida -¿y tú en qué calle?-
un temblor en la luz,
el llanto de algún niño.

Y tus ojos cerrados,
o tus ojos abiertos como dos golondrinas,
y tu mano en el agua o tu mano en tu pelo
o tu mano en el aire con su triste blandura,
-¿y en qué calle tus pasos?-
y yo en sueños atada al hilo de tus sueños,
condenada a ser sombra de tu sombra,
a soñar con tu nombre en cada madrugada.

Piedad Bonnett



sábado, 19 de septiembre de 2015

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS






Cuando las nieblas de la medianoche suben,
y duerme entera la tierra,
andan en torno a mí los vigorosos muertos
y poco a poco desaparecen.

¡Mirad! Guerreros, santos, sabios,
de épocas ya esfumadas,
con paso solemne y reverendo rostro
aparecen y desaparecen.

La luz del esplendor del mediodía,
el crepúsculo tierno y apacible,
hechizan la mirada: sin embargo morirán,
morirán y desaparecerán.

Pero aquí, en el centro del país de los sueños,
no puede entrar la mano corruptora,
estas visiones dulces, este raro brillo
nunca morirán.

Veo las sombras crecer,
las siluetas de antiguos recuerdos;
andan en torno a mí los vigorosos muertos
y poco a poco desaparecen.

Lewis Carroll en "Poemas", Valparaíso Ediciones. Traducción de Raquel Lanseros




miércoles, 2 de septiembre de 2015

La risa


Hoy he leído este poema y no recuerdo dónde. He querido traerlo aquí porque me ha hecho recordar muchos momentos. Porque era tan así....








Yo le decía a mi hermana,
o ella me decía,
ven, ¿jugamos a reír?
Nos acostábamos una junto a la otra en la cama
y empezábamos.
Para hacer como que hacíamos, por supuesto.

Risas forzadas.
Risas ridículas.
Risas tan ridículas que nos hacían reír.
Entonces venía, sí, la verdadera risa,
la risa entera a arrastrarnos en su rompiente inmensa.
Risas estalladas, proseguidas, atropelladas, desencadenadas,
risas magníficas, suntuosas y locas...
y reíamos al infinito de la risa de nuestras risas...
Oh risa, risa del goce, goce de la risa;

reír es vivir tan profundamente


Annie Leclerc





domingo, 30 de agosto de 2015

Ya no hay tiempo



Bell Anja


Ya no hay tiempo para el amor
para los grandes amores
esos que justifican lo que queda por vivir.

Ahora es tiempo plano y gris
tiempo desesperanzado sin rescate
tiempo de mirar de lejos los pájaros tirados sobre la hierba con las alas rotas.

Ya no podrás luchar ni ganar el pan.
No habrá mar en huida ni retorno.

No habrá ya paraíso ni tierra prometida
sólo habrá belleza inerte como naturaleza muerta.

Es tiempo de manotazos contra el tiempo
no hay nada que esperar ni nada más que decir.
Ya no quedan ni palabras.

Lento llega a lo lejos el otoño
que ahora ya ni promete nostalgia
ni ocasos monumentales, prodigiosos e irreverentes.


                    Araña con fuerza la tierra como si fuera los ojos de los ahogados
                    y mira la sangre entre tus uñas.
                    Eso es todo cuanto podrás tener en las manos.


Monalisa



lunes, 17 de agosto de 2015

Jamás se regresa


 
Gustav Klimt


No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe.
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía, o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente.

No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa...


Martha Rivera Garrido