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domingo, 29 de marzo de 2015

Terror Mundano





Estaba junto a la puerta de una ciudad rica.
Tenía todo lo que los dioses exigían;
estaba preparada; el esfuerzo
para prepararme había sido largo.
Y el momento era el momento adecuado,
el momento asignado para mí.

¿Por qué tenías miedo?

El momento era el momento adecuado;
la respuesta debía estar lista.
En mis labios,
temblaban unas palabras que eran
las palabras adecuadas. Temblaban,

y yo sabía que si no lograba contestar
con suficiente rapidez, sería rechazada.

Louise Glück en "Vita Nova"




domingo, 15 de marzo de 2015

Piezas para piano





4

En esta canción hay una danza.
Bailan los rosales con la brisa,
hay murmullo de ramaje,
hay danza de viento amarillo en los campos de girasoles.
Entre la noche,
la precisión de un baile que armoniza todas las cosas del mundo.


5

La noche es de melaza.
El azafrán de la luna insinúa la quietud de los caballos.
En la tarde explotó el aire
y ahora el paisaje existe solamente porque existe el piano.


6

La luna cabe entera
en el lugar de los pulmones.


7

Una infinita ternura
que nunca podrá ser palabra.


Darío Jaramillo Agudelo en "Cuadernos de música",




jueves, 5 de marzo de 2015

SUITE #1






IV

Atravieso el umbral
y adivino que hay otro tiempo
donde están presentes la rosa de un ayer lejano
y un aliento cálido y frutal que canceló la infancia.
Aquí están vivos, conmigo transcurriendo.
Como este sonido de las revelaciones.

Darío Jaramillo Agudelo en "Cuadernos de música", (Piezas para violonchelo)




jueves, 19 de febrero de 2015

SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR



Miguel Munárriz nos recuerda hoy estos versos de Cernuda que nunca puedo leer sin escalofrío.
Así que no he podido resistirme a ponerlos aquí una vez más.


Auguste Rodin. Eternal Idol



Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera.
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

Luis Cernuda




lunes, 9 de febrero de 2015

tal vez esperanza






Allá donde el gris y el verde
se atraen
y donde se detestan
con ferocidad

Donde el punto se convierte
en formas indescifrables
y la tercera dimensión
semilla de mi llamado
es donde nace la rabia, el llanto
el frío la soledad y la impotencia

Y quizás alguna vez
un alevoso rayo de esperanza.

Monalisa




miércoles, 28 de enero de 2015

El vestido






Se me secó el alma.
Como un alma arrojada al fuego,
pero no del todo,
no hasta la aniquilación. Sedienta,
siguió adelante. Crispada,
no por la soledad sino por la desconfianza,
el resultado de la violencia.

El espíritu, invitado a abandonar el cuerpo,
a quedar expuesto un momento,
temblando, como antes
de tu entrega a lo divino;
el espíritu fue seducido, debido a su soledad,
por la promesa de la gracia.
¿Cómo vas a volver a confiar
en el amor de otro ser?
Mi alma se marchitó y se encogió.
El cuerpo se convirtió en un vertido demasiado
grande
            para ella.

Y cuando recuperé la esperanza,
era una esperanza completamente distinta.

Louise Gluck en "Vita Nova"




viernes, 23 de enero de 2015

Neruda, Pablo






Neruda nunca se ha ido de mi vida. Lo descubrí muy pronto, aparece siempre cuando menos lo espero y es una sorpresa siempre entrañable, maravillosa. Conservo de él algunos de los recuerdos más preciados de mi vida. Los guardo con mucho cuidado en donde sé que nunca se perderán y los miro, leo, escucho de vez en cuando.
He leído varias veces en estos días la noticia de la publicación de sus poemas inéditos con el precioso y sugerente título de “Tus pies toco en la sombra”, una flor fresca entre tanta náusea que nos traen las noticias de estos días. Y a la espera de que pueda ir a comprar el libro, o que algún alma generosa me lo pueda comprar, releo (como tantas veces en mi vida) poemas de sus libros que andan por aquí, por esta casa desordenada en mi orden y en mis posibilidades.

Nosotros preferimos llamarle Pablo, tan cercano siempre él.


II

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.

Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones

tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.

“Cien sonetos de amor” de Pablo Neruda




(...)

Y aquella vez vez fue como nunca y siempre:
vamos allí donde no espera nada
y hallamos todo lo que está esperando.










jueves, 15 de enero de 2015

No les creas




No les creas cuando te muestren
la foto de mi cuerpo,
no les creas.
No les creas cuando te digan
que la luna es la luna,
si te dicen que la luna es la luna,
que ésta es mi voz en una grabadora,
que ésta es mi firma en un papel,
si dicen que un árbol es un árbol,
no les creas,
no les creas
nada de lo que te digan,
nada de lo que te juren,
nada de lo que te muestren,
no les creas.

John Berger




sábado, 10 de enero de 2015

El viaje






Sólo quiero tu casa de ternura,
vivir en su calor.
Eres el mar y la orilla segura
porque el único viaje es el amor.

Reconocer tu alma, qué aventura
de mágico sabor.
Allí tendré profundidad y altura
porque el único viaje es el amor.

Besos desconocidos como puertos
esperan bajo un cielo de mirada.
-Lo demás es dolor.

Hoy vuelvo de países que están muertos,
después de un mar que no me dijo nada,
porque el único viaje es el amor.


María Elena Walsh




martes, 6 de enero de 2015

veinticinco





Naciste con el frío como los brotes de un rosal
con tu cuerpo de luciérnaga
tantas veces mecido en mis brazos
hiciste de mi vida un barco de ilusiones
fértil esperanza y un cálido porvenir

¿Recuerdas cuando recitábamos
los versos de Espronceda?
casi no sabías hablar
y los rematabas con un sonoro “Estampún”
gesticulábamos con los brazos
y reíamos, reíamos mucho

Ahora me regalas tú los versos
sin recitarlos nos entendemos
sin siquiera abrir los labios
de tanto conocer nuestras miradas

El mar, la montaña, el verde,
fauna y flora marcescente  -“una palabra muy bonita”
es tu pasión de ahora
me cuentas tus historias de tanta naturaleza
y las disfruto al sentir el entusiasmo y la emoción en tu voz

Siempre he aprendido mucho de ti

Que sigas siendo generoso y amable
como siempre
entregado a un amor tan feliz
que nace nuevo cada día

Que la vida no te cierre puertas
ni alegrías ni sueños ni amor
y cuando vuelvas
entre risas te volveré a decir:
“dame un abrazo de oso”
y nos meceremos los dos

Te quiero


Monalisa