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viernes, 23 de enero de 2015

Neruda, Pablo






Neruda nunca se ha ido de mi vida. Lo descubrí muy pronto, aparece siempre cuando menos lo espero y es una sorpresa siempre entrañable, maravillosa. Conservo de él algunos de los recuerdos más preciados de mi vida. Los guardo con mucho cuidado en donde sé que nunca se perderán y los miro, leo, escucho de vez en cuando.
He leído varias veces en estos días la noticia de la publicación de sus poemas inéditos con el precioso y sugerente título de “Tus pies toco en la sombra”, una flor fresca entre tanta náusea que nos traen las noticias de estos días. Y a la espera de que pueda ir a comprar el libro, o que algún alma generosa me lo pueda comprar, releo (como tantas veces en mi vida) poemas de sus libros que andan por aquí, por esta casa desordenada en mi orden y en mis posibilidades.

Nosotros preferimos llamarle Pablo, tan cercano siempre él.


II

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.

Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones

tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.

“Cien sonetos de amor” de Pablo Neruda




(...)

Y aquella vez vez fue como nunca y siempre:
vamos allí donde no espera nada
y hallamos todo lo que está esperando.










jueves, 15 de enero de 2015

No les creas




No les creas cuando te muestren
la foto de mi cuerpo,
no les creas.
No les creas cuando te digan
que la luna es la luna,
si te dicen que la luna es la luna,
que ésta es mi voz en una grabadora,
que ésta es mi firma en un papel,
si dicen que un árbol es un árbol,
no les creas,
no les creas
nada de lo que te digan,
nada de lo que te juren,
nada de lo que te muestren,
no les creas.

John Berger




sábado, 10 de enero de 2015

El viaje






Sólo quiero tu casa de ternura,
vivir en su calor.
Eres el mar y la orilla segura
porque el único viaje es el amor.

Reconocer tu alma, qué aventura
de mágico sabor.
Allí tendré profundidad y altura
porque el único viaje es el amor.

Besos desconocidos como puertos
esperan bajo un cielo de mirada.
-Lo demás es dolor.

Hoy vuelvo de países que están muertos,
después de un mar que no me dijo nada,
porque el único viaje es el amor.


María Elena Walsh




martes, 6 de enero de 2015

veinticinco





Naciste con el frío como los brotes de un rosal
con tu cuerpo de luciérnaga
tantas veces mecido en mis brazos
hiciste de mi vida un barco de ilusiones
fértil esperanza y un cálido porvenir

¿Recuerdas cuando recitábamos
los versos de Espronceda?
casi no sabías hablar
y los rematabas con un sonoro “Estampún”
gesticulábamos con los brazos
y reíamos, reíamos mucho

Ahora me regalas tú los versos
sin recitarlos nos entendemos
sin siquiera abrir los labios
de tanto conocer nuestras miradas

El mar, la montaña, el verde,
fauna y flora marcescente  -“una palabra muy bonita”
es tu pasión de ahora
me cuentas tus historias de tanta naturaleza
y las disfruto al sentir el entusiasmo y la emoción en tu voz

Siempre he aprendido mucho de ti

Que sigas siendo generoso y amable
como siempre
entregado a un amor tan feliz
que nace nuevo cada día

Que la vida no te cierre puertas
ni alegrías ni sueños ni amor
y cuando vuelvas
entre risas te volveré a decir:
“dame un abrazo de oso”
y nos meceremos los dos

Te quiero


Monalisa




domingo, 4 de enero de 2015

Brindis por el nuevo año






A mitad de enero en la valla publicitaria de enfrente, que a las seis de la tarde ya estaba a oscuras, sobre las piernas largas de esa modelo que anuncia un perfume se detendrá un sol imprevisto, muy dulce.


Al inicio de febrero, llore o ría la Candelaria, se despertará la savia de los árboles y apuntarán las gemas en las ramas desnudas.

En marzo muchos sueños que uno alimentó con el año nuevo ya habrán sido derrotados: no has encontrado trabajo y tampoco has adelgazado; en cambio, las flores que perdieron los almendros han sido recuperadas por los cerezos. Pese a todo, deberás seguir adelante, puesto que el sol cumplirá con su oficio inexorable sin contar con las tormentas del corazón.

Puede que este sea el artículo malo que uno repite siempre al comenzar el año, pero el sol, siendo como es una bomba de hidrógeno, también se repite y no pasa nada.

Mientras las gotas metálicas del deshielo caen de los cobertizos sobre el humeante estiércol del ganado, de la última nieve resplandeciente de abril nacerán rosas en mayo y las nubes pasarán por las veletas de los campanarios cargadas de bienes o llenas de maleficios contra el trigo y el viñedo que peina las lomas.

Sin duda, ante la puerta del verano, con la fe renovada, pensarás: tengo que rebelarme, no voy a dejar que me machaquen más, quiero luchar.

Aquellas gemas que despertó la savia serán frutas en los mercados, cerezas de junio, ciruelas de julio, fresquillas de agosto, moscatel de septiembre.

Mientras el sol decline la luz para pudrir las hojas amarillas de otoño, si finalmente has conseguido no rendirte, obtendrás también tu propia cosecha, tal vez la brisa deliciosa de un amor, el deleite de las risas con los amigos, la gracia de un placer secreto que te conceda un dios pagano.

Cuando en noviembre se cierren los días y el recuerdo de los muertos fermente bajo tierra, surgirá del légamo el presagio de que todo va a resucitar de nuevo.

Diciembre dejará caer el sol en el abismo, pero con el solsticio de invierno volverá a crecer desde las tinieblas y ese será el momento de recuperar la inmortalidad de cada hora.

Ante la orilla sagrada donde nos espera el destino, levanta la copa y brinda por los buenos días del pasado y por todos los sueños imposibles. Seguir vivos es la victoria.


Manuel Vicent. Publicado en "El toro celeste"  enlace original




domingo, 28 de diciembre de 2014

mar







Y entonces fue la lluvia sobre el mar


Lo había olvidado
pero no hay nada como
la lluvia sobre el mar


Que los sonidos silencio
                              que mi soledad la nada.


Monalisa




jueves, 25 de diciembre de 2014

tu nuca



 Edvard Munch



Y aquí entre dos calmas
lejos del cementerio
abro un libro de silencios
por la página de tu espalda
y encuentro la palabra alegría
y la palabra alegría lleva acento
y yo se lo quito
y te lo pongo en la nuca.

Pedro Casariego




domingo, 14 de diciembre de 2014

TERROR PREVENTIVO





Ventana borrascosa abierta al borde
de las ruinas,
ven y asómate, hermano,
¿no ves en esta trama
preconcebida de la inquinidad
como un tajo feroz mutilando el futuro?

Y allí mismo, detrás de la estrategia
irrevocable del terror, ¿no escuchas
el sanguinario paso de la secta,
la marca repulsiva
del investido de poderes,
sus rapiñas, sus mañas, sus patrañas?

Atroz historia venidera,
¿en qué manos estamos, cuántas trampas
tendrá que urdir la vida para seguir viviendo?

J.M. Caballero Bonald en "Manual de Infracciones"




jueves, 11 de diciembre de 2014

Si aún...






Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.

Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.

Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.

Gabriel García Márquez




jueves, 4 de diciembre de 2014

... y tuvo tus ojos






A LA MAÑANA SIGUIENTE CESARE PAVESE NO PIDIÓ EL DESAYUNO

Solo bajó del tren,
atravesó solo la ciudad desierta,
solo entró en el hotel vacío,
abrió su solitaria habitación
y escuchó con asombro el silencio.
Dicen que descolgó el teléfono
para llamar a alguien,
pero es falso, completamente falso.
No había nadie a quien llamar,
nadie vivía en la ciudad, nadie en el mundo.
Bebió el vaso, las pequeñas pastillas,
y esperó la llegada del sueño.
Con cierto miedo a su valor
-por vez primera había afirmado su existencia-
tal vez curioso, con cansado gesto,
sintió el peso de sus párpados caer.
Horas después -una extraña sonrisa dibujaba sus labios-
se anunció a sí mismo, tercamente,
la única certidumbre que al fin había adquirido:
jamás volvería a dormir solo en un cuarto de hotel.

Juan Luis Panero




Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada. 

Cesare Pavese