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domingo, 15 de enero de 2017

Resistencia






(...)

Me agarraba a los bordes de mi herida. Mis uñas son aún mi salvación. No caer. Resistir contra aquella asamblea, contra Europa y sus palaciegos emisarios, contra el siglo y sus cristales fronterizos. contra mis habitantes infecciosos, contra la pústula internacional, contra la mueca nuclear, resistir. Resistir esas agresiones, ese Merlín apóstata que transforma el pasado en herida, el presente en herida, el futuro en una colosal carcajada de loco. Colosalmente resistir, como un interrogado. Resistir: una elección, la única.

Luego vino el fracaso de los médicos, el fracaso del desenfreno, el fracaso de la esperanza: mi libertad crecía como otra deuda, infinitesimal y celular. Todo era libertad y desgracia. Vomité un juramento increíble y entonces, sólo entonces, pedí a gritos socorro a las palabras.

Pues, danzarines espúreos, genuflexos, abominables, ¿qué imaginabais que fuera un poeta?

Felix Grande en "Puedo escribir los versos más tristes esta noche" de Baterbly Editores




domingo, 13 de noviembre de 2016

Amor 12 y 13





12

Aproxima tu luz
para que reconozca
la forma de este mundo que me das.


13

No son voces lunares lo que junta
tu nombre a mi ternura cotidiana.
Mi canto espiritual brota del fondo
del abismo interior.
Amo tu forma quieta y acosada
por sus cálidos límites perpetuos,
y la llanura tersa donde existes
para ser sólo tú: la que yo quiero
con mi vasta experiencia de suplicios
y de golpes inútiles
caundo la noche crea
los mares sin final y sin principio.

Juan Eduardo Cirlot, "En la llama". Ed. Siruela




martes, 8 de noviembre de 2016

Amor 8



Alberto Durero

8

Parecía imposible que la forma
tuviera más secretos, parecía
imposible que el pájaro remoto
cayera hasta las manos del mendigo.

Parecía imposible que la sombra
tuviera otra mitad con un espejo
de lunas silenciosas ofreciendo
el alma del espacio al destruido.

Parecía imposible y fue posible.
De los arcanos rosas o enlutados
surgió un palacio blanco con amor,
con muslos y sonido incandescente.

Juan Eduardo Cirlot en "En la llama", de Siruela




viernes, 21 de octubre de 2016

Conversiones






Un día convertí mi sentimiento
en vida.
Un día convertí mi certidumbre
en fuego.
Un día convertí mi corazón
en luz.
Un día convertí mi soledad
en música.
Un día convertí mis conversiones
en otro ser que estaba contemplándome.

Juan Eduardo Cirlot en "En la llama" Ed. Siruela




domingo, 25 de septiembre de 2016





Nací en la hora misma en que nació el pecado
y como él, fui llamada soledad.


Rosario Castellanos en "Poesía no eres tú"




viernes, 5 de agosto de 2016

MÁS UNO






ORACIÓN


Para mis días pido,
Señor de los naufragios,
no agua para la sed, sino la sed,
no sueños
sino ganas de soñar.
Para las noches,
toda la oscuridad que sea necesaria
para ahogar mi propia oscuridad.

Piedad Bonnett en "Tretas del débil"



jueves, 21 de abril de 2016

ESTAR EN TI







Yo no entro en ti para que tú te pierdas
bajo la fuerza de mi amor;
yo no entro en ti para perderme
en tu existencia ni en la mía;
yo te amo y entro en tu corazón
para vivir con tu naturaleza,
para que tú te extiendas en mi vida.

Ni tú ni yo, Ni tu ni yo.
Ni tus cabellos esparcidos aunque los amo tanto.
Sólo esta oscura compañía.
                                             Ahora
siento libertad.
                        Esparce
tus cabellos.
                    Esparce tus cabellos.

Antonio Gamoneda en "Blues Castellano". Bartleby Editores




miércoles, 6 de abril de 2016

Inútil






Inútil amor
el que no engendra amor

Inútil saber
el que no pone coto a la destrucción

Inútiles días
los de quien sólo se lamenta y no actúa

Jorge Riechmann









domingo, 6 de marzo de 2016

Confesión







CONFESIÓN


Nunca fue tan hermosa la mentira
como en tu boca, en medio
de pequeñas verdades banales
que eran todo
tu mundo que yo amaba,
mentira desprendida
sin afanes, cayendo
como lluvia,
sobre la oscura tierra desolada.
Nunca tan dulce fue la mentirosa
palabra enamorada apenas dicha,
ni tan altos los sueños
ni tan fiero
el fuego esplendoroso que sembrara.
Nunca, tampoco,
tanto dolor se amotinó de golpe,
ni tan herida estuvo la esperanza.

Piedad Bonet