Seguidores

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La pérdida de la ignorancia



"Marte" de Velázquez


No escribas tus memorias.
Lanzarán a tus pies aquel que fuiste,
como un cadáver enemigo.
Cuando el pasado empieza a ser mentira
queda muy poco ya para llevarse:
una inútil e indigna convicción,
una errónea crueldad. Apenas nada
de lo que tengas que volver a hablar.
La alegría de un viejo es el silencio.

Joan Margarit en "Misteriosamente feliz"




lunes, 17 de noviembre de 2014

HOTEL


Edvard Hopper

                                                                                                 Azar o necesidad,
                                                                                                 tal vez ambas cosas


Hoy en el ventanal de un hall sin nadie
la pena de los árboles al llegar el crepúsculo
y un cansancio de coches y de gente.
Pienso que tú no estás, que esto es Lisboa;
con poca cosa más ya hubiese escrito
un poema de amor cuando era joven.
Pero el viento, las luces encendiéndose,
el tráfico, la gente aprisa, a ciegas,
como sabiendo adónde van, me evoca
lo difícil que ha sido vivir juntos.
Cada uno de los dos carga esta pena
del otro, sin saber qué hacer con ella.
Quizá el amor es esto. Y añorarte
en el cristal -que se hace cada vez más oscuro-
de un hotel donde ignoro a qué he venido
quizá tan sólo a estar lejos de ti.

Joan Margarit en "Misteriosamente feliz"





Confesiones de una intransigente XI






Nunca calculo los riesgos
cuando me sumerjo en los días,
los sucesos, las pasiones,
lo previsto y lo imprevisto,
en los enamoramientos
-esa palabra que dicen que no existe-
ni mucho menos en el amor
-que sí existe-
No,
no calculo los riesgos: ni los míos
ni los ajenos.

Las historias vienen hacia mí y me arrastran
y me arrasan.
No sé resistirme
ni poner cortinas
ni sumar distancias
ni hacer guiños ni regates
a lo que me llama con tan firme determinación
ni sé mirar para otro lado
porque sólo veo ante mí los siete mares
océanos de emociones
posibilidades de dar
manos llenas de entusiasmos
corazón mirando al sol.
Y me sumerjo sin remedio.

Mucho más tarde veo los riesgos
cuando ya son realidades,
cuando ya me han golpeado y herido,
cuando ya otros se han rendido
y entonces ya nada importa.
La herida me ha marcado
como un beso en el aire
que casi nadie ve.

A pesar de todos los pesares,
los riesgos aún no entran
en la tabla de probabilidades
de mis cálculos.

Hay tanta gente que no lo entiende,,,
pero, por favor,
no intenten cambiarme.


Monalisa




jueves, 30 de octubre de 2014

Viaje





Estoy pensando en ti dentro de un tren
parado en la estación de una ciudad
en la que nunca estuve.
Una estación de andenes fatigados.
De difícil crepúsculo.
Cuando se acaba el tiempo
es tan desolador atreverse a soñar.

El tren arranca y cruza frente a unos edificios.
Detrás de una ventana iluminada
distingo el interior: es un instante
con las vagas sospechas de unas vidas.
Tampoco es mucho más lo que conozco
de lo que hemos llamado nuestro amor.

Joan Margarit en "Misteriosamente feliz"




jueves, 23 de octubre de 2014

Vivo allí donde estuve




Desde un lugar que aprendo
a registrar cada mañana, vuelvo
sobre mis pasos y te aguardo
allí donde estoy solo.
                                   Matinal
ofertorio del sueño, donde escribo el nombre
de tu vida, te vas desentrañando
entre las hoscas hojas conjuradas
de la noche. Eres la privación
donde me sacio, la apremiante
verdad con que te niego
cada día, el cuerpo intranspirable
donde acude de nuevo lo perdido.

Vivo allí donde estuve,
junto al mar delirante, libre
velocidad inmóvil orillada
de fuego, bosque espectral
de la alegría.
                      ¿Qué me queda
de aquel itinerario, habitaciones
clandestinas, subalternos refugios
del amor, qué me queda
después del sortilegio? Ser
feliz un instante y perderme mientras
vuelvo sobre mis pasos cada día.

José Manuel Caballero Bonald en "Quién sino tú"




domingo, 19 de octubre de 2014

Después del incendio



 Bruno Catalano

Tengo que recoger mis escombros
darles la forma humana que tenían
y seguir adelante

Que no haya brasas en los ojos
ni nubes de humo negro en el alma

Algunas cicatrices
por aquí y por allá son aceptables

Lo demás es echarse el dolor a la espalda
limpiarse las cenizas
y continuar andando

Óscar Hahn en "Señales de vida"




lunes, 13 de octubre de 2014

en tus ojos





Llegar desde mi isla
al bosque de tus ojos

Me envuelves en la noche

Voy desde mi centro
hasta tus párpados

Monalisa




sábado, 4 de octubre de 2014

Nadie está solo






En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.

José Agustín Goytisolo





miércoles, 24 de septiembre de 2014

Luz





No se mueve ni una hoja
Inmóviles verdes y ocres
Sobre el blanco gris azulado
Del cielo otoñal
Tampoco mi cuerpo se mueve hoy

Momento mágico y clarificador
Luminoso mundo al que apenas me asomo


Monalisa




martes, 23 de septiembre de 2014

momentos esenciales




"Como en todas las vidas, en la mía había unos cuantos momentos esenciales, deslumbrantes de tan reveladores, que te sacan del alma las verdades más hondas y escondidas, y que de pronto te dicen más de ti mismo y del mundo que todos los libros y la sabiduría de los maestros, y que ya se quedan en la memoria para siempre, haciéndose fuertes en ella contra todo tipo de asaltos de la inteligencia, de razonamientos y remedios, y señoreando en el pasado a su capricho y a su arbitrio, indestructibles, crueles, sordos a toda súplica."

Luis Landero en "El balcón en invierno".




jueves, 18 de septiembre de 2014

Espera






Y tú me dices
que tienes los pechos rendidos de esperarme,
que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de lastimar mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en vano
desde la soledad en la que tú me gritas
que sigues esperándome.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a esta deshabitada cerrazón de la carne
que apenas si tu sombra se delata,
que apenas si eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.

José Manuel Caballero Bonald en "Quién sino tú" de Bartleby Editores




sábado, 13 de septiembre de 2014

Otoño




Ven otoño manso
con tu canción triste y ordenada
con tu limpia nostalgia de luminosos
y alargados caballos al paso
tu música de silencios enarbolados
con renovadas lluvias
y charcos ocres que remedan ojos hacia atrás
             remanso de falsa inmobilidad
con tus dedos largos en la hondura
y un nuevo comienzo regalado
ciclo bendito

Cuídame en serena quietud
sálvanos de la enajenación de las horas
del círculo que arde
de la devastadora espera del tiempo sin tiempo
con tus místicos tintes dulces de olvido

Otoño de oro
dórame la piel
             Y el corazón


Monalisa









domingo, 7 de septiembre de 2014

Qué sería sin ti que viniste a mi encuentro






Qué sería sin ti que viniste a mi encuentro.
Qué sería sin ti sino un corazón durmiente.
Sino esta hora parada en la esfera del reloj.
Qué sería sin ti sino ese balbuceo.

De ti aprendí todo sobre las cosas humanas.
Y vi desde entonces el mundo a tu manera.
De ti aprendí cómo se bebe de las fuentes
Cómo del transeúnte que canta, se toma la canción.
De ti aprendí hasta el sentido del estremecimiento.

En cuanto a lo que me concierne, lo aprendí todo de ti.
Que es de día a mediodía, que un cielo puede ser azul
Que la felicidad no es un quinqué de taberna.
Me tomaste de la mano en este infierno moderno
Donde el hombre ya no sabe lo que es ser dos.
Me tomaste de la mano como un amante feliz.

El que habla de felicidad a menudo tiene los ojos tristes.
El desengaño no es acaso un sollozo
Una cuerda rota bajo los dedos del guitarrista
Y sin embargo les digo que la felicidad existe
En otra parte que en el sueño, en otra parte que en las nubes.
Tierra, tierra, he aquí sus ensenadas desconocidas.

Louis Aragon




jueves, 4 de septiembre de 2014

Pinceladas






                         Nada me pertenece
sino aquello que perdí


---o0o---


(La amarra del amor nos hace libres)


José Manuel Caballero Bonald en "Quién sino tú" de Bartleby Editores




lunes, 1 de septiembre de 2014

Gracias a ti...



 


                                                                    Gracias a ti
cada uno de mis días es un mundo limpio y perfumado que huele a melón.
                                                                    Gracias a ti
todos los frutos se ofrecen a mi mano como si yo fuera el sol.
Gracias a ti sólo pruebo la miel de la esperanza.
Gracias a ti late mi corazón.
                                                                     Gracias a ti
mis noches más solitarias son como un kilim de Anatolia que sonríe
desde la pared.
Gracias a ti al final de mi camino, sin llegar a mi ciudad,
                       he descansado en una rosaleda.
Gracias a ti, no dejo entrar a la muerte
                      que con sus cantos llama a mi puerta
vestida con sus más sutiles ropajes y me invita al gran descanso.

Nazim Hikmet





sábado, 30 de agosto de 2014

Confesiones de una intransigente X


 



Qué bueno poder decir siempre
no como un adverbio
no de tiempo
sino como un incondicional

Qué bueno poder decirlo
con certeza
con absoluta certeza
aun sabiendo que lo absoluto
es nada
no existe

Qué bueno saber
que alguien lo sabe.

Monalisa




martes, 26 de agosto de 2014

Centenario de Cortázar





Todo lo que precede es como lo primeros momentos de un encuentro después de mucho tiempo: sonrisas, preguntas, lentos reajustes. Es raro, me pareces menos morena que antes. ¿Se mejoró por fin tu tía abuela? No, no me gusta la cerveza. Es verdad, me había olvidado.
Y por debajo, montacargas de sombras, asciende despacio otro presente. En tu pelo empiezan a temblar las abejas, tu mano roza la mía y pone en ella un dulce algodón de humo. Hueles de nuevo a sur

---o0o---

A mucho más allá del mezzo
del cammin di nostra vita
existe un territorio del amor
un laberinto más mental que mítico
donde es posible ser
lentamente dichoso
sin el hilo de Ariadna delirante
sin espumas ni sábanas ni muslos.

---o0o---

Y aquello tan de Cortázar, tan tan suyo:


                                                         La justa errata

Habernos encontrado al fin del día
en un paseo público

Julio Cortázar en sus poemas para Cris, de “Salvo el Crepúsculo”. Alfaguara


                                                                  ---o0o---


Y el imprescindible párrafo del capítulo 93 de Rayuela:

"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."


Tantas horas, tantas y tan buenas, leyendo a Cortázar: sus poemas, sus cuentos, todos sus cuentos. Y Rayuela, siempre Rayuela


Cronopio Cortázar





miércoles, 20 de agosto de 2014

La gƏntƏ dicƏ








La gente dice que me he vuelto loco
Porque no uso corbata
Ni sombrero. O porque me enamoro
Siempre cuando llueve
O hace frío. La gente se ríe
De mi corazón cuando estornudo
Cuando lloro o cuando respiro
Pero la verdad es que la gente
Detesta mi cara de payaso
Asustado. Y sobre todo mi bolsillo
Siempre vacío y la oscuridad
En que me muevo entre destello
Y destello

Jorge Eduardo Eielson