lunes, 1 de abril de 2013
Confesiones de una intransigente (I)
Confieso que siempre lo juego todo a una única carta.
Las demás no me valen.
Como si no hubiese más baraja.
Aunque se desmorone el castillo de naipes
construido en el aire, siempre queda a salvo
esa única carta, la mía, en la que confío,
por la que vivo.
Sé que hay más, sé lo de la importancia del juego,
sé lo del azar, lo de la riqueza de la variedad...
Pero, qué queréis que os diga,
sigo dando mi vida entera
por el rey de corazones.
Monalisa
domingo, 31 de marzo de 2013
(...)
Como un guerrero pensativo
envejecí lejos del alba,
pero no me detuve. Errante,
de nuevo hoy mismo partiría,
y, aunque todo estuviera escrito,
indagaría aún en lo oscuro
buscando la llama abatida,
de esta elegía sin destino.
Inútil como las palabras.
Necesaria como la vida.
Carlos Sahagún, en el poema "Lugares"
viernes, 29 de marzo de 2013
Eres
Tienes rostro de piedra esculpida,
sangre de tierra dura,
viniste del mar.
Todo lo acoges y escudriñas
y rechazas
como el mar. En el corazón
tienes silencio, tienes palabras
engullidas. Eres oscura.
para ti el alba es silencio.
Y eres como las voces
de la tierra -el choque
del cubo en el pozo,
la canción del fuego,
la caída de una manzana;
las palabras resignadas
y tenebrosas sobre los umbrales,
el grito del niño -las cosas
que nunca pasan.
Tú no cambias. Eres oscura.
Eres la bodega cerrada
con la tierra removida,
donde el niño entró
una vez, descalzo,
y que siempre recuerda.
Eres la habitación oscura
en la que se vuelve a pensar siempre,
como en el patio antiguo
donde nacía el alba.
Cesare Pavese en "La tierra y la muerte"
martes, 26 de marzo de 2013
domingo, 24 de marzo de 2013
jueves, 21 de marzo de 2013
mujer amiga
La conocí como una
mujer pequeña porque estaba perdida.
Perdida en el inmenso
espacio abierto y oscuro que es el miedo.
Encogida como un
gorrión asustado.
¿Qué habrá ahora?
¿Cómo será vivir
ahora?
¿Cómo moverse en medio
del vacío negro?
Su rostro, más que
dolor, reflejaba el miedo a ese espacio nuevo, frío y desconocido que se abría
ahora. Incertidumbre y miedo, mucho miedo. Eso es lo que volaba por encima del dolor inmenso.
Su mirada lo decía
todo:
Tengo miedo.
No sé hacia dónde ir.
No sé cómo ir.
No sé caminar así.
No sé.
No sé.
¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuánto?
Miedo al saber que el
universo es aún más infinito
y que el vacío está
arriba.
Y el miedo, ese miedo
inmenso inabarcable
llegando a los
límites, tan próximos,
del “no puedo más y aquí me quedo”
Y franqueaba las
sonrisas,
los abrazos, los besos,
las caricias…
Lo franqueaba todo,
pero el miedo no.
Y dibujaba flores con
la sonrisa
que deshojaba con la
mirada.
Cuando volví a verla
descubrí a la mujer grande,
generosa y amable.
Y ahora sí, el dolor.
El dolor de todo lo
perdido:
los deseos, las
esperanzas,
los sueños, las ganas,
el tiempo y
una parte importante del amor.
Sin embargo, cuando se
giró, en un momento como un relámpago,
vi un vacío enorme a
su espalda.
Seguía ahí el miedo
grande como una nube negra,
el vacío que lo ocupa
todo,
la incertidumbre de lo
que ya no es,
el silencio de millas
de años,
el clavo ardiendo en
la llaga,
el rayo que no cesa,
la ausencia como un
planeta,
el rojo sable que
hurga en lo más hondo
…
Se giró de nuevo y
sonrió
Y era el miedo
Y el dolor
El grito ahogado.
Perennes
Infranqueables
Las palabras de sus
ojos.
Extraordinaria mujer
amiga
Monalisa
sábado, 16 de marzo de 2013
De Buñuel
Los restos de la estrella que quedaron entre tus cabellos
Crujían como cáscara de cacahuate
la estrella cuya luz descubriste
hace ya un millón de años
en el instante mismo en que nacía un diminuto chino.
"LOS CHINOS SON LOS ÚNICOS QUE NO TEMEN
[A] LOS FANTASMAS
QUE TODAS LAS NOCHES A LAS DOCE NOS SALEN DE LA PIEL."
Es lástima que la estrella
no supiera fecundar tus senos
y que el pájaro de la lámpara de aceite
la picotease como a una cáscara de cacahuate
tus miradas y las mías dejaron en tu vientre
un signo futuro y luminoso de multiplicación.
Luis Buñuel
miércoles, 13 de marzo de 2013
TRENO
En recuerdo de mi madre
Y ahora tiene sobre su cabeza los castaños nubarrones de las raíces
una delgada azucena de sal en sus sienes un collar de arena
y navega en el fondo de una nave atravesando nebulosas de espuma
una milla más allá de donde nosotros donde el río gira
visible -invisible- como una luz entre las olas
en verdad no es distinta -abandonada como todos
Zbigniew Herbert en "Poesía completa"
domingo, 10 de marzo de 2013
Marc Chagall "Sulla Citta"
Tienes un lado de divinidad
en cuarto creciente
y un lado de dolor en fase menguante.
Los plenilunios de licántropo
te dan la redondez gestante
de sueños batidos con lágrimas.
Llegará la luna nueva
con su filo de promesa.
Dulce pájaro, flor de espumas,
vistiéndote de una humanidad tan tierna...
Divinidad terrena.
Porque no es la luna,
No.
Eres tú, amor mío,
quien mueve las mareas.
Monalisa
lunes, 4 de marzo de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








