Ellos tienen derecho al olvido -pero la herida es imborrable. Pueden pedir la dulzura que les fue arrebatada- pero nadie puede ya concedérsela. Tienen derecho a no querer recordar. Nosotros no.
El agua se aprende por la sed; la tierra, por los océanos atravesados; el éxtasis, por la agonía. La paz se revela por las batallas; el amor, por el recuerdo de los que se fueron; los pájaros, por la nieve. Emily Dickinson en ""El viento comenzó a mecer la hierba"
VÍSPERAS Y MEMORIAS (...) Al hostil corazón se le ha poblado de designios felices su latir, y está con fe de nuevo. Y he querido volverlo a la memoria de aquella tierra, donde tantos hijos de la luz y la sombra son criaturas dignas para el amor, para la vida consoladora y ebria de la carne: son flores, rayos, ríos, son colinas. ¿Para qué recordar? Cae la tarde con débil luz en los tejados solos, dora las hojas con sereno fuego, indecisa en su muerte. Todo pasa, y esta ciudad se quedará remota en el lento recuerdo de mi vida. ¿Para qué recordar?, si hay aquí paz para los ojos, y alegría breve para el cansado corazón que aliento. Francisco Brines en "Palabras a la oscuridad"
EXCESO DE VIDA Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte. Pero lo que presiento no se parece en nada a la común tristeza. Más bien es certidumbre de la totalidad de mis días en este mundo donde he podido encontrarme contigo. De pronto tengo toda la impaciencia de todos los que amaron y aman, la urgencia incompartible de los enamorados. No quiero geografía sino amor, es lo único que mi corazón sabe. En mi vida no cabe este exceso de vida. Mejor, si te dijera que medito las cosas (fronteras y distancias) en los términos propios de la resurrección, cuando nos alzaremos sobre las coordenadas del tiempo y el espacio, independientemente del mar que nos separa. Sueño con el momento perfecto del abrazo sin prisa, de los besos que quedaron sin darse. Sueño con que tu cuerpo vive junto a mi cuerpo y espero la mañana en la no habrá límites. Juan Ignacio González-Iglesias en "Eros es más"