Luis García Montero comienza su novela “No me cuentes tu
vida” con estos versos:
En Varsovia, una muchacha hablaba así:
si quieres acariciarme, yo no me opondría
si quieres besarme, puedes hacerlo
te permitiría que me desnudes lo senos.
Pero debes saber que a papá lo fusilaron los alemanes
y a un hermano mío lo quemaron en los hornos.
Si quieres acariciarme, yo no me opondría
pero debes saber que todos estos muertos
aúllan en mí
y yo toda, soy ceniza.
Bésame, pero que no te sepa amarga.
Geo Bogza
No me cuentes tu vida.
No me des la mitad de lo que ya no quieres.
Benjamín Prado
Desoyendo al autor, quiero decirte: Por favor, cuéntame tu vida. Dame, aunque sea, la mitad de lo que ya no quieres. Dame la mitad de tu pena.
Monalisa








