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domingo, 7 de octubre de 2012

Pero...





ALABANZA TUYA

Es malo que haya
gente imprescindible.
No es muy buena
la gente que a sabiendas
se vuelve imprescindible.
La fruta
ha de continuar atesorando sol,
no ha de menguar la fuerza del torrente
si por acaso un día
se pierden los labios.

Pero
-y este pero me abrasa-
no puedo
decir que sea malo
que tú me seas imprescindible.

Jorge Riechmann





martes, 2 de octubre de 2012

Spoon River





En las últimas semanas he leído tres escritos de distintos amigos sobre la “Antología de Spoon River” de Edgar Lee Masters, con motivo de la edición completa en Bartleby Editores. Así que me entraron ganas de releerlo. Como normalmente tengo la costumbre de marcar las páginas con pegatinas de colores, os dejo aquí un par de poemas que me gustaron la primera vez que lo leí y que también me han emocionado ahora.


REUBEN PANTIER

Al fin, Emily Sparks, tus plegarias no fueron inútiles.
No fue del todo en vano tu amor.
Cuanto he sido en la vida se lo debo
a tu esperanza de que yo no renunciara,
a tu amor que me seguía viendo bueno.
Querida Emily Sparks, déjame que te cuente mi historia.
Paso por alto la influencia de mi padre y de mi madre.
Me metió en un lío la hija de la sombrerera,
y así me fui por el mundo,
donde corrí todos los peligros conocidos
del vino, las mujeres y los placeres de la vida.
Una noche, en un cuarto de la Rue de Rivoli,
cuando estaba bebiendo vino con una cocotte de ojos negros,
se me llenaron los ojos de lágrimas.
Ella pensó que eran lágrimas de amor, y sonrió
pensando en la conquista que había hecho.
Pero mi alma estaba a cuatro mil kilómetros de allí,
estaba en aquellos días en que tú me enseñabas en Spoon River.
Y precisamente porque ya no podías amarme,
ni rezar por mí, ni escribirme cartas,
habló por ti tu eterno silencio.
Y la cocotte de ojos negros creyó que las lágrimas eran por ella
y para ella los falsos besos que le di.
No sé cómo, desde aquel instante, lo vi todo distinto…
¡Mi querida Emily Sparks!


JULIAN SCOTT

Hacia el final
la verdad de los otros era falsedad para mí;
la justicia de los otros, injusticia para mí;
sus razones para morir, mis razones para vivir;
sus razones para vivir, mis razones para morir;
habría matado a los que ellos habrían salvado,
y salvado a los que ellos habrían matado.
Y comprendí que un dios, si viniera a la tierra,
tendría que obrar de acuerdo con lo que viera y pensara,
y que no podría vivir en este mundo de hombres
y moverse entre ellos
sin choques continuos.
El polvo es para arrastrarse, el cielo para volar...
Por eso, oh alma con alas crecidas,
remóntate hasta el sol.




sábado, 29 de septiembre de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012


Así me siento desde hace un tiempo



No sé si es bueno o no. Ni lo quiero saber.
Sí sé que no quiero cambiar ese sentimiento.




viernes, 21 de septiembre de 2012

Otoño




Ha cambiado la tarde de repente. El otoño
sin aviso, resuelto y extremoso, con nubes
de extravagantes pulsos y el color del azufre
avasalló al verano y lo expulsó del trono.

Vinieron estas sombras calentadas apenas
por tímido resol y ese silencio anómalo,
inquietante, que agranda por dentro los palacios
abandonados al bárbaro y su leyenda.

Mientras, unos rabúos de kimonos celestes
les disputan chiando las uvas de la parra
a las avispas. Y junto a un olivo el hacha,
un símbolo inequívoco del fuego y de la muerte.

Hasta ayer parecía la vida inagotable.
En apenas minutos los minutos se acortan
y aunque es muy pronto aún, se secan ya las hojas,
y aunque no hemos llegado, es demasiado tarde.

Andrés Trapiello en "Un sueño en otro"



miércoles, 19 de septiembre de 2012

la vida se dice de dos formas


"Reflection" de Odilon Redon

Afuera estaba la vida. O eso que llamamos vida: ruido, movimiento, luz. Un calor distinto. Y los círculos concéntricos.
Allí dentro, el núcleo de un vivir: silencio, calma, ternura. Cariño, mucho cariño. También la grisura. La tenue cancioncilla. La mirada perdida. Las palabras extraviadas.
Aquí quedará el fruto de su vientre. Un regalo para el mundo.

Ayer mi tigre se volvió un gatito manso.

Monalisa




domingo, 16 de septiembre de 2012

huida




Soy quien cuida al tigre de Bengala
pero a veces sopla el Simún que
todo lo trastoca, me atropello,
y huye sin mi permiso

Monalisa



miércoles, 12 de septiembre de 2012

luz



Llega, de nuevo, a mis manos el libro “Cecilia y otros poemas” de Antonio Gamoneda. Así, sin buscarlo, como si fuese empeño del libro, como si él me buscase a mí. Y sigue siendo el deslumbramiento como la primera vez. Porque cada vez es la primera.




YO ESTARÉ en tu pensamiento, no seré más que una sombra imprecisa;

habré existido en un instante en que la alegría y la piedad ardían en tus ojos.

Pero también quiero permanecer desconocido en ti.

Desconocido. Simplemente envuelto en tu felicidad.

Tú distraída en tu luz y yo apenas viviente en ella, y así, imperceptiblemente amado, esperar la desaparición.

Aunque quizá estamos ya separados por un hilo de sombra y cada uno está en su propia luz

y la mía es la que tú vas abandonando.


* * *
  
(…)
Y de pronto te das cuenta de que huele mucho
a ella misma y a mujer y a algo
desconocido aún, y lo respiras.

Entonces los dos os sentáis en la tierra
y pones la cabeza en su pecho
y la oyes vivir.

Te sentirás seguro en el mundo.
Habrás sabido que no hay soledad pero que hay
algo más fuerte y más útil y hermoso.

Conocerás el destino
y crecerá tu paz al acercarse la noche
y al ir sabiendo que la vida es
una inmensa, profunda compañía.




viernes, 7 de septiembre de 2012

soy lo que falta



Hace días que leí una entrada en el blog “La antorcha de Kraus” sobre la poesía de Mark Strand. El comienzo de aquella entrada, los versos “Dondequiera que esté/ soy lo que falta”, me sedujeron tanto que casi me traspasaron, y me dije que tenía que leer ese libro. Y lo he hecho.

“Casi invisible” de Mark Strand es una experiencia indescriptible (aunque Fackel en su blog lo describe bastante bien), es algo que hay que vivir y sentir. Y pensar, pensar mucho. 
Leo ahora "Sólo una canción" también de Mark Strand (Selección, traducción y prólogo de Edurado Chirinos). Colección  la Cruz del Sur, Editorial Pre-Textos.

Que forma tan inteligente y tan bella de expresar lo inexplicable. 

MANTENER LAS COSAS JUNTAS

En el campo
soy la ausencia
del campo.
Siempre
es así.
Dondequiera que esté
soy lo que falta.

Cuando camino
parto el aire
y siempre
vuelve el aire
a ocupar los espacios
donde estuvo mi cuerpo.

Todos tenemos razones
para movernos.
Yo me muevo
para mantener las cosas juntas.




martes, 4 de septiembre de 2012

poetas





Entonces me dije:
Los únicos poetas que me interesan
son los que llevan cuidadosamente
con manos nerviosas
un cuenco lleno de sangre
en el que ha caído una gota de leche
o un cuenco lleno de leche
en el que ha caído una gota de sangre...
Ahora ya he visto, ahora quiero ver
el firme asimiento de un cuenco lleno hasta los bordes
de agua manantial.

Gunnar Ekelöf