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miércoles, 19 de septiembre de 2012

la vida se dice de dos formas


"Reflection" de Odilon Redon

Afuera estaba la vida. O eso que llamamos vida: ruido, movimiento, luz. Un calor distinto. Y los círculos concéntricos.
Allí dentro, el núcleo de un vivir: silencio, calma, ternura. Cariño, mucho cariño. También la grisura. La tenue cancioncilla. La mirada perdida. Las palabras extraviadas.
Aquí quedará el fruto de su vientre. Un regalo para el mundo.

Ayer mi tigre se volvió un gatito manso.

Monalisa




domingo, 16 de septiembre de 2012

huida




Soy quien cuida al tigre de Bengala
pero a veces sopla el Simún que
todo lo trastoca, me atropello,
y huye sin mi permiso

Monalisa



miércoles, 12 de septiembre de 2012

luz



Llega, de nuevo, a mis manos el libro “Cecilia y otros poemas” de Antonio Gamoneda. Así, sin buscarlo, como si fuese empeño del libro, como si él me buscase a mí. Y sigue siendo el deslumbramiento como la primera vez. Porque cada vez es la primera.




YO ESTARÉ en tu pensamiento, no seré más que una sombra imprecisa;

habré existido en un instante en que la alegría y la piedad ardían en tus ojos.

Pero también quiero permanecer desconocido en ti.

Desconocido. Simplemente envuelto en tu felicidad.

Tú distraída en tu luz y yo apenas viviente en ella, y así, imperceptiblemente amado, esperar la desaparición.

Aunque quizá estamos ya separados por un hilo de sombra y cada uno está en su propia luz

y la mía es la que tú vas abandonando.


* * *
  
(…)
Y de pronto te das cuenta de que huele mucho
a ella misma y a mujer y a algo
desconocido aún, y lo respiras.

Entonces los dos os sentáis en la tierra
y pones la cabeza en su pecho
y la oyes vivir.

Te sentirás seguro en el mundo.
Habrás sabido que no hay soledad pero que hay
algo más fuerte y más útil y hermoso.

Conocerás el destino
y crecerá tu paz al acercarse la noche
y al ir sabiendo que la vida es
una inmensa, profunda compañía.




viernes, 7 de septiembre de 2012

soy lo que falta



Hace días que leí una entrada en el blog “La antorcha de Kraus” sobre la poesía de Mark Strand. El comienzo de aquella entrada, los versos “Dondequiera que esté/ soy lo que falta”, me sedujeron tanto que casi me traspasaron, y me dije que tenía que leer ese libro. Y lo he hecho.

“Casi invisible” de Mark Strand es una experiencia indescriptible (aunque Fackel en su blog lo describe bastante bien), es algo que hay que vivir y sentir. Y pensar, pensar mucho. 
Leo ahora "Sólo una canción" también de Mark Strand (Selección, traducción y prólogo de Edurado Chirinos). Colección  la Cruz del Sur, Editorial Pre-Textos.

Que forma tan inteligente y tan bella de expresar lo inexplicable. 

MANTENER LAS COSAS JUNTAS

En el campo
soy la ausencia
del campo.
Siempre
es así.
Dondequiera que esté
soy lo que falta.

Cuando camino
parto el aire
y siempre
vuelve el aire
a ocupar los espacios
donde estuvo mi cuerpo.

Todos tenemos razones
para movernos.
Yo me muevo
para mantener las cosas juntas.




martes, 4 de septiembre de 2012

poetas





Entonces me dije:
Los únicos poetas que me interesan
son los que llevan cuidadosamente
con manos nerviosas
un cuenco lleno de sangre
en el que ha caído una gota de leche
o un cuenco lleno de leche
en el que ha caído una gota de sangre...
Ahora ya he visto, ahora quiero ver
el firme asimiento de un cuenco lleno hasta los bordes
de agua manantial.

Gunnar Ekelöf


lunes, 3 de septiembre de 2012

Dream


"Sueña cuando acaba el día,
Sueña y tus sueños podrían hacerse realidad,
Las cosas nunca son tan malas como parecen,
Así que sueña, sueña, sueña."
                                           Johnny Mercer

Dream (canción popular de los años cuarenta)


"La infrecuencia con que ocurre lo esperado..."
                                     
                                            William Carlos Williams
                                            At Kenneth Burke's Places (1946)


Con estas citas comienza Philip Roth la "Trilogía americana"






jueves, 30 de agosto de 2012

en noches como ésta


Luna y ardora

LUNA

Abre el libro de la tarde por la página
en que la luna, siempre la luna, aparece

entre dos nubes, moviéndose tan lentamente que parecía
que hubieran pasado horas  antes de que llegaras a la página siguiente,

donde la luna, ya más brillante, tendiera un camino amenazador
que te apartará de lo conocido y te llevará

hacia esos lugares en los que ocurre lo que has deseado,
una sílaba solitaria puesta como una oración

al borde del sentido, esperando a que digas su nombre
una vez más cuando levantas la vista de la página

y cierras el libro, sintiendo todavía la emoción
de haber habitado en aquella luz, aquel repentino paraíso de sonido.

Mark Strand en "Hombre y camello"




martes, 28 de agosto de 2012

deseos y recuerdos




Al hilo del poema de Borges (el de la entrada anterior) que dice:
"Qué no daría yo por la memoria
 de que me hubieras dicho que me querías",

He leído esta mañana este poema que me lo ha recordado:


MIS MEJORES DESEOS

Que la vida te sea llevadera.
Que la culpa no ahogue la esperanza.
Que no te rindas nunca.
Que el camino que tomes sea siempre elegido
entre dos por lo menos.
Que te importe la vida tanto como tú a ella.
Que no te atrape el vicio
de prolongar las despedidas.
Que el peso de la tierra sea leve
sobre tus pobres huesos.
Que tu recuerdo ponga lágrimas en los ojos
de quien nunca te dijo que te amaba.

Amalia Bautista

Recuerdo también de mi amigo "Marinero" que suele decirme: "No te rindas nunca".
Espero ser capaz.


viernes, 24 de agosto de 2012





Elegía del recuerdo imposible


Qué no daría yo por la memoria
De una calle de tierra con tapias bajas
Y de un alto jinete llenando el alba
(Largo y raído el poncho)
En uno de los días de la llanura,
En un día sin fecha.
Qué no daría yo por la memoria
De mi madre mirando la mañana
En la estancia de Santa Irene,
Sin saber que su nombre iba a ser Borges.
Que no daría yo por la memoria
De haber combatido en Cepeda
Y de haber visto a Estanislao del Campo
Saludando la primera bala
Con la alegría del coraje.
Qué no daría yo por la memoria
De un portón de quinta secreta
Que mi padre empujaba cada noche
Antes de perderse en el sueño
Y que empujó por última vez
El catorce de febrero del 38.
Qué no daría yo por la memoria
De las barcas de Hengist,
Zarpando de la arena de Dinamarca
Para develar una isla
Que aún no era Inglaterra.
Qué no daría yo por la memoria
(La tuve y la he perdido)
De una tela de oro de Turner,
Vasta como la música.
Qué no daría yo por la memoria
De haber sido auditor de aquel Sócrates
Que, en la tarde de la cicuta,
Examinó serenamente el problema
De la inmortalidad,
Alternando los mitos y las razones
Mientras la muerte azul iba subiendo
Desde los pies ya fríos.
Qué no daría yo por la memoria
De que me hubieras dicho que me querías
Y de no haber dormido hasta la aurora,
Desgarrado y feliz.

Jorge Luis Borges