martes, 31 de julio de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
domingo, 29 de julio de 2012
sábado, 28 de julio de 2012
viernes, 27 de julio de 2012
Día laborable
Hago un paréntesis en la serie (que preveo excesivamente larga) para dejar aquí este relato que leí anoche.
Las
cinco y media de la mañana. Suena el despertador.
Me
levanto, me quito el vestido, lo pongo sobre la almohada, me pongo el pijama,
voy a la cocina, me meto en la bañera, cojo la toalla, me lavo la cara con
ella, cojo el peine, me seco con él, cojo el cepillo de dientes, me peino con
él, cojo la esponja del baño, me cepillo los dientes con ella. Luego voy al
cuarto de baño, me como una rebanada de té y bebo una taza de pan.
Me
quito el reloj de pulsera y los anillos.
Me
quito los zapatos.
Me
dirijo a la escalera y abro la puerta del apartamento.
Cojo
el ascensor del quinto piso hasta el primero.
Luego
subo nueve peldaños y estoy en la calle. En la tienda de ultramarinos me compro
un periódico, luego camino hasta la parada de tranvía y me compro unos bollos,
y al llegar al quiosco de periódicos me subo al tranvía.
Me
bajo tres paradas antes de subir.
Le
devuelvo el saludo al portero, que me saluda luego y piensa que otra vez es
lunes y otra vez se ha acabado la semana.
Entro
en la oficina, digo adiós, cuelgo mi chaqueta en el escritorio, me siento en el
perchero y empiezo a trabajar. Trabajo ocho horas.
Herta
Müller en “En Tierras Bajas”
miércoles, 25 de julio de 2012
lunes, 23 de julio de 2012
domingo, 22 de julio de 2012
sábado, 21 de julio de 2012
miércoles, 18 de julio de 2012
Mañana no será lo que Dios quiera
Ángel González
Te llaman
porvenir
porque no
vienes nunca.
Te llaman:
porvenir,
y esperan que
tú llegues
como un animal
manso
a comer en su
mano.
Pero tú
permaneces
más allá de las
horas,
agazapado no se
sabe dónde.
…Mañana!
Y mañana será otro día
tranquilo,
un día como
hoy, jueves o martes,
cualquier cosa
y no eso
que esperamos
aún, todavía, siempre.
El
futuro es otra cosa, un lugar más lejano que nos mira de cerca y nos ayuda a
movernos sobre la piel de los días, sin naufragar en los adverbios aún, todavía
y siempre. Es una quilla de barco que golpea el agua y se esfuerza en abrir las
olas. Alguien reconoce el dolor, asume el sufrimiento, intenta el amor, admite
la luz y sigue caminando, porque la narración no está cancelada:
Pero nada es
aún definitivo.
Mañana he
decidido ir adelante,
y avanzaré,
mañana me
dispongo a estar contento,
mañana te
amaré, mañana
y tarde,
mañana no será
lo que Dios quiera.
Mañana gris, o
luminosa, o fría,
que unas manos
modelan en el viento,
que unos puños
dibujan en el aire.
“Mañana
no será lo que Dios quiera” es un libro de Luis García Montero sobre el poeta
Ángel González. Hace un repaso, a través de las conversaciones y encuentros que
mantuvieron, sobre su vida, sus paisajes, su familia, su lucha, su letra, sus
reflexiones … Sobre los mapas de su mundo. Delicioso ¿Qué se podía esperar estando juntos Luis García Montero y
Ángel González?
“Crecer
es una tarea difícil, una fatalidad”
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