lunes, 30 de abril de 2012
No lamento tu ausencia, no me alegro tampoco:
esta paz de tenerte como siempre en las manos
es parte de mi amor,
de este nuevo sentido que has puesto en mis sentidos,
y no es que estés muy lejos,
es que madura lento lo que más nos importa
y el tiempo y el espacio son frutas delicadas.
Jesús Aguado en "Semillas para un cuerpo"
sábado, 28 de abril de 2012
De las ciudades invisibles
Las ciudades
y los intercambios.
Eufemia
A
ochenta millas de proa al viento maestral, el hombre llega a la ciudad de
Eufemia, donde los mercaderes de siete naciones se reúnen en cada solsticio y
en cada equinoccio. La barca que fondea con una carga de jengibre y algodón en
rama volverá a zarpar con la estiba llena de pistacho y semilla de amapola, y
la caravana que acaba de descargar costales de nuez moscada y de pasas de uva
ya lía sus enjalmas para la vuelta con muselinas doradas. Pero lo que impulsa a
remontar ríos y atravesar desiertos para venir hasta aquí no es sólo el trueque
de mercancías que encuentras siempre iguales en todos los bazares dentro y
fuera del imperio del Gran Kan, desparramadas
a tus pies en las mismas esteras amarillas, a la sombra de los mismos toldos
espantamoscas, ofrecidas con las mismas engañosas rebajas de precio. No sólo a vender
y a comprar se viene a Eufemia sino también porque de noche, junto a las
hogueras que rodean el mercado, sentados sobre sacos o barriles o tendidos en
montones de alfombras, a cada palabra que uno dice –como “lobo”, “hermana”, “tesoro
escondido”, “batalla”, “sarna”, “amantes”- los otros cuentan cada uno su
historia de lobos, de hermanas, de tesoros, de sarna, de amantes, de batallas.
Y tú sabes que en el largo viaje que te espera, cuando para permanecer
despierto en el balanceo del camello o del junco se empiezan a evocar todos los
recuerdos propios uno por uno, tu lobo se habrá convertido en otro lobo, tu
hermana en una hermana diferente, tu batalla en otra batalla, al regresar de
Eufemia, la ciudad donde se cambia la memoria en cada solsticio y en cada equinoccio.
De las ciudades
y la memoria.
Diomira
Partiendo
de allá y andando tres jornadas hacia levante, el hombre se encuentra en
Diomira, ciudad con sesenta cúpulas de plata, estatuas de bronce de todos los
dioses, calles pavimentadas de estaño, un teatro de cristal, un gallo de oro
que canta todas las mañanas en lo alto de una torre. Todas estas bellezas el
viajero ya las conoce por haberlas visto también en otras ciudades. Pero es
propio de ésta que quien llega una noche de septiembre, cuando los días se
acortan y las lámparas multicolores se encienden todas a la vez sobre las
puertas de las freidurías, y desde una terraza una voz de mujer grita: ¡uh!,
siente envidia de los que ahora creen haber vivido ya una noche igual a ésta y
haber sido aquella vez felices.
Italo
Calvino en “Las ciudades invisibles”
jueves, 26 de abril de 2012
De película
El
día que me enamoré de Paul Newman
Él
se tiró por un desfiladero
Pero
no lo hizo por mí
Tampoco
por Liz Taylor
Ni
siquiera por Joanne Woodward
Fue por culpa del dinero
Fue
por el puto dinero
Pero
igualmente
Sigo
enamorada de Paul Newman
Mientras
él se dedica
A
hacer trampas o se emborracha
con gatas por el tejado
con gatas por el tejado
Juega al billar y a desentrañar
Veredictos
finales
Y
recorre sin mí su particular
Camino
a la perdición
Yo
sueño que salta al vacío
Para
salvarme.
Se
salvó él,
debería
bastarme.
Monalisa
lunes, 23 de abril de 2012
Citas
La rosa
En la entrada "primeras frases", ya mencioné mi
especial gusto por aquellos libros que comienzan con citas memorables escogidas por sus autores, y sugerí que tal vez
habría una próxima publicación con algunas de ellas. Aquí os dejo unas cuantas
de las que me gustan. No están todas las
que son, pero son todas las que están.
Hoy, en el día del libro, me ha parecido una fecha propicia para
decorar el tiempo con algunos de estos párrafos.
Por supuesto, y como siempre, se admiten todas las sugerencias.
Cita de Luis Béjar en “La razón de las piedras”:
“La muerte invade
De vez en cuando el
sueño
Y hace sus cálculos”
-M. Benedetti-
***
Cita de E. Vila-Matas en “El mal de Montano”:
“¿Cómo haremos para
desaparecer?”
-Maurice Blanchot-
***
Citado por Henry Miller en “Primavera Negra”:
“¿Soy como yo creo
ser o como los demás creen que soy?
Aquí es donde estas líneas se vuelven una
confesión, en presencia
de mi yo desconocido e incognoscible, desconocido e
incognoscible
para mí mismo. Aquí es donde creo la leyenda tras la cual me
oculto.”
-Unamuno-
(esta cita ha sido una de mis imprescindibles desde hace años)
***
Cita de Pierre Michon en “Los Once”:
“Es un goce inmenso
elegir domicilio en la cantidad”
-Baudelaire-
***
Citado
por Antonio Gamoneda en “Cecilia”:
“La
luz es el primer animal visible de lo invisible”
Lezama Lima-
***
Cita de Truman Capote en “Los perros ladran”:
“Los
perros ladran, pero la caravana avanza.”
Proverbio
árabe
***
Cita de Antonio Soler en “Lausana”:
“Quien recuerda miente”
-Caballero Bonald-
***
Philip
Roth en “El animal moribundo”:
“El
cuerpo tiene la biografía tanto como el cerebro.”
-Edna
O’Brien-
***
Citado
por Jorge Luis Borges en el relato “El milagro secreto”
“Y
Dios lo hizo morir durante cien años
Y
luego lo animó y le dijo:
-
¿Cuánto
tiempo has estado aquí?
-
Un
día o parte de un día – respondió.”
Alcorán, II, 261
***
Cita de Doris Lessing en “De nuevo, el amor”:
“Una
tenía la cara bonita,
Y
una o dos había encantadoras,
Pero
importan muy poco encanto y cara,
Si
ni la misma hierba en la montaña
Apenas
puede conservar la forma
De
donde ha estado la liebre tendida.”
-W.B. YEATS, “Recuerdo”-
***
Citado
por Philipe Claudel en “El informe de Brodeck”:
“No
soy nada, lo sé;
Pero
completo mi nada
Con
un poco de todo.”
-Victor Hugo “El Rin”-
***
Citas de Dulce Chacón en “Blanca vuela mañana”:
“Abre
tus ojos verdes, Marta,
Que
quiero oír el mar.”
-José Hierro-
“Náufrago fui, antes que navegante”
-Séneca-
***
Citado
por Eduardo Mendicutti en “California”:
“Las palabras me han salvado siempre de la
Tristeza”
-Tuman
Capote-
***
Citado
por Antonio Skarmeta en “La boda del poeta”:
“¡Cuántas
cosas se agitan en el corazón de una mujer que no son para ser mostradas a la
clara luz del día.”
-Heinrich von Kleist-
***
Citado
por Roberto Bolaño en “Estrella distante.”:
“¿Qué
estrella cae sin que nadie la mire?”
-William Faulkner-
***
Citado
por E. Vila-Matas en “Bartleby y compañía”:
“La
gloria o el mérito de ciertos hombres consiste en escribir bien;
el de otros
consiste en no escribir.”
-Jean de la
Bruyère-
***
Citas
de José Mª Álvarez (tiene tantas, en todos sus libros, que se confunden con los
textos propios, y todas maravillosas)
En
“Los decorados del olvido”:
“Los
caminos de Méséglise y de Guermantes
El
modo de ser con que nacemos
Y
el modo de ser que adquirimos.”
-George D. Painter-
“Sentía
esa ternura mezclada de melancolía que percibimos en un pasado ya vivido, o
cuando volvemos a descubrir olvidadas semejanzas con nosotros en la delicada,
pálida sombra que, surgiendo de ese pasado, aparece con flores muertas en las
manos.”
-Robert Musil-
“El
conocimiento se obtiene mediante el olvido”.
-Thomas Browne-
En
“Museo de cera”:
“Hermoso
y cierto cielo, contempla cómo cambio.”
-Paul Valéry-
“…
aquellos días azules y aquel sol de la infancia.”
- Encontrado en un bolsillo del abrigo de don
Antonio Machado poco después de su muerte. Posiblemente su último verso-
“Querida
mía, este año no hubo primavera
…
ni risas ni metamorfosis”
-André Gide-
“Soy
incapaz de enternecerme con los vegetales.”
-Charles
Baudelaire-
“Querida
imaginación, lo que amo sobre todo en ti es que no perdonas”
-André Breton-
“Acuérdate
siempre que eran tres mil y los echaron al mar”
-Gabriel García Márquez-
“La
poesía,
Toda la poesía,
Es
un viaje a lo desconocido"
-Vladimir Maiakovski-
“Lo
que yo quiero es que te quieran
Y
que no conozcas la muerte”
-Pablo Neruda-
“No
le sacarán del borrador de su locura;
es un entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos”
es un entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos”
-Miguel de Cervantes-
“El
ocaso está histórico”
-Juan Ramón Jiménez-
“Miradlos
llenos de amor, ebrios de felicidad y alegría.
Alegría,
gentiles amigos! Que ella y una fresca Primavera de amor
Acompañen
vuestros corazones.”
-William
Shakespeare-
Con
este deseo os dejo, por hoy.
Y el libro
Monalisa
sábado, 21 de abril de 2012
fruto
LA OFRENDA
Mi amada es una tierra agradecida.
Jamás se pierde lo que en ella se siembra.
Toda fe puesta en ella fructifica.
Aun la menor palabra en ella da su fruto.
Todo en ella se cumple, todo llega al verano.
Cargada está de dádivas, pródiga y en sazón.
En sus labios la gracia se siente agradecida.
En sus ojos, su pecho, sus actos, su silencio.
Le he dado lo que es suyo, por eso me lo entrega.
Es el altar, la diosa y el cuerpo de la ofrenda.
Gabriel Zaid en "Seguimiento"
jueves, 19 de abril de 2012
Baladas
Ola helada, en la Antártida
Tembló el mar como una golondrina cuando por fin comprendimos que no podíamos hacer otra cosa sino vivir. Pero las ciudades estaban lejos y, como si una gran helada hubiera caído a mis espaldas y me fuera imposible regresar, no puedo decir cuántos días tardé en averiguar que todas las calles desembocan en los muelles y qué triste es tener que abandonar las casas para que las paredes y los libros no nos vean llorar.
* * *
Me gustaría estar con todos en todas partes escuchando una bella melodía: que hay que vivir, amigos, que hay que vivir, aunque sea cierto que morimos en un banco del paseo una tarde de invierno, con el corazón encogido, intentando aprender a pronunciar la palabra amor.
* * *
EPÍLOGO II
A Rossy Brown se le hizo un trasplante de corazón y siguió enamorada de Todos los Hermanos Valientes. Del que murió siempre guardará un buen recuerdo: fue quien se prestó a la operación de trasplante para que Rossy Brown pudiera seguir enamorada de Todos los Hermanos Valientes.
Ana María Moix en "Balada del Dulce Jim"
miércoles, 18 de abril de 2012
palabras contigo
Fotografía de Rodney Smith
BAUTIZADORA INCOMPARABLE
Eres misteriosa y hermosa
igual que la palabra Origen
eres milagrosa y rotunda
igual que la palabra Plenitud
eres poderosa y veloz
igual que la palabra Energía
eres lúbrica y eres solar
igual que la palabra Verano
Tú eres el lenguaje profundo
Contigo todo tiene nombre
Felix Grande en "Las rubáiyátas de Horacio Martín"
lunes, 16 de abril de 2012
días
Te
invito a mi soledad
(tan concurrida)
para
hacerle un cerco a la noche.
Hay
días que te busco y no te encuentro.
Hay
días en que te busco y te veo
te
leo en todas las señales.
Y
hay días
(son
los más)
en
que sin buscarte
estás
aquí, tan presente
en
cada esquina
en
cada sombra
en
cada nube
en la
lluvia que te anuncia
y en
cada letra que nunca dices.
Esos
días son los que más me gustan.
Los
que quieren llegar a ti con vocerío
se
quedarán siempre en las lindes.
Porque
entendí muy tarde que
a ti
se llega por caminos de silencio
por
los menos transitados.
Que
sobran las palabras y que
a menudo
son engañosas.
Tardo
tanto en aprender las cosas…
Igual
que esa saliva dulce
que
precede siempre a la angustia
hay
días en que te precede
una
luz de azul nostalgia
de
ceniza anunciadora
para
que yo sepa que
tras
esa transparencia iluminada
llegas
tú
siempre
llegas tú.
Porque
estás dentro de mí
allá
donde voy
y
traes el pan de cada día.
Pero
eso
(como tantas cosas)
lo
aprendí muy tarde.
Monalisa
domingo, 15 de abril de 2012
pájaro, flor, violín
Ayer, viendo la exposición de Marc Chagall en el Museo Thyssen, llena de pájaros, violines, flores, y amor (mucho amor); me vinieron a la memoria estos versos de Juan Gelman, que hoy he buscado para dejarlos aquí.
"El violinista azul" de Marc Chagall
Epitafio
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.
Juan Gelman
jueves, 12 de abril de 2012
sutileza
MADRE
¿Has visto alguna vez a tu vieja madre
en el momento en que te hace la cama,
extiende, estira, remete y acaricia la sábana,
para que no quede ni una sola molesta arruga?
Su respiración, el gesto de sus manos y sus palmas
son tan amorosas
que en el pasado siguen apagando el incendio de Persépolis
y en el presente aplacan ya alguna tempestad futura
en el mar de China o en otro hasta hoy desconocido...
Vladimir Holan en "La gruta de las palabras"
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