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martes, 3 de abril de 2012

lenguaje


Hoy hubiera cumplido 90 años el Poeta José Hierro. Desde aquí este sencillo recuerdo a quien respiró de palabras y supo entender que hay otros lenguajes.


Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.


Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.


Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.


Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndote débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube u de hierba muy verde...


Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el camino nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...


Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, que hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?


Sin palabras, amigo; tendría que ser sin palabras
como tú me entendieses.


José Hierro


(Recuerdo, también, de una tarde en ésta: mi casa, su casa.)








sábado, 31 de marzo de 2012

si pueden




Hay veces en que el alma
se quiebra como un vaso,
y antes de que se rompa
y muera (porque las cosas mueren
también) llénalo de agua
y bebe,
           quiero decir que dejes
las palabras gastadas, bien lavadas,
en el fondo quebrado
de tu alma,
y que, si pueden, canten.

Francisco Brines en "Para quemar la noche"


viernes, 30 de marzo de 2012

algún libro ...



Cafebrería "El péndulo" en México

(...) "He estado pensando en eso esta mañana: a veces la vida te impone cambios que tú no sabes que se están produciendo, repasas tu biblioteca y tu memoria, y sabes que algún libro anda por ahí esperando por ti para iniciar contigo esa huida hacia otros universos.
A veces es, como en este caso, un libro que ya leíste; suelo volver, ahora, a El extranjero, o a alguna de las obras de Albert Camus, y suelo volver a la poesía, o busco y rebusco en las librerías hasta que, al fin, encuentro algún libro para huir de todo esto. Ahora voy a buscarlo; quizá está a mi lado, o quizá no está escrito, alguien en algún lado está escribiendo el libro que es el espejo que espera por nosotros." 

Extraído del blog "Mira que te lo tengo dicho", de Juan Cruz. El autor da el título de "Para huir de todo esto", a esta entrada. 


martes, 27 de marzo de 2012

El inmenso valor de la despedida



                                                                A mi madre


Sentí como si toda mi vida
hubiese transcurrido para ese único instante.
Y que después, posiblemente,
todo sería mucho más valioso.
Posiblemente.
Porque la despedida da sentido
                                    (Y sinsentido)
al pasado y
a lo que vendrá después.


Porque el sol abre sus dedos en el norte de la noche.


Me lo dijeron
dos hormigueros negros
profundos y vacíos.


Y las sombras oficiaron en aquella noche intacta
dejándome un triste tesoro.


Monalisa






domingo, 25 de marzo de 2012

Felices los normales




Felices los normales, esos seres extraños.
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente.
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida.
Los que no han sido calcinados por un amor devorante.
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más.
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros.
Los satisfechos, los gordos, los lindos.
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí.
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura.
Los flautistas acompañados por ratones.
Los vendedores y sus compradores.
Los caballeros ligeramente sobrehumanos.
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos.
Los delicados, los sensatos, los finos.
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños
las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
que sus padres y más delincuentes que sus hijos
y más devorados por amores calcinantes
que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

Roberto Fernández Retamar



Perdámonos




Perdámonos, perdámonos más allá todavía,
en las lomas de las piedras de bronce,
en las montañas negras de septiembre,
en cuyas hondonadas
pronto alcanzarán los chopos sus hogueras.

Perdámonos, o deja que me pierda
en ti, o acaso tras las tapias,
también de bronce,
de ese mínimo huerto.
Detrás veo un nogal
y a su sombra hallaríamos
tu paz y la mía.

Llévame, o tráeme, o piérdeme
por esta amarga y dulce tierra nuestra,
pero este anochecer del verano moribundo
no me saques del laberinto sin salida
de tus ojos.


Antonio Colinas en "Libro de la mansedumbre"



miércoles, 21 de marzo de 2012

En el día de la poesía




INCLUSO CUANDO ESTOY SOLO

Encendí una hoguera en la espesura
Para calentar a quienes, lejos de mí,
Tienen frío.

De la harina más pura amasé el pan
Para alimentar a quienes, cerca de mí,
Tienen hambre.

Excavé un pozo y encontré
El agua prometida
A quienes mueren de sed.

Soy agua, fuego y pan. Y no distingo
Las sombras de los lejanos horizontes
De las voces que están cerca.

Soy lejos y cerca en el claro abierto
En el bosque cerrado, en el silencio
De la flor que brota.

Y fluído como el agua y duro como las rocas
Estoy siempre donde está el dolor del mundo.
Incluso cuando estoy solo, camino entre los hombres.

Ledo Îvo en “Plenilunio” (Ed. Vaso Roto Poesía)


Porque la poesía es agua, fuego, pan, es cerca y lejos, es silencio... Y nunca debería faltar donde hay dolor. Por que siga siendo siempre "un arma cargada de futuro".


lunes, 19 de marzo de 2012

domingo, 18 de marzo de 2012

parcelitas


En vísperas de Primavera

Me desperté hoy con el recuerdo de mi querida amiga María Antonia, y una frase que me dijo hace muchos años: "Poco a poco se van quedando vacías algunas parcelitas de mi alma, que ya nunca más volverán a estar ocupadas". Recuerdo su voz, al teléfono, contándome ésta y otras cosas. Cuánto cariño me dedicó.
Yo le diría ahora, que esas parcelitas nunca se quedan vacías. Siempre están ocupadas por los cálidos recuerdos y por el amor que nunca se acaba. Que nunca podrán huir esas presencias de tantas parcelitas como puede tener un corazón. La suya, la que ella ocupa en mí, está llena y lo seguirá estando.

Queridos amigos de este espacio mío y vuestro: Pido disculpas por estos días de ausencia en los que no he podido atenderos como os merecéis. Porque este sitio, que tanto me sirve, no sería nada sin vosotros. Prometo ponerme al día y recomponerme, poco a poco.


Gracias a todos.


Monalisa