Seguidores

viernes, 9 de marzo de 2012

El paseo de los árboles





Un paseo,
dos filas de árboles.

Los de un lado
bailan con la luz del sol
y duermen con la luna.
Sueñan,
acarician el cielo, presumen,
miran y se dejan mirar, y
las aves anidan en sus ramas.
Su sombra acoge a los cansados.
Los del otro lado
se repliegan en sí mismos,
no tiemblan
cuando el viento los mece
ni sus raíces absorben
la sustancia de la tierra
ni del tiempo.
Por eso no los riego.
Terminarán siendo hojarasca
Y polvo al fin.

Monalisa


(Publicación Programada)





jueves, 8 de marzo de 2012

¿Qué quieres de mí...




ORACIÓN A LA BELLEZA


(...)


Belleza, prolongación de LO INFINITO y COSA inútil, belleza, belleza, madre de LA SABIDURÍA, colosal lirio de aguas y humo, aguas y humo sobre un ATARDECER, extraordinario como el NACIMIENTO de un HOMBRE... - ¿Qué quieres conmigo, belleza qué quieres conmigo?.. ... ...


Pablo de Rokha

martes, 6 de marzo de 2012

Y mayo cantaba en la noche de enero



"La mujer y las rosas" de Marc Chagall

¿Y todo es invisible? ¡Si está claro
este momento traspasado de alba!
Este momento que no veré nunca.
Esta mañana que no verá nadie
porque no está creada,
esta mañana que me va acercando
al capitel y al nido.
¿Y este aleteo sin temor ni viento,
la epidemia, el mastín y la crisálida
con la luz de la meseta?
Cómo cantaba mayo en la noche de enero.

Claudio Rodríguez en “Casi una leyenda”, Fragmento del poema “la mañana del búho".




Caludio Rodríguez



mayo me trajo una noche de noviembre


"Circo Azul" de Marc Chagall

Cómo era (I)

Primero no me dejaba dormir la alegría,
luego la pena hacía guardia por la noche.
Cuando ni una ni otra daban conmigo,
dormía. Pero, ay, aquella mañana de mayo
me trajo una noche de noviembre.

Bertolt Brecht en "Poemas de amor"




Bertolt Brecht





domingo, 4 de marzo de 2012

viernes, 2 de marzo de 2012

¿Cuántos pasos?




LA CERTEZA

Caminabas despacio.

Tu cuerpo fatigado aún arrastraba
la absoluta ruina
de ti.

Te acariciaba tenuemente el sol.
Tú ibas disolviéndote en su luz.

Quedaban todavía algunos pasos.
¿Hacia dónde?

                       Ni siquiera sabías
con certeza cuántos podrías dar.

José Ángel Valente en "Diario íntimo"


(Publicación Programada)

lunes, 27 de febrero de 2012

Ternura




Quizás no sea ternura la palabra precisa
para este cierto modo compartido
de quedar en silencio ante lo bello exacto,
o de hablar yo muy poco y ser tú la belleza
misma, su emblema, aunque tan próxima y latiendo.
Y es también un destino unánime que vuelvan
a idéntico silencio -cuando llegue la hora
de la tregua indecible- mi palabra y tu zarpa.

María Victoria Atencia en "De la llama en que arde"

sábado, 25 de febrero de 2012

La Isla


Para el habitante de La Isla Misteriosa:



LA ISLA

No la busques, la Isla
te encontrará a ti.
En esos bares
en los que siempre cenas solo,
en la obsesión por contemplar un día
la aurora boreal, en las horas
de fiebre cuando desde el escalofrío
de la sábana mirabas
cobijarse de la lluvia
a los inflados gorriones. Incluso
mientras, indiferente, escéptico,
oficias a un dios desconocido.

Donde estés
-entre el tedio o la frivolidad
fugitiva- allí
donde quiera que te escondas,
la Isla encuentra al náufrago.

Juan Cobos Wilkins







viernes, 24 de febrero de 2012

Aprendizaje


Rodney Smith



A quien sabe que sueña con quien nadie más sabe.


Creo en ti.
Eres.
Me basta.
Ángel González

Saborear los recuerdos sin sufrirlos:
Saber que existes y respiras
Que lloras y sueñas
Esperanza.
Que piensas y luchas (y miras los cielos).
Amas
Bebes, comes,
Estás vivo (y eres).

Como si fuese todo
Tan natural:
Como si no me traspasara.

Monalisa

martes, 21 de febrero de 2012

Imprescindible

"Beatrice" de Odilon Redon 

ME BASTA ASÍ

Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto, haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-
                                            entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible para ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
                          Oigo
constelaciones: existes.
                        Creo en ti.
                                     Eres.
                                          Me basta)

Ángel González (Un ángel menos dos alas)


(Publicación Programada)