Seguidores

domingo, 6 de noviembre de 2011

Julia

Mi querida amiga Julia se marcha un poquitín más lejos. Poco a poco se van alejando todos los seres más queridos. Aunque sé que siempre será mi querida amiga, también sé que el tiempo y la distancia irán haciendo de las suyas. Ya no la tendré todos los días para reír o llorar juntas. O simplemente para caminar una al lado de la otra o ir de compras, al cine, a bailar... No será la presencia a la que recurro siempre y que siempre responde. Pero seguiremos conservando esta valiosa amistad, en mi corazón y el suyo. Mi queridísima Julia!


El rojo es su color


Unos versos que le escribí para su cumpleaños, allá por mayo, son mis palabras para Julia:

La alegría tiene tu nombre
soles y olor de mayo,
acunan tu risa de alturas
y frondas prendidas en tu aire
frescor de brisas
milagro de primavera.

Altos vuelos ahora y siempre.

Monalisa

Ella hizo realidad mi sueño de volar. Me subió, literalmente, al cielo.


jueves, 3 de noviembre de 2011

arteteatro

El amigo bloguero Fackel, trajo el otro día una entrada sobre Tadeusz Kantor, (en su blog “La antorcha de Kraus”). Vi a Tadeusz Kantor y a su mítico grupo, con el que solía trabajar: “Cricot 2”, por primera vez en Palma de Mallorca, allá por el año 1983. Y desde entonces cuenta con mi admiración y mi devoción. Tanto, que lo he visto siempre que ha traído alguna obra suya a España. He disfrutado muchísimo viendo su teatro, repleto de una plasticidad tan impresionante que llena la vista y todos los sentidos, de tal forma que, al finalizar sus obras, sales del teatro inundada de sensaciones. Imposible ya olvidar algunas escenas, imágenes paralizadas, la música, sus simbolismos…


Algunas las he visto en compañía de amigos tan queridos que forman y conforman una parte muy importante en mi vida, y ya para siempre. También ellos acuden, en este momento a mi memoria.


Después de “Wielopole, Wielopole” (Su pueblo natal, allá en Cracovia), la que más me impresionó, tal vez por ser la primera vez que veía algo de Kantor, que siempre marca un antes y un después; ví en Murcia su famosa “La clase muerta”, después vinieron en Madrid  “Qué revienten los artistas” y “Jamás volveré aquí”, título elegido por el artista cuando ya sabía que moriría pronto a consecuencia de su enfermedad. Y no volvió, aunque sí lo hizo su grupo teatral con la obra “Hoy es mi cumpleaños”, pero yo no pude verlo en esa ocasión: estaba muy absorbida por distintos asuntos familiares, imprescindibles.


Kantor siempre está en escena (en todas sus obras), dirigiendo, integrado como un personaje más del reparto. Observa, dirige, supervisa y se emociona, a veces recuerda, a la vista del público y de los actores, a los que va señalando, retóricamente, dónde y cuándo deben situarse. Me impresionó una larga escena en la que el lento movimiento rítmico, acorde con la música, va pasando in crescendo hasta un súmmum impresionante. Kantor, en escena (cómo no) paraliza radicalmente, con un sutil e imperativo movimiento de la mano, a músicos, actores e incluso al público, en el mismo momento en que uno de los actores hace el último doblez en el mantel de una enorme mesa que han ido recogiendo entre todos, coincidiendo con la última nota de la música casi ensordecedora. En ese momento, música, actores, director y público son uno sólo. Todos hemos ido siguiendo el mismo ritmo y obedeciendo, con una especie de encantamiento, las directrices escénicas de Kantor. En el momento del silencio y la parada, algo mágico y estremecedor sobrevuela toda la sala. Impresionante! Nunca lo olvidaré.


Recuerdo también de una noche en las tabernillas de Lavapiés, compartiendo cañas con algunos de los actores. Nosotros no hablábamos polaco ni ellos español, pero no importaba, compartíamos risas, nosotros la satisfacción por lo que habíamos visto y ellos por su actuación, y bebíamos cerveza.


Se puede encontrar en la red todo tipo de información, vídeos y fotografías de este gran artista que, además de escritor y director de teatro, también fue pintor (se nota mucho en esa plasticidad de algunas escenas de sus obras de teatro). He elegido este vídeo que me parece muy descriptivo de su estética y su temática, pero podéis encontrar muchos más, incluso la obra completa de “Wielopole, Wielopole” en Youtube, en esta dirección.








miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cuando te conocí



   Cuando te conocí
el tiempo no había llegado todavía;
el mundo no había llegado todavía:
tu llanto no había llegado todavía.
La luz no era aún la luz y era
el despertar un tránsito
de claridad a claridad y todo
era una nada densa y envolvente
unos momentos antes de la creación.

   Después, como un derrumbe,
como un alud de realidad,
como una ola de conciencia, vino
la materia a campar por sus dominios.
Y vino el tacto y la desesperanza.

   Hablo de cuando no existía el universo.
Cuando te conocí
tu cuerpo no había llegado todavía.

Rafael Guillén



martes, 1 de noviembre de 2011

Noviembre





Soneto XCV

¿Quiénes se amaron como nosotros? Busquemos
las antiguas cenizas del corazón quemado
y allí que caigan uno por uno nuestros besos
hasta que resucite la flor dehabitada.

Amemos el amor que consumió su fruto
y descendió a la tierra con rostro y poderío:
tú y yo somos la luz que continúa,
su inquebrantable espiga delicada.

Al amor sepultado por tanto tiempo frío,
por nieve y primavera, por olvido y otoño,
acerquemos la luz de una nueva manzana,

de la frescura abierta por una nueva herida,
como el amor antiguo que camina en silencio
por una eternidad de bocas enterradas.


Soneto XCVI

Pienso, esta época en que tú me amaste
se irá por otra azul sustituida,
será otra piel sobre los mismos huesos,
otros ojos verán la primavera.

Nadie de los que ataron esta hora,
de los que conversaron con el humo,
gobiernos, traficantes, transeúntes,
continuarán moviéndose en sus hilos.

Se irán los crueles dioses con anteojos,
los peludos carnívoros con libro,
los pulgones y los pipipasseyros.

Y cuando esté recién lavado el mundo
nacerán otros ojos en el agua
y crecerá sin lágrimas el trigo.

Pablo Neruda


viernes, 28 de octubre de 2011

NADA



Nada me diste, avaro,
que yo no ganara a pulso.

¿Hiciste tú verdes los prados?

Luisa Castro en "Amor mi señor"


Con amor a las cosas que quedan sin explicación. Tal vez porque no pueden, ni deben, explicarse.



lunes, 24 de octubre de 2011

esplendor

Bill Viola "Transformarse en luz"


Cuando yo aún soy la vida

La vida me rodea, como en aquellos años
ya perdidos, con el mismo esplendor
de un mundo eterno. La rosa cuchillada
de la mar, las derribadas luces
de los huertos, fragor de las palomas
en el aire, la vida en torno a mí,
cuando yo aún soy la vida.
Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,
y un amor fatigado.

¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.

Francisco Brines

sábado, 22 de octubre de 2011

Y vivimos aún






Y vivimos aún porque detrás del odio
hay puertas sin cerrojos y mirillas abiertas a los campos,
porque detrás del enigma hay un pan bueno,
un agua que no olvida su destino de mar
aunque recuerde
el orgullo de altura de la nube.
Aún estamos aquí porque de vez en cuando
vienen a confortarnos la duda y la mentira,
a retirar este sabor oscuro y malicioso
- algo que no entendemos -
de la boca.

Entonces respiramos con más fuerza,
y pueden las camisas recordar
que fueron ramas del árbol
que sirvió para que el fuego primitivo sustraído a los dioses.
Confirman el botón y la sonrisa
una mandálica forma de ruedas o planetas,
para encerrar secretos de cansancio,
adornos inservibles.

Y a veces nos queremos.

Enrique Gracia Trinidad en "Crónicas del laberinto"

martes, 18 de octubre de 2011

miedo

Greta Garbo



VAYA CON DIOS, MI AMOR

Y cuando cada tarde te acercabas
a cualquier sinfonola, invariablemente
a escuchar nuestro amor nunca existió
y ya lo ves nos falta fe, diríase
que has comprendido al fin, que pierde rienda
el corazón, y tregua el ejercicio
de soledad.
                 ¡Qué puta estás saliéndome,
cariño mío!
O cuánto miedo tienes,
no a la fragilidad de los destinos
y al precio amargo de la felicidad
(que nunca viste a Greta sollozando
I want to be alone”, ni a Vivien Leigh
en el Puente de Waterloo,
ni al negro que tenía el alma blanca
tocando en love-back, en la penumbra,
El tiempo pasará)
Sino tan sólo, simplemente, miedo.

Guillermo Carnero en “Nueve novísimos poetas españoles”