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sábado, 15 de octubre de 2011

El cometa

"Tightrope-dancer" de Kees Van Dongen


MI ADOLESCENCIA O CÓMO ME CONVERTÍ EN RENTISTA

Fue el año del cometa. Todo pasó muy rápido, pero todo era hermoso. Yo comprendí que la lluvia es una muchacha con muchos siglos de edad, que nunca pudo creer, y que por eso viene a vernos en las horas más dulces. Comprendí que la música era un cuerpo, jeunesse, aguas donde creció la catedral del verano. Encontré mis poemas en los árboles, en los barrios oscuros, en las cantinas del amor fingido. ¡El teatro en los  tiempos de Clarisa! Y las calles me parecían un país extranjero. Y el deseo, la luna de Laforgue. Fue el año del cometa. Las palabras volaban de repente. Detrás de cada amigo había un ángel. Los profesores salían del instituto flotando, tendidos sobre una nube. Decían adiós con la mano. Y en las clases las muchachas - passer, passer, puella - sostenían un pájaro, un clavel de cristal. Parecían princesas. Nuestra casa aburrida se había vuelto un palacio, decoración colonial, un pueblo belga, obtuso en la colina, un barco que encalló para siempre en la luz. Y yo, que había amado tanto y había visto fundar ciudades en el cielo, comprendí que el alma es sensible. ¡Hijo, vuelve a casa! Supe que la belleza existe. Y que el aire nos quiere.

Sucedieron muchas cosas aquel año. Fue el año del cometa. Todo era hermoso y todo nos dolía. Y quizá todo estaba destinado a perderse.

Pero yo desperté junto a un cofre de estrellas.

José Luis Rey en "Volcán vocabulario", Visor de poesía



miércoles, 12 de octubre de 2011

Equilibrio

John Everett Millais

Que haya un punto de luz,
aunque esté lejos.

Que el agua corra,
no importa si más tarde.

No debiera quererle,
es decir, debiera.

No te desgaje nada
aun a pesar de todo.

Luis Muñoz

domingo, 9 de octubre de 2011

En blanco y negro



Hay un hombre que camina solo
camina como si nada
como una sombra
como una mancha de aceite dorado se desliza
mira los escaparates y las puertas
y al cielo
De tanto en tanto.


En tonos grises y sepia sueña y espera
guarda en su corazón un tesoro
una alcancía hecha a golpes de recuerdo
algo que no comparte y se niega
como una causa perdida
como una ausencia soleada
asoma un guiño furtivo
De tanto en tanto.


Salta, sonríe, mira y calla
como si las monedas que lleva en los bolsillos
no fueran nada
como si la puñalada fuera una historia escrita
como un ciego que espera una mano abierta
De tanto en tanto silba y calla.


Tanto dolor se agrupa en su costado!


Monalisa



viernes, 7 de octubre de 2011

Buenos días tristeza




DESFIGURADA APENAS

Adiós tristeza.
Buenos días tristeza.
Estás inscrita en las líneas del techo.
Estás inscrita en los ojos que amo.
Tú no eres exactamente la miseria,
pues los más pobres labios te denuncian
por una sonrisa.
Buenos días tristeza.
Amor de los cuerpos amables,
potencia del amor,
cuya amabilidad surge
como un monstruo incorpóreo.
Cabeza sin punta,
tristeza bello rostro.

Paul Eluard (Versión de Luis A. Cano)




Ayer estuve viendo, de nuevo, esta película. El título me hizo recordar los versos de Paul Eluard. Aunque tengo que confesar que sí, la tristeza me habita últimamente.


miércoles, 5 de octubre de 2011

El cofre del tesoro



Por necesidad, seguramente por necesidad, o así quiero pensarlo, regresan de nuevo a mí unas cajas que permanecían dormidas, en lo oscuro, que nunca en el olvido. Contienen la mayoría de los libros que he ido atesorando durante tantos años. Los voy abriendo poco a poco, con cuidado y con una gran emoción. Saco cada volumen, lo miro, lo acaricio, lo repaso. Cada libro me trae unos recuerdos, sentimientos, historias inventadas tan reales, tan vividas. Mucho que pensar. Sin duda emocionante, muy emocionante, ma non troppo. Durante unos años he estado sin querer imaginar qué sentiría cuando llegase este momento. Y lo que siento es que, por primera vez durante estos últimos años, estoy en mi sitio ¿Por qué no habría de estarlo si están aquí el tesoro de mis libros y la sangre de mi sangre? Sin embargo, aún hay sueños y deseos por cumplir. El día que no los haya estaré perdida para siempre… y sin remedio. Como muerta. La esperanza, ahora sí, perdida. Espero que no para siempre.

Recupero Stendhal y “Rojo y Negro”, Thomas Mann y su “Montaña mágica”, Tabucchi y “Sostiene Pereira”, mis “Flores del mal” que son las de Baudelaire, Emily Dickinson, Samuel Beckett, mi querido Gabo, León Felipe…. Sólo he abierto una de las cajas del botín del tesoro, y me emociona pensar lo que descubriré en las demás.


domingo, 2 de octubre de 2011

Allegro ma non tropo




En esas horas que el calor del sol
aflora el alma de las rocas
y, cabalgando sobre ellas, la vida se acomoda
en los muslos y en las yemas de los dedos,

todo lo que quiero es algo grande,
y agradezco esa belleza que hiere e incomoda,
y el silencio de los hombres me es indiferente,
y me entrego a las exigencias del corazón

como quien cruza una noche sin deseo,
como si conociera el camino,
como si hubiera desatendido mis sueños,
como si la victoria se hubiera entregado sin esfuerzo.

Juan Massana en "Huésped de tu voz"

Música cautiva




                   
                      A dos voces

"Tus ojos son los ojos de un hombre enamorado;
tus labios son los labios de un hombre que no cree
en el amor," "Entonces dime el remedio, amigo,
si están en desacuerdo realidad y deseo."

Luis Cernuda







viernes, 30 de septiembre de 2011

Otoño


"Cuatro árboles" de Egon Schiele

hoy
las hojas muertas
iban más rápido que yo



Henri Meschonnic

jueves, 29 de septiembre de 2011

No amanece




                                                                            Pasan los días y no amanece 
José Antonio Llamas


Hoy se produjo esa imprecisión a la que pongo tu nombre.
Temí que no volviera a amanecer y se diluyeran tus huellas.
Sabes que en la cordura hallo en ti mi vereda.
Sin tener certidumbre de la proximidad del alba
Tu perfil difumina mis cavilaciones.

Mañana, esa indefinición de tu faz en el agua,
Y el dolor de tus labios,
Un futuro que se devora en eterna noche.

Tu partida desata mi mente de la tierra.

Juan Pedro Fernández Blanco

lunes, 26 de septiembre de 2011

la luz se oía

mark rothko

(...)
Toda la luz se oía
igual que el merodeo de las olas
dentro de él.

(...)

Luis Muñoz