domingo, 21 de agosto de 2011
Recuerdo: mi ausencia
Sucedió, muy tristemente, hace bastantes años. Ahora me sucede muy a menudo, pero con menos tristeza. Casi nada.
La distraída
No estás ya aquí. Lo que veo
de ti, cuerpo, es sombra, engaño.
El alma tuya se fue
donde tú te irás mañana.
Aún esta tarde me ofrece
falsos rehenes, sonrisas
vagas, ademanes lentos,
un amor ya distraído.
Pero tu intención de ir
te llevó donde querías,
lejos de aquí, donde estás
diciéndome:
"aquí estoy contigo, mira".
Y me señalas la ausencia.
Pedro Salinas en "Seguro azar"
jueves, 18 de agosto de 2011
Memoria
"Week-end avant guerre" de Willy Robins
El 19 de agosto de 1936, a la madrugada, fue asesinado el poeta Federico García Lorca, parece ser que entre Víznar y Alfacar (municipios de Granada).
Ante el temor de que pudiera ser asesinado, por sus ideales y su homosexualidad, algunos embajadores le ofrecieron exilarse en sus respectivos países. El poeta rechazó esta posibilidad: "Me sería imposible vivir lejos de mis límites geográficos", lejos de la tierra y la vida que tanto amaba.
Gacela primera
Del amor imprevisto
Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.
Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.
Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen siempre.
Siempre, siempre: jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.
Federico García Lorca en "Diván del Tamarit"
lunes, 15 de agosto de 2011
la vida en un instante
Página 133 ó 127
Los hombres no pueden ser
si no son libres
-Salvador Espriu-
Amanecer sereno libre
Como una fiesta antigua
Sueño
Que hace claros los límites
Entre el hombre y el sol
Recibir en paz el día
José Mª Álvarez en "Museo de cera"
sábado, 13 de agosto de 2011
noche
E.R. Hughes
“Sangre será la espuma de mi estrella”
Javier Egea
En el momento de las horas
perdidas
las sombras se ciernen en
mi rincón.
Y es como un generoso acto
de amor
que me sana de la extraña
telaraña gris
que tiñe las palabras
vacías
y del almíbar ficticio de
los días.
Con ofrenda de estrellas
llega
coronando mi cabeza
y me trae esa sola y mágica luz
que me hace ver con
precisión
las ofrendas del puro
errar.
Aquí se revelan todos los
secretos.
Es el tiempo de escuchar
mi latido
mi íntima y asustada
estrella,
de despejar las dudas y desatar los sueños:
Y como un sueño
conservo de aquel día un
dulce rumor de rosas bajo la lluvia
y el olor de mi sangre
en espuma caliente
derramada.
Monalisa
viernes, 12 de agosto de 2011
Amigo
Hoy he
recibido un regalo muy especial. Especial por lo que es, por lo que significa y
por quien ha tenido la delicadeza de sorprenderme con este entrañable detalle: Un amigo del alma. Una de esas amistades que la vida me guardaba como un tesoro
inesperado.
Dibujo de M.
En el
reverso del dibujo, esta poesía que él ha querido leerme con su pausada y sosegada voz. Gracias.
Visitar
el palacio Fuensalida.
El
palacio que fue de los Ayala.
Mi paso
callado aquí se encalla
de
tiempo, quietud y adusta vida.
Salas, salas mudéjares pulidas.
Salas que
habitó aquella dama.
Patios,
patios de piedra y de alma.
Alma de
emperatriz aquí rendida.
Me apoyo
en la pilastra, pensativo,
mientras
miras tú los peristilos.
Y te miro
cual tú fueras la reina
con luz y
rabia en la melena,
con rabia
y luz en tu estilo.
En tus
ojos, grandeza yo atisbo.
Volveré a
contemplar aquel palacio.
Volveré a
recordarte y admirarte.
Volveré a
quererte, por sentido.
Un lujo
de amistad y de regalo. Un magnífico lujo que no sé si merezco.
Ya sabes, querido amigo: No ha de fluir entre nosotros el Leteo.
jueves, 11 de agosto de 2011
Descenso a la mansedumbre
fotograma de la película "La hija de Ryan"
¡Cómo revela el mar la mansedumbre!
Aquí en la playa, donde están los límites
verdaderos del ser
-los de la tierra, el mar, el cielo-,
todo es infinito.
Mansa es el agua y mansas son las rocas,
y hasta la noche que desciende es mansa.
¿Qué nos queda, teniéndolo ya todo,
sino abatirnos y besar la luz,
o en ella deshacer nuestra palabra,
que debiera también
ser sólo mansa como el aire leve?
Nos cuesta demasiado a los humanos
ir fundiendo los labios y los ojos
en la luz de la tarde,
ir arrancando de raíz el mal.
Todo es manso en el mundo,
mas la vida en nosotros habrá de ser combate
hasta que la palabra recupere
fogosa mansedumbre.
A veces, con los ojos
húmedos de mirar tanta belleza,
el cerebro también se torna manso.
Entonces, todo es sacro en su unidad,
uno con todo es la palabra mansa.
Y si el cuerpo osara levantar
su vuelo más allá todavía,
si los labios callasen para ser
ocaso en el ocaso,
si oyésemos rendidos el silencio,
el mundo sería al fin hoguera de lo manso.
Antonio
Colinas
lunes, 8 de agosto de 2011
antes que el beso
No creas que no supe que los días convertimos en vilanos,
que el instante del amor es como el nardo
que embriaga de perfumes nuestro espacio.
No creas que no supe que el color del arco iris no era igual
que el color de tus ojos si me miran,
que los sueños que en mis noches me desvelan
son la causa natural de tu infinito.
No creas que no supe que todo era verdad
cuando me acariciabas con tus manos de retornos y de nadas,
que tu amor reconstruía mis mañanas cada vez que tus pasos florecían.
No creas que no supe que el camino del amor es el más largo,
que todo cuanto gira en ese entorno
es parte y es forma de los círculos concéntricos que tiene.
No creas que no supe que vivir desde este lado implica un riesgo
que arrebata e intercala nuestra pulpa
cuando ebrios devoramos nuestros jugos.
No creas que no supe que el enigma que me hostiga en mis potencias
no es tesoro que valoro como un fuego que encarcela
y desata bajo velo mis dolencias al sutil movimiento de tus olas.
No creas que no supe que el misterio
de tu entorno es porfía cambiante en mi contorno,
que los besos multiplico cuando me amas sin palabras
y renuevo mis sentidos y mis alas, y me creo
como un ave que volara.
Siempre supe que te amé por el instinto que poseo en mis adentros,
que la razón que albergo me hizo quererte y amarte sin retorno.
Siempre lo supe, amor,
me pusieron el sentir antes que el beso.
Amelia Peco Roncero en “Canto a Lilith”
viernes, 5 de agosto de 2011
El año da otra vuelta
El día de mi cumpleaños empezó con los pájaros
acuáticos y con los pájaros de alados árboles, que enarbolaban mi nombre
sobre las granjas y los blancos caballos;
Y me levanté
(…)
Me aparté del país jubiloso
y bajando por otro aire y por el cielo, de un azul ya mudado,
chorreaba de nuevo una maravilla de estío,
con manzanas,
peras y rojas grosellas;
y tan claramente vi, en el rodar del tiempo, aquellas mañanas
olvidadas de un niño que con su madre iba,
paseando entre parábolas
de luz de sol
y leyendas de verdes capillas,
y por los campos de la niñez, ya dos veces contados,
que mis mejillas quemaron sus lágrimas y su corazón sentí moverse en el mío.
(…)
Ah! Que pueda cantarse
la verdad de mi corazón todavía,
en este cerro elevado, cundo dé el año otra vuelta.
Dylan Thomas
martes, 2 de agosto de 2011
pienso en ti
en lo oscuro
de la lluvia, mientras el atardecer
entra en su estuche me siento
a pensar en ti
la ciudad
sagrada que es tu rostro
tus mejillas pequeñas las calles
de las sonrisas
tus ojos
a medias ave
a medias ángel y tus soñolientos
labios donde flotan las flores del beso
y
hay esa dulce y tímida pirueta
tu pelo
y también
tu alma
de canción y danza. Una estrella
única raramente amada
se pronuncia, y yo
pienso
en ti
Edward Estlin Cummings. “Amores”, II
lunes, 1 de agosto de 2011
... y no llego a entenderla.
Estas colinas duras que han formado mi cuerpo
y lo sacuden con tantos recuerdos, me han abierto el prodigio
de aquella que no sabe que la vivo y no llego a entenderla.
Me la encontré una noche: una mancha más clara
bajo las inciertas estrellas, en la oscuridad del verano.
Percibíase en torno la fragancia de estas colinas
más profunda que la sombra y de repente sonó
como si saliera de estas colinas, una voz más limpia
y áspera, a la vez, una voz de tiempos perdidos.
Alguna vez la veo, y se pone ante mí
definida, inmutable, como un recuerdo.
Nunca he podido asirla: su realidad
cada vez se me escapa y me lleva más lejos.
Si es bella, no lo sé. Es joven entre las otras:
me sorprende, al imaginarla, un lejano recuerdo
de mi infancia vivida entre estas colinas,
tan joven es. Semeja la mañana. Me muestra en los ojos
todos los cielos lejanos de aquellas mañanas remotas.
Y tiene en los ojos un firme propósito: la luz más limpia
que jamás tuvo el alba sobre estas colinas.
La he creado del fondo de todas las cosas
que me son más queridas, y no llego a entenderla.
Cesare Pavese en "Lavorare stanca"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








