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lunes, 15 de agosto de 2011

la vida en un instante


Página 133 ó 127

Los hombres no pueden ser
si no son libres
                          -Salvador Espriu-


Amanecer sereno libre
Como una fiesta antigua

                                          Sueño
Que hace claros los límites
Entre el hombre y el sol

Recibir en paz el día

José Mª Álvarez en "Museo de cera"

sábado, 13 de agosto de 2011

noche



E.R. Hughes


“Sangre será la espuma de mi estrella”
Javier Egea


En el momento de las horas perdidas
las sombras se ciernen en mi rincón.
Y es como un generoso acto de amor
que me sana de la extraña telaraña gris
que tiñe las palabras vacías
y del almíbar ficticio de los días.

Con ofrenda de estrellas llega
coronando mi cabeza 
y me trae esa sola y mágica luz
que me hace ver con precisión
las ofrendas del puro errar.

Aquí se revelan todos los secretos.
Es el tiempo de escuchar mi latido
mi íntima y asustada estrella,
de despejar las dudas y desatar los sueños:
Y como un sueño
conservo de aquel día un dulce rumor de rosas bajo la lluvia
y el olor de mi sangre
en espuma caliente derramada.


Monalisa

viernes, 12 de agosto de 2011

Amigo

Hoy he recibido un regalo muy especial. Especial por lo que es, por lo que significa y por quien ha tenido la delicadeza de sorprenderme con este entrañable detalle: Un amigo del alma. Una de esas amistades que la vida me guardaba como un tesoro inesperado. 



 Dibujo de M.


En el reverso del dibujo, esta poesía que él ha querido leerme con su pausada y sosegada voz. Gracias.


Visitar el palacio Fuensalida.
El palacio que fue de los Ayala.
Mi paso callado aquí se encalla
de tiempo, quietud y adusta vida.

Salas,  salas mudéjares pulidas.
Salas que habitó aquella dama.
Patios, patios de piedra y de alma.
Alma de emperatriz aquí rendida.

Me apoyo en la pilastra, pensativo,
mientras miras tú los peristilos.
Y te miro cual tú fueras la reina
con luz y rabia en la melena,
con rabia y luz en tu estilo.
En tus ojos, grandeza yo atisbo.

Volveré a contemplar aquel palacio.
Volveré a recordarte y admirarte.
Volveré a quererte, por sentido.


Un lujo de amistad y de regalo. Un magnífico lujo que no sé si merezco.
Ya sabes, querido amigo: No ha de fluir entre nosotros el Leteo.





jueves, 11 de agosto de 2011

Descenso a la mansedumbre



fotograma de la película "La hija de Ryan"



  
¡Cómo revela el mar la mansedumbre!
Aquí en la playa, donde están los límites
verdaderos del ser
-los de la tierra, el mar, el cielo-,
todo es infinito.
Mansa es el agua y mansas son las rocas,
y hasta la noche que desciende es mansa.

¿Qué nos queda, teniéndolo ya todo,
sino abatirnos y besar la luz,
o en ella deshacer nuestra palabra,
que debiera también
ser sólo mansa como el aire leve?
Nos cuesta demasiado a los humanos
ir fundiendo los labios y los ojos
en la luz de la tarde,
ir arrancando de raíz el mal.

Todo es manso en el mundo,
mas la vida en nosotros habrá de ser combate
hasta que la palabra recupere
fogosa mansedumbre.

A veces, con los ojos
húmedos de mirar tanta belleza,
el cerebro también se torna manso.
Entonces, todo es sacro en su unidad,
uno con todo es la palabra mansa.

Y si el cuerpo osara levantar
su vuelo más allá todavía,
si los labios callasen para ser
ocaso en el ocaso,
si oyésemos rendidos el silencio,
el mundo sería al fin hoguera de lo manso.

Antonio Colinas

lunes, 8 de agosto de 2011

antes que el beso




No creas que no supe que los días convertimos en vilanos,
que el instante del amor es como el nardo
que embriaga de perfumes nuestro espacio.

No creas que no supe que el color del arco iris no era igual
que el color de tus ojos si me miran,
que los sueños que en mis noches me desvelan
son la causa natural de tu infinito.

No creas que no supe que todo era verdad
cuando me acariciabas con tus manos de retornos y de nadas,
que tu amor reconstruía mis mañanas cada vez que tus pasos florecían.

No creas que no supe que el camino del amor es el más largo,
que todo cuanto gira en ese entorno
es parte y es forma de los círculos concéntricos que tiene.

No creas que no supe que vivir desde este lado implica un riesgo
que arrebata e intercala nuestra pulpa
cuando ebrios devoramos nuestros jugos.

No creas que no supe que el enigma que me hostiga en mis potencias
no es tesoro que valoro como un fuego que encarcela
y desata bajo velo mis dolencias al sutil movimiento de tus olas.

No creas que no supe que el misterio
de tu entorno es porfía cambiante en mi contorno,
que los besos multiplico cuando me amas sin palabras
y renuevo mis sentidos y mis alas, y me creo
como un ave que volara.

Siempre supe que te amé por el instinto que poseo en mis adentros,
que la razón que albergo me hizo quererte y amarte sin retorno.
Siempre lo supe, amor,
me pusieron el sentir antes que el beso.

Amelia Peco Roncero en “Canto a Lilith”

viernes, 5 de agosto de 2011

El año da otra vuelta




El día de mi cumpleaños empezó con los pájaros
acuáticos y con los pájaros de alados árboles, que enarbolaban mi nombre
sobre las granjas y los blancos caballos;
Y me levanté

(…)

Me aparté del país jubiloso
y bajando por otro aire y por el cielo, de un azul ya mudado,
chorreaba de nuevo una maravilla de estío,
con manzanas,
peras y rojas grosellas;
y tan claramente vi, en el rodar del tiempo, aquellas mañanas
olvidadas de un niño que con su madre iba,
paseando entre parábolas
de luz de sol
y leyendas de verdes capillas,
y por los campos de la niñez, ya dos veces contados,
que mis mejillas quemaron sus lágrimas y su corazón sentí moverse en el mío.

(…)

Ah! Que pueda cantarse
la verdad de mi corazón todavía,
en este cerro elevado, cundo dé el año otra vuelta.

Dylan Thomas

martes, 2 de agosto de 2011

pienso en ti









en lo oscuro
de la lluvia, mientras el atardecer
entra en su estuche me siento
a pensar en ti

la ciudad
sagrada que es tu rostro
tus mejillas pequeñas las calles
de las sonrisas

tus ojos
a medias ave
a medias ángel y tus soñolientos
labios donde flotan las flores del beso

y
hay esa dulce y tímida pirueta
tu pelo
y también

tu alma
de canción y danza. Una estrella
única raramente amada
se pronuncia, y yo



pienso
en ti


Edward Estlin Cummings. “Amores”, II

lunes, 1 de agosto de 2011

... y no llego a entenderla.





Estas colinas duras que han formado mi cuerpo
y lo sacuden con tantos recuerdos, me han abierto el prodigio
de aquella que no sabe que la vivo y no llego a entenderla.

Me la encontré una noche: una mancha más clara
bajo las inciertas estrellas, en la oscuridad del verano.
Percibíase en torno la fragancia de estas colinas
más profunda que la sombra y de repente sonó
como si saliera de estas colinas, una voz más limpia
y áspera, a la vez, una voz de tiempos perdidos.

Alguna vez la veo, y se pone ante mí
definida, inmutable, como un recuerdo.
Nunca he podido asirla: su realidad
cada vez se me escapa y me lleva más lejos.
Si es bella, no lo sé. Es joven entre las otras:
me sorprende, al imaginarla, un lejano recuerdo
de mi infancia vivida entre estas colinas,
tan joven es. Semeja la mañana. Me muestra en los ojos
todos los cielos lejanos de aquellas mañanas remotas.
Y tiene en los ojos un firme propósito: la luz más limpia
que jamás tuvo el alba sobre estas colinas.

La he creado del fondo de todas las cosas

que me son más queridas, y no llego a entenderla.


Cesare Pavese en "Lavorare stanca"

sábado, 30 de julio de 2011

dormir en lo oscuro





Ni seguir esperanzas ni parar por el miedo,
cruzar el valle como
ese lento león
seguro con su presa
entre los dientes.
Atrás los vanos juegos del cachorro
saltando tras la rama desgajada
de un árbol seco.
Atrás esos ilusos rugidos juveniles
queriendo controlar y alimentarse
con la varita mágica
caída de una estrella.
Atrás las garras rotas
de una noche de ingenua y torpe lucha
contra ídolos de mármol.
Sin deseos
ni temores,
despellejando el último horizonte,
descansar sobre el polvo del camino
y dormir en lo oscuro hasta que llegue
la buena muerte.

Jesús Aparicio González en "El sueño del león"


miércoles, 27 de julio de 2011

Antonio López






Antonio López García, el catalogado como pintor hiperrealista, no lo es tanto. Basta con ver la exposición que estos días se exhibe en el museo Thyssen, para darse cuenta de que los efectos que consigue son manchas de color bien colocadas, una luz trabajada con una delicadeza exquisita, y todo su sentir en las obras. Mucho sentimiento, a pesar de lo estático de todas las obras.

Recuerdo cuando una vez, hace ya muchos años, paseaba yo por Madrid una mañana temprano y me encontré con este hombre de aspecto diminuto, pintando en la calle su famoso cuadro de la Gran Vía (uno de ellos, ya que tiene varios de esta esquina). Me llamó mucho la atención.



Antonio López es fiel a la mirada (que siempre es subjetiva) y busca en ella encontrar la verdad y las entrañas de la realidad. Tan fiel a la mirada que el cuadro, el más famoso de ellos, de la Gran Vía, tardó siete años en pintarlo, si es que alguna vez lo dio por terminado, ya que sólo podía pintar en él mientras la luz era igual o parecida, es decir, unos pocos minutos al día, y en épocas del año parecidas. Eso, contando con que no amaneciera algún día con nubarrones. Eso es ser fiel a la luz, que es una de las cosas que él más ha querido estudiar y trabajar.




Gran amante de la familia, desfilan por la exposición muchos retratos de sus familiares y amigos (por cierto, poca gente sabe que su mujer, María Moreno, también es una pintora estupenda, pero se ha visto relegada a un segundo plano por  la fama de su marido). Hay dos de ellos que, para mi gusto, son imprescindibles: El retrato de María, su hija, de niña y el de su tío Antonio López Torres, gran pintor de los campos manchegos, del que Antonio López (sobrino) heredó la pasión por la pintura y por la luz. En la obra del tío se puede gozar, como en pocas pinturas, la luz de nuestra tierra tan bien expresada.







Antonio López es un hombre extremadamente sencillo, en sus temas y en su forma de ser. Sus pinturas tratan temas cotidianos, incluso podría decirse que, en muchas ocasiones, el lado menos bonito de lo cotidiano. Y en su forma de ser, he tenido la suerte de poder hablar con él en un par de ocasiones, es sencillo y sincero. Palabras las justas, pero siempre claras y acertadas.






Recomiendo, para quien quiera conocer mejor la personalidad y la forma de trabajar del pintor (a parte de no perderse la exposición, por supuesto), la película “El sol del membrillo”, de Víctor Erice, que es un gran documental sobre el artista.





Al llegar a Madrid, sobre las diez de la mañana, me encuentro, en la esquina del Thyssen con el Congreso, al movimiento 15M. Menos de un centenar de indignados pacíficamente sentados en el suelo. Cercados por una valla, charlando entre ellos y con quien quería acercárseles. Televisiones, micrófonos de radio, etc… dan fe de ello. Tranquilos, recién despertados. Sin embargo he contado hasta quince furgones policiales apostados allí alrededor, más unos cuantos que hacían ronda. Y un cordón policial, armas en mano, les rodeaba ¿Es necesario tanto? ¿A qué tienen miedo? Yo me indigno ante eso.