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viernes, 5 de agosto de 2011

El año da otra vuelta




El día de mi cumpleaños empezó con los pájaros
acuáticos y con los pájaros de alados árboles, que enarbolaban mi nombre
sobre las granjas y los blancos caballos;
Y me levanté

(…)

Me aparté del país jubiloso
y bajando por otro aire y por el cielo, de un azul ya mudado,
chorreaba de nuevo una maravilla de estío,
con manzanas,
peras y rojas grosellas;
y tan claramente vi, en el rodar del tiempo, aquellas mañanas
olvidadas de un niño que con su madre iba,
paseando entre parábolas
de luz de sol
y leyendas de verdes capillas,
y por los campos de la niñez, ya dos veces contados,
que mis mejillas quemaron sus lágrimas y su corazón sentí moverse en el mío.

(…)

Ah! Que pueda cantarse
la verdad de mi corazón todavía,
en este cerro elevado, cundo dé el año otra vuelta.

Dylan Thomas

martes, 2 de agosto de 2011

pienso en ti









en lo oscuro
de la lluvia, mientras el atardecer
entra en su estuche me siento
a pensar en ti

la ciudad
sagrada que es tu rostro
tus mejillas pequeñas las calles
de las sonrisas

tus ojos
a medias ave
a medias ángel y tus soñolientos
labios donde flotan las flores del beso

y
hay esa dulce y tímida pirueta
tu pelo
y también

tu alma
de canción y danza. Una estrella
única raramente amada
se pronuncia, y yo



pienso
en ti


Edward Estlin Cummings. “Amores”, II

lunes, 1 de agosto de 2011

... y no llego a entenderla.





Estas colinas duras que han formado mi cuerpo
y lo sacuden con tantos recuerdos, me han abierto el prodigio
de aquella que no sabe que la vivo y no llego a entenderla.

Me la encontré una noche: una mancha más clara
bajo las inciertas estrellas, en la oscuridad del verano.
Percibíase en torno la fragancia de estas colinas
más profunda que la sombra y de repente sonó
como si saliera de estas colinas, una voz más limpia
y áspera, a la vez, una voz de tiempos perdidos.

Alguna vez la veo, y se pone ante mí
definida, inmutable, como un recuerdo.
Nunca he podido asirla: su realidad
cada vez se me escapa y me lleva más lejos.
Si es bella, no lo sé. Es joven entre las otras:
me sorprende, al imaginarla, un lejano recuerdo
de mi infancia vivida entre estas colinas,
tan joven es. Semeja la mañana. Me muestra en los ojos
todos los cielos lejanos de aquellas mañanas remotas.
Y tiene en los ojos un firme propósito: la luz más limpia
que jamás tuvo el alba sobre estas colinas.

La he creado del fondo de todas las cosas

que me son más queridas, y no llego a entenderla.


Cesare Pavese en "Lavorare stanca"

sábado, 30 de julio de 2011

dormir en lo oscuro





Ni seguir esperanzas ni parar por el miedo,
cruzar el valle como
ese lento león
seguro con su presa
entre los dientes.
Atrás los vanos juegos del cachorro
saltando tras la rama desgajada
de un árbol seco.
Atrás esos ilusos rugidos juveniles
queriendo controlar y alimentarse
con la varita mágica
caída de una estrella.
Atrás las garras rotas
de una noche de ingenua y torpe lucha
contra ídolos de mármol.
Sin deseos
ni temores,
despellejando el último horizonte,
descansar sobre el polvo del camino
y dormir en lo oscuro hasta que llegue
la buena muerte.

Jesús Aparicio González en "El sueño del león"


miércoles, 27 de julio de 2011

Antonio López






Antonio López García, el catalogado como pintor hiperrealista, no lo es tanto. Basta con ver la exposición que estos días se exhibe en el museo Thyssen, para darse cuenta de que los efectos que consigue son manchas de color bien colocadas, una luz trabajada con una delicadeza exquisita, y todo su sentir en las obras. Mucho sentimiento, a pesar de lo estático de todas las obras.

Recuerdo cuando una vez, hace ya muchos años, paseaba yo por Madrid una mañana temprano y me encontré con este hombre de aspecto diminuto, pintando en la calle su famoso cuadro de la Gran Vía (uno de ellos, ya que tiene varios de esta esquina). Me llamó mucho la atención.



Antonio López es fiel a la mirada (que siempre es subjetiva) y busca en ella encontrar la verdad y las entrañas de la realidad. Tan fiel a la mirada que el cuadro, el más famoso de ellos, de la Gran Vía, tardó siete años en pintarlo, si es que alguna vez lo dio por terminado, ya que sólo podía pintar en él mientras la luz era igual o parecida, es decir, unos pocos minutos al día, y en épocas del año parecidas. Eso, contando con que no amaneciera algún día con nubarrones. Eso es ser fiel a la luz, que es una de las cosas que él más ha querido estudiar y trabajar.




Gran amante de la familia, desfilan por la exposición muchos retratos de sus familiares y amigos (por cierto, poca gente sabe que su mujer, María Moreno, también es una pintora estupenda, pero se ha visto relegada a un segundo plano por  la fama de su marido). Hay dos de ellos que, para mi gusto, son imprescindibles: El retrato de María, su hija, de niña y el de su tío Antonio López Torres, gran pintor de los campos manchegos, del que Antonio López (sobrino) heredó la pasión por la pintura y por la luz. En la obra del tío se puede gozar, como en pocas pinturas, la luz de nuestra tierra tan bien expresada.







Antonio López es un hombre extremadamente sencillo, en sus temas y en su forma de ser. Sus pinturas tratan temas cotidianos, incluso podría decirse que, en muchas ocasiones, el lado menos bonito de lo cotidiano. Y en su forma de ser, he tenido la suerte de poder hablar con él en un par de ocasiones, es sencillo y sincero. Palabras las justas, pero siempre claras y acertadas.






Recomiendo, para quien quiera conocer mejor la personalidad y la forma de trabajar del pintor (a parte de no perderse la exposición, por supuesto), la película “El sol del membrillo”, de Víctor Erice, que es un gran documental sobre el artista.





Al llegar a Madrid, sobre las diez de la mañana, me encuentro, en la esquina del Thyssen con el Congreso, al movimiento 15M. Menos de un centenar de indignados pacíficamente sentados en el suelo. Cercados por una valla, charlando entre ellos y con quien quería acercárseles. Televisiones, micrófonos de radio, etc… dan fe de ello. Tranquilos, recién despertados. Sin embargo he contado hasta quince furgones policiales apostados allí alrededor, más unos cuantos que hacían ronda. Y un cordón policial, armas en mano, les rodeaba ¿Es necesario tanto? ¿A qué tienen miedo? Yo me indigno ante eso.

lunes, 25 de julio de 2011

Claridad en el abismo






CUANDO NO CABE EL GESTO

Conocerse en mitad de la llama más clara
lograr la paz de par en par la lluvia,
de dos en dos las manos,
enarbolando el aire de la ventana inmensa.
Así  la luz, la siembra, así el fruto.

La presencia es la paz. La luz su sello.

Entonces en la hora de la propuesta azul,
en esa hora justa
no cabe el gesto nublo sino la voz completa,
la orquesta plena y única
de las dos solas, limpias,
enormes dos guitarras con bordones de mar.
Para la entrega. La más cálida entrega.

Antigua, inútil curva la de la luz en sombra.

Pero es la hora misma del salto azul,
redondo como un fruto.
Y entonces el amor como una barca
de timón sorprendido en lo más claro
sin posible revés.
Inevitable luz. Derecho el aire.

Encubridora y torpe,
camaleón vendido a bajo nombre,
qué vergüenza la luz que no denuncia el gesto
y ampara lo posible de la ausencia.

Porque el amor requiere
cataratas de sol
saltos de espuma
y plena claridad en el abismo.

Javier Egea en “A boca de partir”

domingo, 24 de julio de 2011

Más belleza

Arthur Hughes



Este poema me parece de una belleza que trasciende el puro lenguaje y el mero mensaje. Es de esas cosas que te transportan a otra dimensión difícil de explicar. Te envuelve la belleza, te penetra por todos los poros de la piel. Es algo que traspasa lo puramente racional y emocional. Deliciosamente sobrehumano. No podía ser de otra forma tratándose de T.S. Elliot.

La figlia che piange

O quam te memorem virgo…
[Oh, cómo te recordaré, doncella…. Eneida, I, 327]


Yérguete en el más alto rellano de la escalera –
apóyate en un ánfora de jardín –
teje, teje la luz del sol en tu pelo –
aprieta tus flores contra ti con sorpresa dolorida –
tíralas al suelo y vuélvete
con una fugaz ofensa en los ojos:
pero teje, teje la luz del sol en tu pelo.

Así le habría hecho yo al marcharse a él,
así le habría hecho ella quedarse inmóvil y afligirse,
así la habría dejado él
como el alma deja el cuerpo, desgarrado y arañado,
como la mente abandona el cuerpo que ha usado.
Yo encontraría
algún modo incomparablemente leve y hábil,
algún modo que ambos entendiéramos,
sencillo y sin fe como una sonrisa y un apretón de manos.

Ella se apartó, pero con el tiempo otoñal
obligó a mi imaginación muchos días,
muchos días y muchas horas:
el pelo por los brazos y los brazos llenos de flores.
¡Y me pregunto cómo habrían estado ellos juntos!
Me habría perdido un gesto y una actitud.
A veces estas vacilaciones aún asombran
la turbada medianoche y el reposo del mediodía.


T.S. Elliot 

jueves, 21 de julio de 2011

Invocación a la sonrisa



"El beso" de Toulouse Lautrec



Dame la ternura desde el sueño,
dame ese cucurucho de sorbete que tenés en la sonrisa,
dame esa lenta caricia de tu mano.

Yo te daré pájaros
que cantarán tu nombre
desde lo más alto de los árboles.
Te daré piñas, zapotes, nísperos,
enredaré maizales en tu pelo.
Yo invocaré los dioses de nuestros antepasados
para que caigan tormentas,
para que miedosos y cogidos de la mano,
miremos la furia del rayo y del relámpago.
Yo tejeré ilusiones,
tocaré las rocas para que brote agua y nos bañemos,
yo haré poemas, cantos,
mi amor, cuando me hayas mirado,
cuando corra las cortinas del sueño
cuando me coma el sorbete de tu sonrisa

Gioconda Belli en “Escándalo de miel”

martes, 19 de julio de 2011

Tango


Ganas de estar sin tu recuerdo
de echarme unos besos en el bolsillo
y salir a borrarte
entre otros brazos
bajo otras sábanas
en otra noche
Ganas enormes de quitar de mi alma tu retrato
de caminar de espaldas a ti
hacia otros amores u desastres
hacia nombres como esperanza isabel
Ganas descomunales
de no oír más tu silencio
ganas de sepultarte vestida en mucho olvido
de sembrarte en un adiós sin más llantitos
de regresar sin ti pero feliz
a mí mismo silbando ya sin lágrimas
bellamente recobrado el
paraíso

Pero no quiero


Luis Rogelio Nogueras en "Las palabras vuelven"







Por favor, sólo para mí, olvida los pasos ... Abrázame, siente la música, y dame tu alma. Yo te daré la mía. (tangueros).

Contradicciones: Así es la vida.



viernes, 15 de julio de 2011

Soy


Un amigo publicó el otro día esta preciosa canción de Luis Pastor que estaba dormida en mi memoria, casi olvidada. Me conmovió. Su aire intimista me llega y me trae muchos recuerdos.

Soy chica de pueblo. Madrid en la adolescencia y juventud. Chica de barrio en Madrid. Me parece muy bonita y evocadora. Sé que muchos también os identificaréis con ella.

Todos somos lo que fuimos ayer y lo que está por venir. Y que sea muy largo el camino! Y la flor de jara de tu jardín...


He querido ponerla aquí para quien la quiera disfrutar.