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viernes, 15 de julio de 2011

Soy


Un amigo publicó el otro día esta preciosa canción de Luis Pastor que estaba dormida en mi memoria, casi olvidada. Me conmovió. Su aire intimista me llega y me trae muchos recuerdos.

Soy chica de pueblo. Madrid en la adolescencia y juventud. Chica de barrio en Madrid. Me parece muy bonita y evocadora. Sé que muchos también os identificaréis con ella.

Todos somos lo que fuimos ayer y lo que está por venir. Y que sea muy largo el camino! Y la flor de jara de tu jardín...


He querido ponerla aquí para quien la quiera disfrutar.




jueves, 14 de julio de 2011

El Ateneo


Ayer, en el Ateneo de Madrid, charla con Agustín García Calvo. Autor del mítico poema cantado por Amancio Prada “Libre te quiero, pero no mía”, una de las canciones que más me han gustado y que me acompaña desde siempre.
El estrafalario lumbrera (camisa violeta, pantalones azulina, zapatos amarillos y el largo pelo blanco recogido en una coleta con un lazo violeta, a juego con la camisa), comienza su charla proponiéndonos una reflexión sobre los versos de Rubén Darío:

El alma ahíta cruel inmola
lo que la alegra.

(es para pensarlo muy despacio).


A partir de ahí, su magistral lección. Su voz y su presencia lo llenaban todo. Más bien es como si flotasen sobre todo, en otro plano mucho más alto al de los demás. Dice el genio: “Estoy harto de mí”.  Yo,  muchas veces, también lo estoy de mí misma.

Disquisiciones sobre las múltiples caras del yo. Si las delicias corporales y los logros deleitan al alma… Filosofías!!!

Todo esto en “La Cacharrería”, salón (ahora muy destartalado) del Ateneo, por donde pasaban y paseaban personajes ilustres, parece ser que Valle-Inclán uno de los más asiduos. Y en donde, al parecer, se fraguaron  muchos hechos de la moderna historia de España. 

Me traje, también, el regalo de un libro. Gracias.

Y termino con un maravilloso poema de García Calvo, que ya dejé por aquí en su día, del que quiero destacar estos versos que me parecen gloriosos:

Tú (…)
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma




 Con música de Chicho Sánchez Ferlosio.


Por cierto, el próximo martes, 19 de julio, en el Ateneo, “75 Aniversario de la respuesta ciudadana y republicana al Golpe de Estado franquista”. Creo que puede ser muy interesante.


lunes, 11 de julio de 2011

Dedicatoria





A parte de un par de libros de poesía que voy leyendo más o menos en el orden habitual, todos los días comienzo la mañana leyendo uno, dos, tal vez tres, poemas elegidos al azar, entre los tantos libros que me acompañan. Eso me hace empezar el día con otra perspectiva.

Hoy, sorpresivamente (no podía ser de otra manera), el azar me ha regalado este poema que me ha recordado mucho a alguien muy querido:


ORACIÓN

No la eternidad, sino las horas
arañadas al tiempo contigo.
Y ningún otro cielo
que el que quiera llegarme de tu boca,
húmeda de muchos besos.
Porque ya en nada creo, con mi alma y mi cuerpo,
sino en la certeza ardiente de tu piel contra la mía
y en la alegría, siempre fresca y erguida siempre, de tu mirada
y en el puñado de luz que es tu sonrisa.
Tu sonrisa que limpia toda sombra y toda tristeza,
tu sonrisa que quita los pecados del mundo.

Abelardo Linares en “Y ningún otro cielo”



Dedicatoria:

Para el encuentro más maravilloso e inesperado que la vida me guardaba. Para la sonrisa que me da la vida o me la quita. Para el chico más guapo del mundo, que es capaz de dibujar reflejos de luna en mis ojos. La fuerza que me anima a empezar una nueva mañana cada día: el amor con locura. Para ti. Besos

domingo, 10 de julio de 2011

De vuelta... poesía



Compré en la Librería Espagnola un libro de poesía (como suele pasarme, no me pude resistir).
José Luis Rey es un poeta cordobés (Puente Genil, 1973) y habla de colores, de cielos, de mares, de luz, de lluvia, de nubes, de la palabra, de la belleza, de la verdad (¿existe?). Repetiré de nuevo aquella cita de Keats: “sólo la belleza es verdad”. Pero la belleza también es subjetiva. Se presta tanto a la percepción personal de cada cual…
Si algo te hace erizar la piel, si te hace reír o llorar, si te dibuja destellos de luna en los ojos… En definitiva, si te hace sentir intensamente, eso es belleza: La única verdad que me mueve, la única verdad en la que creo.







 

País cercano

Quien sólo quiere amar, ¿qué necesita?
Y se va por el mundo y vuelve un día.
Y vemos que en sus ojos hay tesoros,
un mar dorado, un sol inasequible,
tan fuerte como él y desbordándose.
Y vuelve rico al fin. Y la mañana
con su tambor azul lo va anunciando.
Y vuelve el hombre de un país cercano,
del país de la luz. Y hasta la envidia
le saluda, salvada para siempre.




Cielo desde la autovía



Las horas del cielo

(...)
Recuerdo las horas del cielo.
Y el agua devorando tantas páginas,
aquel libro de versos de mi vida.
Y las nubes, tan bellas sobre las cosas.

Recuerdo las horas del cielo 
en que fuimos eternos.


El día en que volvamos

Será azul y tendrá torres de trigo
y barcos por los aires de los álamos
y estrellas hechas por el dolor más verde
y un colegio de pinos y de pájaros.
Pues se aprende a volver
por un camino de agua, muy callados,
casi de noche, por detrás del sol,
volando sin querer, como jugando.
Y qué sorpresa al aire le daremos.
Y qué asombrado quedará el verano.
Casi dormidos, sí, pero aquí estamos.
Nos supimos guiar por la belleza
que brillaba aquí abajo.
Y sin duda será como ayer grande
el día misterioso en que volvamos.



A orillas del gran silencio

9

Al borde de una rama la luz se ha detenido.
Así acaba este libro,
esta tarde tejida bajo el cielo.

10

(...)
Pero no puede ser: la poesía
tiene cuerpo también y toma forma humana.
Y al abrir los ojos cayó la palabra.
Calló la palabra.
En la última página del cuerpo
la palabra fue luz.

José Luis Rey en "La luz y la palabra, II"



lunes, 4 de julio de 2011

discúlpame






No quisiera que lloviera
te lo juro
que lloviera en esta ciudad
sin ti
y escuchar los ruidos del agua
al bajar
y pensar que allí donde estás viviendo
sin mí
llueve sobre la misma ciudad.
Quizá tengas el cabello mojado
el teléfono a mano
que no usas
para llamarme
para decirme
esta noche te amo
me inundan los recuerdos de ti
discúlpame,
la literatura me mató
pero te le parecías tanto.

Cristina Peri Rossi en“Diáspora” 1976

viernes, 1 de julio de 2011

La vida

Alguien me escribió una vez, en la dedicatoria de un libro: “La vida es una improvisadora perfecta, que atesora en cada recodo encuentros insospechados”.
Desde entonces he caminado por la vida mirando bien en todos los recodos para ver qué  imprevisibles encuentros me guarda cada uno: tesoros, verdaderos tesoros.
Comienzo una nueva etapa, seguiré mirando y, segura estoy, la vida me seguirá sorprendiendo con encuentros maravillosos.
Hoy he recibido otra dedicatoria, esta vez se trata de una canción. Alguien joven me quiso dedicar una canción de mi época, de nuestra época. Entrañable el encuentro imprevisible con mi “Pipi” que me guardaba la vida.

La canción:






Gracias Pipi, yo también te quiero. Y gracias por la risa y el cariño.



A menudo me recuerdas a alguien,
tu sonrisa la imagino sin miedo.
invadido por la ausencia
me devora la impaciencia,
me pregunto si algún día te veré.
ya sé todo de tu vida y sin embargo
no conozco ni un detalle de ti.
el teléfono es muy frío,
tus llamadas son muy pocas.
yo sí quiero conocerte y tú no a mí.
por favor.
dame una cita
vamos al parque,
entra en mi vida,
sin anunciarte.
abre las puertas,
cierra los ojos,
vamos a vernos,
poquito a poco.
dame tus manos,
siente las mías,
como dos ciegos,
santa lucía, santa lucía, santa lucía.
a menudo me recuerdas a mí.
la primera vez pensé se ha equivocado,
la segunda vez no supe qué decir,
las demás me dabas miedo,
tanto loco que anda suelto
y ahora sé que no podría vivir sin ti.
por favor...

miércoles, 29 de junio de 2011

De vez en vez



De vez en vez, la tristeza.

No esa tristeza dulce y húmeda que empaña los cristales en las tardes de invierno.

Me refiero a la tristeza que amarga en la lengua. Hablo de la tristeza que madura lentamente en el panal del corazón.

De pronto nos inunda como la luz de un farol negro. Como el ladrón que nos aborda en un recodo del camino.

Amarga por lo antigua y por lo intensa. Quema como resina vertida en el dolor.

Es la tristeza que queda como poso del olvido.

Julio Llamazares

lunes, 27 de junio de 2011

una palabra



Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y le dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.

No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía,
y no se detendrá ni cuando mueras.


Roberto Juarroz

viernes, 24 de junio de 2011

el amor de los otros

Hoy he escrito a algunas personas una carta no de despedida. Sólo comunicaba mi cambio de sitio y de actividad, y les daba mi correo para no perder el contacto, para que pudiesen decirme cuando necesiten algo de mí, o simplemente un saludo cuando acuda el recuerdo.
Me ha sorprendido, y emocionado, la inmediatez de algunas llamadas, las muestras de cariño, los buenos deseos de todos, las gracias recibidas, y el querer estar ahí siempre.
He recibido un “te quiero” de una de las personas más serias que conozco, y que guarda muy celosamente, tras esa seriedad, una de las sensibilidades más exquisitas. Estoy segura que no le sale un “te quiero” con facilidad, por eso lo aprecio tanto.

Tengo que agradecer de nuevo a la vida, a los amigos y compañeros. Esta vez no sin un nudo en la garganta, y sin alguna lágrima que no puedo contener.

GRACIAS, buenas gentes del mundo. Yo también os quiero.


Tomo prestada la voz del poeta:

EL RUMBO DE LOS DÍAS

No soy de los que deciden el rumbo de los días,
los dejo pasar, confío que serán siempre favorables.
No me asusto ni me asombro cuando me equivoco.
A veces, pocas veces, intento obligar las cosas
y lenta, suavemente, con terquedad tranquila,
voy poniendo cada piedra en su sitio.

Soy una mezcla
de inseguridad e inalterable rumbo.
Nadie sospecha el pavor que antecede
mi primera palabra.

Engaña el gesto seguro del discurso.

Temo a la noche, al olvido, a la traición.
Provoco la infelicidad, es mi costumbre,
pero busco, por encima de todo,
el amor de los otros.

Waldo Leyva en “El rumbo de los días”



jueves, 23 de junio de 2011

el sino



EL ALMA en armonía, a solas
quiere vivir junto a lo amado,
con el silencio que una rosa
     se entreabre en su ramo.

El alma en desacuerdo, a solas
debe morir junto a lo extraño,
con el silencio que una rosa
     se deshoja en su ramo.

Luis Cernuda en "Vivir sin estar viviendo"