martes, 12 de abril de 2011
Un muerto antigo
Hace unos días me encontré con un vídeo de Eduardo Galeano leyendo las últimas frases de este fragmento de un cuento de Onetti: "El Pozo". Hoy, buscando otras cosas, me he vuelto a encontrar con el texto y, como creo necesariamente en las casualidades, no he tenido más remedio que publicarlo aquí. Además el texto es muy bueno y da mucho que pensar. Espero que os guste.
(…)
"El amor es algo demasiado maravilloso para que uno pueda andar preocupándose por el destino de dos personas que no hicieron más que tenerlo, de manera inexplicable. Lo que pudiera suceder con don Eladio Linacero y doña Cecilia Huerta de Linacero no me interesa. Basta escribir los nombres para sentir lo ridículo de todo esto. Se trataba del amor y esto ya estaba terminado, no había primera ni segunda instancia, era un muerto antiguo. Qué más da el resto. Pero en el sumario hay algo que no puedo olvidar. No trato de justificarme; pueden escribir lo que quieran las ratas del juzgado. Toda la culpa es mía: no me interesa ganar dinero ni tener una casa confortable, con radio, heladera, vajilla y un watercló impecable. El trabajo me parece una estupidez odiosa a la que es difícil escapar. La poca gente que conozco es indigna de que el sol le toque en la cara. Allá ellos, todo el mundo y doña Cecilia Huerta de Linacero.
Pero en el sumario se cuenta que una noche desperté a Cecilia, “la obligué a vestirse con amenazas y la llevé hasta la intersección de la rambla y la calle Eduardo Acevedo”. Allí, “me dediqué a actos propios de un anormal, obligándola a alejarse y venir caminando hasta donde estaba yo, varias veces, y a repetir frases sin sentido”. Se dice que hay varias maneras de mentir; pero la más repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos. Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene.
Aquella noche nos habíamos acostado sin hablarnos. Yo estuve leyendo, no sé qué, y a veces, de reojo, veía dormirse a Cecilia. Ella tenía una expresión lenta, dulce, casi risueña, una expresión de antes, de cuando se llamaba Ceci, para la que yo había construido una imagen exacta que ya no podía ser recordada. Nunca pude dormirme antes que Pila. Dejé el libro y me puse a acariciarla con un género de caricia monótona que apresura el sueño. Siempre tuve miedo de dormir antes que ella, sin saber la causa. Aún adorándola, era algo así como dar la espalda a un enemigo. No podía soportar la idea de dormirme y dejarla a ella en la sombra, lúcida, absolutamente libre, viva aún. Esperé a que se durmiera completamente, acariciándola siempre, observando cómo el sueño se iba manifestando por estremecimientos repentinos de las rodillas y el nuevo olor, extraño, apenas tenebroso, de su aliento. Después apagué la luz y me di vuelta esperando, abierto al torrente de imágenes.
Pero aquella noche no vino ninguna aventura para recompensarme el día. Debajo de mis párpados se repetía, tercamente, una imagen ya lejana. Era precisamente, la rambla a la altura de Eduardo Acevedo, una noche de verano, antes de casarnos. Yo la estaba esperando apoyado en la baranda metido en la sombra que olía intensamente a mar. Y ella bajaba la calle en pendiente, con los pasos largos y ligeros que tenía entonces, con un vestido blanco y un pequeño sombrero caído contra una oreja. El viento la golpeaba en la pollera, trabándole los pasos, haciéndola inclinarse apenas, como un barco de vela que viniera hacia mí desde la noche. Trataba de pensar en otra cosa; pero, apenas me abandonaba, veía la calle desde la sombra de la muralla y la muchacha, Ceci, bajando con un vesttido blanco.
Entonces tuve aquella idea idiota como una obsesión. La desperté, le dije que tenía que vestirse de blanco y acompañarme. Había una esperanza, una posibilidad de tender redes y atrapar el pasado y la Ceci de entonces. Yo no podía explicarle nada; era necesario que ella fuera sin plan, no sabiendo para qué. Tampoco podía perder tiempo, la hora del milagro era aquella, en seguida. Todo esto era demasiado extraño y yo debía tener cara de loco. Se asustó y fuimos. Varias veces subió la calle y vino hacia mí con el vestido blanco donde el viento golpeaba haciéndola inclinarse. Pero allá arriba, en la calle empinada, su paso era distinto, reposado y cauteloso, y la cara que acercaba al atravesar la rambla debajo del farol era seria y amarga. No había nada que hacer y nos volvimos."
(…)
Juan Carlos Onetti en "El Pozo"
domingo, 10 de abril de 2011
regreso
Quisiste perderte y te dejé ir
y ahora regresas
erguido y nuevo
desarmado
sabiendo que es lo mejor
que pudimos hacer.
Monalisa
y ahora regresas
erguido y nuevo
desarmado
sabiendo que es lo mejor
que pudimos hacer.
Monalisa
viernes, 8 de abril de 2011
estrellas
En la noche, desnuda, rotan sobre tu carne
repentinas estrellas;
circunvalan el aro de tu ombligo
visten el verde de tu risa,
la luz de tu alegría.
Estrellas en tus hombros, tu cintura,
estrellas en tu sexo,
titilan llenándote los ojos, los cabellos.
Algunos no han nacido y son visibles,
otras ya se extinguieron, pero alumbran.
Te siguen en la sombra, te acompañan,
son ávidas, errantes, cariciosas
giran sobre el silencio de tu cuerpo,
hallan en ti su bóveda, su casa
viajan en la constelación de tu deseo
Eugenio Montejo
jueves, 7 de abril de 2011
verte
"¡Sí, soy real, gritó Alicia"
Lewis Carrol
Qué joven eres, Dios mío, qué joven
eres.
Como la luz que se filtra en la lluvia
y abre con manos puras paso al sol.
Como esas noches largas, cuando ya
uno no espera nada, y suena el timbre.
Como a quien hacen un regalo,
sonreír,
no preguntar, no decir nada, sino
agradecer su favor a la vida,
y como el limpio placer de quien da
de comer a un pájaro, no intentar
atraparte, sino verte, verte y después
si vuelas y no vuelves,
que tu vuelo sea dichoso.
José María Álvarez en "Museo de cera"
miércoles, 6 de abril de 2011
XXI
Nuestros ojos intercambian su luz
Su luz y el silencio
Hasta no reconocerse
Hasta sobrevivir a la ausencia.
Paul Eluard en "El amor y la poesía"
Su luz y el silencio
Hasta no reconocerse
Hasta sobrevivir a la ausencia.
Paul Eluard en "El amor y la poesía"
lunes, 4 de abril de 2011
El infinito
Amanecer después del naufragio (W. Turner)
Canto XII. El infinito
Amé siempre esta colina,
Y el cerco que me impide ver
Más allá del horizonte.
Mirando a lo lejos los espacios ilimitados,
Los sobrehumanos silencios y su profunda quietud,
Me encuentro con mis pensamientos,
Y mi corazón no se asusta.
Escucho los silbidos del viento sobre los campos,
Y en medio del infinito silencio tanteo mi voz:
Me subyuga lo eterno, las estaciones muertas,
La realidad presente y todos sus sonidos.
Así, a través de esta inmensidad se ahoga mi pensamiento:
Y naufrago dulcemente en este mar.
Giacomo Leopardi
domingo, 3 de abril de 2011
es de verdad
La verdad de la mentira
Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
¿Por qué lloras, si todo
en ese libro es de mentira?
Y él respondió:
- Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad.
Ángel González en "Nada grave"
jueves, 31 de marzo de 2011
Yo huelo a ti
Yo huelo a ti.
Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume sobrepuesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando, ausente, mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti
y tu olor me impregna después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta,
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti.
Darío Jaramillo Agudelo en "Del amor, del olvido"
martes, 29 de marzo de 2011
Diamantes para la eternidad
Amanece como si de las sombras
salobres un pavo real abriera lentamente su plumaje
y el firmamento de pronto de oro y púrpura se desvaneciera sobre nosotros
que sólo podemos arrodillarnos ante esa gloria.
Cuanto soy –como el fuego sujeta los ojos-
se funde con Istambul con todo
lo que ha sido lo que hemos leído lo que presentimos
con el esplendor de la ciudad que se abre al día
con tal belleza que ella misma se asombra
de su hermosura y en esa luz parece caer a sus propios pies rendida
entregada.
José Mª Álvarez en "Los obscuros leopardos de la luna"
domingo, 27 de marzo de 2011
Heroínas
La exposición “Heroínas”, que se inauguró el 8 de marzo con motivo del día de la mujer, se reparte entre dos ubicaciones: El museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid.
Siempre me sobrecoge, al entrar en un museo, el aire a templo sagrado que se respira: la luz especial, el silencio, el respeto primoroso, el recogimiento colectivo, el recogimiento individual, de cada uno, dejándose llevar por el sentir propio ante las obras expuestas.
Hoy, después de recrearme en las camelias, a la entrada del Thyssen, me centré recogida en mí misma, en las heroínas, repartidas como están, en estas categorías: Solas, Cariátides, Ménades, Atletas, Acorazadas, Amazonas, Magas, Mártires, Místicas, Lectoras y Pintoras.
Artistas como Caravaggio, Emil Nolde, J.W. Waterhouse, Matisse, Goya, Franz von Stuck, W.A. Bourguereau, Rembrandt, Degas, Alma-Tadema, Tintoretto, Delacroix, Rossetti, Peter Paul Rubens, Fantin-Latour, J. Tissot, Frida Kahlo, Auguste Rodin, Pissarro, MapplethorpeJules, Breton, Bourguereau, Edward Hopper, Edvard Muncvh, Leighton... Emocionante! No se puede pedir más.
Obras de muchos géneros: pintura, escultura, fotografía, montajes audiovisuales…
SOLAS
CARIÁTIDES
MÉNADES
ATLETAS
ACORAZADAS
AMAZONAS
MAGAS
Tengo que decir que este cuadro lo había visto y admirado tantas veces en reproducciones, que poderlo mirar hoy, frente a frente, y que el cuadro me hablase de esa forma tan especial, ha sido una sensación inolvidable.
MÁRTIRES
MÍSTICAS
PINTORAS
He escogido la mayoría de las fotos que aquí dejo casi al azar, porque es que las pondría todas (y ya son demasiadas…)
Os dejo, también, un vídeo de un montaje audiovisual que también se exponía (sólo un trocito).
He regresado a casa, de nuevo, con esa densidad tan especial que da a mi alma el ver tanta belleza.
Recomiendo, a todo el que pueda ir a verla, que lo haga. Es una ocasión única para disfrutar de artistas y obras que, posiblemente, no volvamos a ver si no es en fotografía. Ése es el principal objetivo que me mueve al escribir esto.
Altamente recomendable. Imprescindible.
Siempre me sobrecoge, al entrar en un museo, el aire a templo sagrado que se respira: la luz especial, el silencio, el respeto primoroso, el recogimiento colectivo, el recogimiento individual, de cada uno, dejándose llevar por el sentir propio ante las obras expuestas.
Hoy, después de recrearme en las camelias, a la entrada del Thyssen, me centré recogida en mí misma, en las heroínas, repartidas como están, en estas categorías: Solas, Cariátides, Ménades, Atletas, Acorazadas, Amazonas, Magas, Mártires, Místicas, Lectoras y Pintoras.
Artistas como Caravaggio, Emil Nolde, J.W. Waterhouse, Matisse, Goya, Franz von Stuck, W.A. Bourguereau, Rembrandt, Degas, Alma-Tadema, Tintoretto, Delacroix, Rossetti, Peter Paul Rubens, Fantin-Latour, J. Tissot, Frida Kahlo, Auguste Rodin, Pissarro, MapplethorpeJules, Breton, Bourguereau, Edward Hopper, Edvard Muncvh, Leighton... Emocionante! No se puede pedir más.
Obras de muchos géneros: pintura, escultura, fotografía, montajes audiovisuales…
SOLAS
Frederick Leighton “Soledad”, 1890
Edvard Munch “Atardecer”, 1888
CARIÁTIDES
MÉNADES
Alma-Tadema “Ménades exhaustas después de la danza” 1874
Auguste Rodin “Iris, mensajera de los Dioses (Figura en vuelo) 1890-1891 (escultura)
ATLETAS
P.P. Rubens “Diana cazadora” 1620
J. Tissot “Las damas de los carros (Circo)” 1883-1885
ACORAZADAS
Franz von Stuck “Palas Atenea” 1898
Marina Abramovic “Virgin Warrior – Pietà (with Jan Fabre)” 2005 (fotografía)
AMAZONAS
Franz von Stuck “Amazona herida” 1904
Eleanor Antin “El juicio de Paris (según Rubens) – Light Helen de “Helen’s Odissey” 2007 (Fotografía)
MAGAS
J.W. Waterhouse “Circe ofreciendo su copa a Ulises” 1891
Tengo que decir que este cuadro lo había visto y admirado tantas veces en reproducciones, que poderlo mirar hoy, frente a frente, y que el cuadro me hablase de esa forma tan especial, ha sido una sensación inolvidable.
Kiki Smith “Mujer de rodillas en una pira II” 2001 (Escultura)
MÁRTIRES
Caravaggio “Santa Catalina de Alejandría” 1597
J.W. Waterhouse “Santa Eulalia” 1885
MÍSTICAS
Ferdinand Holder “Canción desde la lejanía” 1917
Julia Fullerton-Batten “Bamboo” 2008
LECTORAS
H. Matisse “La lectora” 1895
“La lectura” Grabado de Goya 1822
PINTORAS
Berthe Morisot “Autorretrato” 1885
Frida Kahlo “Autorretrato con collar de espinas y colibrí” 1940
He escogido la mayoría de las fotos que aquí dejo casi al azar, porque es que las pondría todas (y ya son demasiadas…)
Os dejo, también, un vídeo de un montaje audiovisual que también se exponía (sólo un trocito).
He regresado a casa, de nuevo, con esa densidad tan especial que da a mi alma el ver tanta belleza.
Recomiendo, a todo el que pueda ir a verla, que lo haga. Es una ocasión única para disfrutar de artistas y obras que, posiblemente, no volvamos a ver si no es en fotografía. Ése es el principal objetivo que me mueve al escribir esto.
Altamente recomendable. Imprescindible.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



























