martes, 15 de marzo de 2011
belleza
"Sentía esa ternura mezclada de melancolía que percibimos en un pasado ya vivido, o cuando volvemos a descubrir olvidadas semejanzas con nosotros en la delicada, pálida sombra que, surgiendo de ese pasado, aparece con flores muertas en las manos." (Robert Musil)
"El conocimiento se obtiene mediante el olvido." (Thomas Browne)
Citado por José Mª Álvarez en "Los decorados del olvido"
sábado, 12 de marzo de 2011
Al di là
Mucho más allá
de las barreras que nuestros cuerpos nos imponen
estás tú
Algo innombrable me mueve
y mece mis ganas
como una cuna
a la sombra de los árboles
en el tiempo de los milagros en flor
Y así, más allá
en ese oscilar ondulante sé
que no hay error, ni margen, ni frontera
porque todo está más allá.
Más allá las flores del mal
más allá la mirada irreverente
más allá la sonrisa inerme
más allá el deseo oscuro
más allá lo que nadie entiende
Y más allá tú y yo. Al di là.
Monalisa
viernes, 11 de marzo de 2011
unos segundos
EN UNA ESTACIÓN DE METRO
Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre en la multitud
Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por las estaciones
y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles
y quizás el amor no es más que eso:
una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro
y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre
Óscar Hahn en Versos robados, 1995
jueves, 10 de marzo de 2011
Otra versión
La tela de Penélope, o quién engaña a quién.
Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.
Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.
Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer mundo y a buscarse a sí mismo.
De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.
Augusto Monterroso (Microrrelato)
lunes, 7 de marzo de 2011
Sí quiero
Si somos capaces de alumbrar vidas, de qué no seremos capaces!
Amamos las diferencias y queremos ser mujeres y estar con ustedes los hombres, codo a codo. Poder mirarnos de frente, cara a cara, a los ojos, a la misma altura. Y reír juntos, llorar si es necesario. Vivir, convivir, luchar, cantar, vencer… pero juntos, en igualdad aunque diferentes.
Un reconocimiento enorme, y merecido, a las mujeres de nuestras vidas, nuestras madres, abuelas, tías, vecinas, compañeras, hermanas, amigas... Un montón de mujeres excepcionales que, seguro, todos hemos tenido siempre cerca. Y con su recuerdo siempre viene la dulzura junto a la valentía. También valor, mucho.
Amamos las diferencias y queremos ser mujeres y estar con ustedes los hombres, codo a codo. Poder mirarnos de frente, cara a cara, a los ojos, a la misma altura. Y reír juntos, llorar si es necesario. Vivir, convivir, luchar, cantar, vencer… pero juntos, en igualdad aunque diferentes.
Un reconocimiento enorme, y merecido, a las mujeres de nuestras vidas, nuestras madres, abuelas, tías, vecinas, compañeras, hermanas, amigas... Un montón de mujeres excepcionales que, seguro, todos hemos tenido siempre cerca. Y con su recuerdo siempre viene la dulzura junto a la valentía. También valor, mucho.
domingo, 6 de marzo de 2011
Por cierto
“Histórico intercambio de colecciones entre el Museo Nacional del Prado y el State Hermitage Museum, iniciado con la actual presentación de 67 pinturas de nuestro museo en San Petersburgo y que culminará a finales de año con la exposición de 170 piezas del gran museo ruso en el Prado.”
Es una de esas cosas bonitas que tiene la vida. Siempre quise ir al Hermitage, pero como no he podido, el Hermitage viene a mí. ¿Se puede pedir más?
Es una de esas cosas bonitas que tiene la vida. Siempre quise ir al Hermitage, pero como no he podido, el Hermitage viene a mí. ¿Se puede pedir más?
Chardin en El Prado
“¡Oh, Chardin! Lo que mezclas en tu paleta no es el blanco, el rojo, el negro, sino la sustancia misma de los objetos. Es el aire y la luz lo que coges en la punta de tu pincel y los fijas en la tela (…) No se entiende nada en esta magia.” Denis Diderot
Naturaleza muerta
En realidad no es cuestión de entender, sino de sentir, nada más. Así de sencillo. Porque el arte cuanto más sencillo, más llega.
Chardin dedicándose a géneros llamados “menores”: escenas cotidianas, costumbristas o naturalezas muertas; los hace grandes y vivos en nuestro sentir, nos enseña a mirar con plenitud. A mirar con los ojos del alma.
Sorprendente las repeticiones incansables de cuadros, buscando, seguramente, la perfección a través de matices de luz y sutiles tratamientos distintos de la pincelada. Perfección que ningún “maestro”, hasta ahora, ha conseguido. Creo que puedo asegurar que ninguno de esos “maestros” ha estado, jamás, satisfecho al cien por cien de ninguna de sus obras. Y creo que es en esa mínima imperfección donde se plasma lo que no se ve, lo que se siente. Esa es la grandeza.
Dama tomando té
Jean Siméon Chardin es un artista francés poco conocido (1699-1779) aunque, seguramente, casi todos reconocemos este autorretrato suyo:
Autorretrato
Fresas salvajes
Ahora expone en el Prado. Buena ocasión para conocerle mejor.
Pompas de jabón
Cierto día a un artista que se jactaba de los medios que empleaba para purificar y perfeccionar sus colores, Chardin irritado ante aquel parloteo de parte de un hombre en quien no reconocía otro talento que el de una ejecución fría y cuidada, le dijo:
“¡Pero quién os ha dicho que se pinta con los colores?”
“Con qué, entonces?” replicó el otro muy sorprendido.
“Uno se sirve de los colores – respondió Chardin- pero se pinta con el sentimiento.”
Joven maestra
Así es. Así lo entiendo yo. Es tan placentero sentir… ¿Cómo ver sin sentir?
Aprendiz de dibujante
sábado, 5 de marzo de 2011
jueves, 3 de marzo de 2011
Dedicatoria
La tierra estaba seca.
No había ríos ni fuentes.
Y brotó de tus ojos
el agua, toda el agua.
Luis Alberto de Cuenca
lunes, 28 de febrero de 2011
A Circe
¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.
¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí.
Julio Torri (Microrrelato)
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