Seguidores

martes, 15 de febrero de 2011

en el mar







Esta tarde y parte de la noche
volví a sumergirme en el espeso mar
donde flotamos los seres y las cosas.
Bajé por perlas que mostrar a los hombres
que temen siquiera el riesgo de la orilla.
Esta tarde y parte de la noche
estuve en ese silencio, en esas profundidades
donde el más infinito placer sería disolverse
y supe que en todos los caminos
hay monstruos para quien los teme.
Llegué nadando adonde no se ama ni se odia,
sencillamente se flota sobre un eterno presente
y todo lo que miras es tu contemporáneo:
nada más traen las olas del atrás y el adelante.
Tomé allí esta perla y ahora te la ofrezco.
Pero cuando quise volver,
no vi a ningún hombre en la orilla.
No vi orilla. Todo es el mar.
Esos que temen la orilla
no saben que caminan en el mar.

Luis Benítez

lunes, 14 de febrero de 2011

Gracias

He recibido en los últimos días un par de comentarios anónimos en los que, de forma poco respetuosa, se vierten algunas críticas sobre este blog.
Nunca he faltado el respeto a nadie, ni lo haré.
Tengo completa libertad y derecho a escribir lo que me apetezca y cuando quiera, siempre que guarde ciertas normas de respeto que, pienso, he mantenido. A quien no le guste esta página, tiene una solución muy fácil: NO abrirla.
No creo que merezca la pena darle más vueltas.

Gracias a los amigos que con respeto y cariño leen y opinan sobre lo aquí escrito. Es lo que le da vidilla a esto.

Abrazos.

sábado, 12 de febrero de 2011

de otra manera




UNA FELICIDAD LIBRE DE EUFORIA




Dame pobres placeres repetidos,
no un único diamante en la memoria

J.L. García Martín “A un díos desconocido”



Existe
una felicidad libre de euforia,
una felicidad
sostenida de días, que suceden
sin sucederse, libres
de vértigo también,
una felicidad que no atrae
la atención de los dioses, porque apenas
es. Los que la transitan,
paso a paso, no notan el camino.
Una felicidad sin entusiasmo,
sin acontecimientos. El amor,
como el sol en la fronda, se difunde
humildemente.
Esos días el sueño significa
dormir, más que soñar. En sus dominios
nunca hay que levantarse a medianoche
para limpiar las sábanas de arena,
porque no ha habido playa
ni combate. Mas sí serenidad
de otra manera,
como lo que perdura. Y no es inercia.
Ni llama. No hay herida,
y no ciega la espada el mensajero.
Últimamente pienso mucho en esto.
No sé si la he tenido. No recuerdo.
He encontrado dos líneas en que pido
una felicidad libre de euforia.
Y, si no la he tenido, me pregunto
por qué sé describir tan justamente
ese país en el que nunca he estado.

Juan Antonio González Iglesias

viernes, 11 de febrero de 2011

poética




"El poema es un hecho político, del mismo modo que una huelga o una revuelta son acontecimientos poéticos, y que una obra de arte, al definir unas formas y un lenguaje nuevos, presta al mismo tiempo claridad y fuerza a la evolución social."

Kevin Power "Una poética activa"

jueves, 10 de febrero de 2011

Cada poema




Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
(...)


Álvaro Mutis en "Los trabajos perdidos"

martes, 8 de febrero de 2011

Regalo

Mi amiga Lembranza, bloguera de casta y siempre atenta a los demás, me hace este regalo que, con toda seguridad, es demasiado grande para mí.




He cerrado los ojos y, pensando en ella, en lo que leo de ella, ha salido esto:


De lejos me llegas
las manos abiertas, mirada ancha.

Sencilla me llegas
pura la letra de tu agua salada.

Generosa llegas
más que palabras, tendida el alma.

De lejos me llegas, tan cerca estabas.


Para mi amiga Lembranza

lunes, 7 de febrero de 2011

menos en mí




Y mientras siguen
dando vueltas y vueltas, entregándose,
engañándose,
tus rostros, tus caprichos y tus besos,
tus delicias volubles, tus contactos
rápidos con el mundo,
haber llegado yo
al centro puro, inmóvil, de ti misma.
Y verte cómo cambias
- y lo llamas vivir-
en todo, en todo, sí,
menos en mí, donde te sobrevives.

Pedro Salinas

sábado, 5 de febrero de 2011

Volar



Me han vuelto a regalar un sueño. Mi amiga Julia. Ni siquiera sabía lo deseado que era por mí. Aún así ella y Ángel lo han hecho posible. No lo olvidaré nunca.

Había soñado muchas veces con volar. Lo soñaba dormida y muchas veces despierta. Y hoy he volado de verdad.

En el ultraligero vas en un pequeño asiento, sólo sujeta por la cintura. Todo el cuerpo, manos y pies al aire. Es lo más parecido a un pájaro que un humano puede experimentar.

El vuelo es lento, calmado, casi quietud, planeo. El paisaje a cientos de metros bajo tus pies. Se domina todo el horizonte en una llanura como la nuestra. Los trescientos sesenta grados del horizonte. Verlo todo desde tan alto, con esa sensación de libertad, con el viento envolviéndote entera, la emoción que trae el frescor, de liberación absoluta; da una esperanza nueva al alma.

Allí arriba no piensas en nada más, estás en “pleno vuelo”. Olvido.
Sin más ataduras
que el cinto de la cintura.

Me llaman la atención la sensación de viento frío liberador y la tonalidad de la luz, muy distinta a la de aquí abajo. Y qué ganas de no volver a poner los pies en tierra. Pero no queda más remedio.

Ahora me gustaría experimentar lo que se siente al sobrevolar el mar. Debe ser grandioso.

Quisiera ser ave:
Para volar a tu ventana si una noche te hago falta
y desteñir la madrugada besándote hasta la mañana
(así dice una canción).

Gracias Ángel, gracias Julia.

viernes, 4 de febrero de 2011

Y despertamos




La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.

Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.

Eugenio Montejo

miércoles, 2 de febrero de 2011

Alegría




Veo de nuevo esta fotografía del cuadro de Matisse “Alegría de vivir”, que realmente sugiere alegría por el colorido, la composición envolvente, la espontaneidad aparente con que está pintado. Toda la obra de Matisse es alegre.

El cuadro parece proponernos que la alegría puede estar en el contacto con la naturaleza y con otros cuerpos, con los demás. También sugiere un movimiento circular, rítmico y pausado. Sugiere música y sugiere tirar a la basura muchos convencionalismos. Y yendo más lejos puede sugerirnos también la naturalidad, la sencillez, la franqueza. Sentimientos puros.

Escribió Goethe: “Alegría y amor son las alas de las grandes empresas”