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viernes, 31 de diciembre de 2010

Cuento





El amor salta por encima de los errores y las ausencias.

El amor puede borrar esas líneas que hacen los avioncitos en el cielo
puede tomar prestadas todas las prendas colgadas al sol del invierno
y hacerte volver los ojos hacia atrás sin que te duelan
puede perdonar que no te cepilles los dientes tres veces al día
y que el olor de tu champú no sea el de las frutas silvestres.
El amor es capaz de hacer coronas de viento con los colores del arcoiris
calzarte con las botas de pisar los charcos para ser la reina de los mares.
Dibuja también lunares en tu piel con forma de pajaritos.
El amor te quita la tos y la fiebre sin tener que visitar al doctor
y te pone un color rosita en la cara que pareces la princesa del cuento.
Porque en realidad el amor es el más bello cuento escrito nunca
y que además tiene la ventaja de que puede ser realidad en cualquier momento.

Aún no sé si puede saltar por encima de las falsedades y las atroces verdades.

Niña mayor

Te doy miradas de piedra




jueves, 30 de diciembre de 2010

El Prado y otras cosas

Tengo que confesar que Renoir ha sido siempre el impresionista que menos me ha impresionado hasta ahora. Dicho esto con la osadía que da la ignorancia y el desconocimiento. Sin embargo hoy he visto su exposición en El Prado, y algunos de los cuadros que allí lucen me han impresionado de verdad. Por ejemplo, su autoretrato y algunas figuras que andaban por allí. No andaban, la verdad es que flotaban y llenaban el espacio todo. Coinciden estas obras, como suele pasar, con las menos populares de este artista.
Este autorretrato o “Niña con ave” no pueden dejar indiferente a nadie.





He descubierto hoy azules que nunca había visto antes como el del “Retrato de Thérèse Berard” o el del estudio para “Escena de Tannhäuser-Tercer acto”, que no pueden vivirse en estas fotos como se viven mirando los cuadros. Hoy mis ojos se han vuelto azules también.






También he querido visitar los cuadros de Durero restaurados hace muy poco tiempo: “Adán” y “Eva”. Maravillosa la obra y exquisita la restauración. Repito: Todo esto desde mi corto entender en estos temas.
Merece especial admiración la cabeza de Adán.





Viendo esto el alma se ensancha para no volver a ser ya, jamás, la misma.


Y ya en temas más mundanos, la velada terminó con un riquísimo arroz a banda, regado con un buen vino, buena conversación y estupenda compañía. Gracias Quique. Bienhallado Andrés. Hay que repetir!

martes, 28 de diciembre de 2010

domingo, 26 de diciembre de 2010

Hoy


No sé si hemos llegado hasta aquí
empujados por el vuelo de la suerte,
si mi sombra seguías sin saberlo o
si yo te urgía y así te busqué.

No quiero saber tampoco
si aquí continuarás como estatua de sal,
si es sólo deseo, salvación o,
como pienso, me necesitas.

Sólo me basta saber
que ahora es el cielo
que me piensas y me describes y te recibo,
que hoy es hoy y ningún otro cielo.

Monalisa

sábado, 25 de diciembre de 2010

palabras



Adoro las palabras en sí mismas. Su sonoridad, su eco, su color, su sabor, su forma, sus aires y su hiel. Su desnudez y su osadía. Sus senderos. Su lluvia, su sitio y su no-espacio. Nunca su sentido, puesto que no lo tienen, así, voladas.
Si no hay nada más detrás de ellas son una hermosa danza y una vía para el ensimismamiento.
Muy hermosas también cuando claman un sentimiento, o muchos, y más hermosas aún cuando detrás de ese sentimiento hay una luz de verdad, si es que existe.
Las palabras nunca dichas: paz, nunca se ha dicho paz, ni enjambre, ni pupila, ni luz, ni roca ni amor. No se puede decir, no. Capricho metafísico.
Unidas en cadena pueden servir para tender puentes entre seres y estares, entre orientes y occidentes, entre mares y océanos, entre aquí y el firmamento, entre los tús y los yos. Pero al fin y al cabo sólo puentes que, bien mirado, es otra palabra que no existe.
La única palabra que es verdad: Silencio. Pero no la digas nunca o se romperá la magia. Que es lo mismo que derribar los puentes (que no existen).

Monalisa

jueves, 23 de diciembre de 2010



Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.

Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.

Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.

Agustín García Calvo

martes, 21 de diciembre de 2010

soledades



Hoy puedo estar contigo. He deseado
para ti todo el bien y me acompaña
la bondad del amor. A ti te debo
gozar en soledad la compañía
más difícil del hombre, la que tiene
consigo mismo. No me causa miedo
reconocerme, ni busco a nadie, no.
Le has dado a mi semblante sin saberlo
una luz interior que me hace fuerte,
para vencer mayores soledades.

Manuel Altolaguirre



domingo, 19 de diciembre de 2010

Luna llena de diciembre



Las estrellas llevan días
gritando en el firmamento

La noche lleva siglos
dudando quién es su dueña

Araña el horizonte
redondo
una espada de luz que acaba

Oscuro, oscuro está el cielo
silencio, silencio
no habla
sólo espera

Y hoy,
encendida
radiante
ilusionada
vestida de purpurinas
y con la voz acompasada
llega una hermosa dama
de sueños engalanada

Escucho sus susurros
su risa y
su música lejana

De dónde
¿de dónde vienes, bella dama?

Me ha contestado en silencio
justo lo que yo esperaba.

Para mi amiga Bea, la chica de la luna.

Es la última del año, pero vendrán muchas más. Que sigan brillando siempre contigo, con tu risa.

Besos, guapa.



Llueve



Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa
y hace el amor con él
y se parece a su sombra
mi vecino nunca le dice
palabras de amor a la mujer
entra a la casa por la ventana
y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo
pero no al mundo
ni a una mujer ni al alma
es decir a ese cajón o nave
o lluvia que llamamos así
como hoy que llueve mucho
y me cuesta escribir la palabra amor
porque el amor es una cosa
y la palabra amor es otra cosa
y sólo el alma sabe
dónde las dos se encuentran
y cuándo y cómo
pero el alma qué puede explicar
por eso mi vecino
tiene tormentas en la boca
palabras que naufragan
palabras que no saben que hay sol
porque nacen y mueren
la misma noche en que amó
y dejan cartas en el pensamiento
que él nunca escribirá
como el silencio que hay entre dos rosas
o como yo que escribo palabras
para volver a mi vecino
que mira la lluvia
a la lluvia
a mi corazón desterrado.

Juan Gelman