Dejaré que muera en mí el deseo
de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena
de verme eternamente exhausto.
No obstante, tu presencia es algo
como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto
y en mi voz tu voz.
No quiero tenerte porque en mi ser
todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí
como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío
en esta tierra maldita
que se quedó en mi carne
como un estigma del pasado.
Me quedaré... tu te irás,
apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos
y te desplegarás en la madrugada,
pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,
porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche
y escuché tus palabras amorosas,
porque mis dedos enlazaron los dedos
en la niebla suspendidos en el espacio
y acerqué a mí la misteriosa esencia
de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros
en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie
porque podré irme
y todos los lamentos del mar,
del viento, del cielo, de las aves,
de las estrellas, serán tu voz presente,
tu voz ausente, tu voz sosegada.
Vinicius de Moraes
sábado, 4 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
Universo
No sé qué coño me pasa hoy
aunque pudiera saber quién soy.
Todos los astros del universo me bastan,
toda la luz del profundo cielo
ilumina mi alma.
Aunque en noches como esta
no te tuviese en mis brazos,
mil flores olorosas me morderían la boca
y cien mares, cien mares cruzaría
sin buscar otra cosa.
Mis manos, ya sin piel, tocarían
las más altas cumbres y las más bajas minas.
Inunda mi ánimo la pureza del aire
de otoño, invierno por venir
y es cálido su aliento.
No hay sombras en la noche ni líneas divisorias
ni ojos cerrados ni labios mudos.
Todos los cuerpos celestes se conjuran
para mi libertad.
Toda la infinita naturaleza, bella, está en mí.
Y con eso me basta!
Claro que… También podría contarte lo contrario.
Monalisa
jueves, 2 de diciembre de 2010
Sombras y tinieblas
“Me fascina escribir porque adoro la aventura que hay en todo texto que uno pone en marcha, porque adoro el abismo, el misterio y esa línea de sombra que al cruzarla va a parar al territorio de lo desconocido, un espacio en el que de pronto todo nos resulta muy extraño, sobre todo cuando vemos que, como si estuviéramos en el estadio infantil del lenguaje, nos toca volver a aprenderlo todo, aunque con la diferencia de que de niños todo nos parecía que podíamos estudiarlo y entenderlo mientras que en la edad de la línea de sombra vemos que el bosque de nuestras dudas y preguntas no se aclarará nunca y que, además, lo que a partir de entonces vamos a encontrar sólo serán sombras y tiniebla.”
Vila-Matas
martes, 30 de noviembre de 2010
calma mar
Me invade, desde hace unos días y después de un momento crucial, una sensación de paz y calma inexplicable. Una especie de serena y dulce tristeza. Algo enigmático y contradictorio, como todos los sentimientos humanos. ¿Será porque ahora veo claras muchas cosas que en otros momentos no supe ver bien? No lo sé. No entiendo nada ¿Porque creo que entiendo, al fin, los silencios? Los inaudibles gritos ¿Porque sé que, aunque no van conmigo, me va la vida en ello? Y porque sé que quiero dejarme la piel por callar esos gritos y sus silencios. Pero con calma, con una calma tremenda e inexplicable. Como la quietud del mar.
Sin saber por qué, se esfumó la ansiedad. Así, repentinamente, como una de esas chispas que hacen que cambie el rumbo de la vida. Sin embargo, todo está igual que antes. Pero una tranquilidad tan inexplicable, tan incomprensible… Tan dulce la tristeza.
El amor empieza
El amor empieza cuando se rompen
los dedos
y se dan vuelta las solapas del traje,
cuando ya no hace falta pero tampoco
sobra
la vejez de mirarse,
cuando la torre de los recuerdos, baja o
alta,
se agacha hasta la sangre.
El amor empieza cuando Dios termina
Y cuando el hombre cae,
mientras las cosas, demasiado eternas,
comienzan a gastarse,
y los signos, las bocas y los signos,
se muerden mutuamente en cualquier
parte.
El amor empieza
cuando la luz se agrieta como un
muerto disfrazado
sobre la soledad irremediable.
Porque el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo
tercamente escondida
detrás de los finales.
Roberto Juarroz
domingo, 28 de noviembre de 2010
Para entendernos
“Aunque no he entendido nunca nada de este mundo (y, en cambio, no sé por qué, entiendo muy bien lo que estoy escribiendo en este prólogo), aunque no he entendido nunca por qué vivo ni tampoco por qué un día estaré muerto, aunque no he entendido nunca nada, yo he seguido adelante buscando y encontrando siempre en la literatura, y paradójicamente en el absurdo, el sentido del mundo.”
"... el poder de las palabras, aunque a veces digamos que no las queremos o que no nos sirven o que no las entendemos nada."
E. Vila-Matas en “Aunque no entendamos nada”
sábado, 27 de noviembre de 2010
¿?
NO SÉ SI ALGUIEN LO ENTENDERÁ
Tal vez cada cual entienda cosas distintas
La poesía está dentro de nosotros.
Cada cual tiene su ritmos, sus claves
su interpretación y "su alma".
Pequeñas cosas
Una sencilla comida con queridos y entrañables amigos, con risas y lágrimas. Una tarde de teatro. Tomarme un buen vino que mi sobrino ha elegido, mientras él toca unas notas al piano para mí. Que él me pida ir a ver el partido de fútbol del lunes (Barça – Real Madrid) a cualquier bar, los dos en compañía. No me gusta el fútbol, pero si mi sobrino quiere que yo vaya con él a verlo, es un pequeño lujo. Será un buen rato. Que los amigos te llamen para darte las gracias, que te digan llámame para salir, que te consuelen cuando intuyen que estás pasando tiempos complicados…
Son esas pequeñas cosas… Tan grandes. Que hacen que el tiempo de hoy sea serenamente tranquilo y radiante. El alma apaciguada.
Por debajo de todo eso, subyace ese poso de tristeza por las causas perdidas, por las pequeñas y grandes injusticias, por las cosas que ya no serán, por las personas que ya no están, por las que estando no te ven…
Hoy, desde luego, doy gracias por las pequeñas cosas que me hacen respirar un aire un poco más tranquilo. En el fondo son las que tejen la vida.
Son esas pequeñas cosas… Tan grandes. Que hacen que el tiempo de hoy sea serenamente tranquilo y radiante. El alma apaciguada.
Por debajo de todo eso, subyace ese poso de tristeza por las causas perdidas, por las pequeñas y grandes injusticias, por las cosas que ya no serán, por las personas que ya no están, por las que estando no te ven…
Hoy, desde luego, doy gracias por las pequeñas cosas que me hacen respirar un aire un poco más tranquilo. En el fondo son las que tejen la vida.
Como tú
Yo como tú
amo el amor,
la vida,
el dulce encanto de las cosas
el paisaje celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan,
de todos.
Y que mis venas no terminan en mí,
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
Roque Dalton
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