La luna viste de blanco
en la mano una moneda
y en su cara gloriosa
un racimo de sonrisas
desde Bruselas me llega.
Vuela la luna sin tocar el cielo
rozando apenas el frío cristal
con tu nombre en los labios
y una flor en el ojal.
Para Bea
sábado, 20 de noviembre de 2010
Esplendor
“Yo no tengo orgullo” gritaba Natalie Wood,
cuando la madre le pedía que lo tuviera ante un amor que la dejó.
Orgullo, no rima con amor.
Con amor puede rimar esplendor
(aún sin la hierba)
tal vez, calor, relámpago o locura
Libertad, alegría o pasado,
orgullo no.
Rima también necesidad,
sin límites,
dulzura, belleza, lágrima y risa.
Secreto, poesía, vida…
Y por supuesto, siempre, pasión.
Nunca olvido.
Monalisa
cuando la madre le pedía que lo tuviera ante un amor que la dejó.
Orgullo, no rima con amor.
Con amor puede rimar esplendor
(aún sin la hierba)
tal vez, calor, relámpago o locura
Libertad, alegría o pasado,
orgullo no.
Rima también necesidad,
sin límites,
dulzura, belleza, lágrima y risa.
Secreto, poesía, vida…
Y por supuesto, siempre, pasión.
Nunca olvido.
Monalisa
jueves, 18 de noviembre de 2010
Último Fragmento
¿Y conseguiste lo que
querías de esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado en la tierra.
Raymond Carver
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Los misterios por descubrir
Habitas en el viento
Flotas por mil lugares lejanos
Dejas deslizar tu alma inquieta
Por los senderos habitados
Esos senderos precisos
Que no están aún dibujados
Adoro tu cara llena de risas
De risas puras y entregadas
De latidos contundentes
De auroras tibias y claras
Adoro tus manos tiernas y firmes
Abiertas para ofrecer al mundo
Verdades de luz limpia
Que se te escapa a raudales
Adoro tu voz nacida de profundidades
Tu voz rotunda que amansa tempestades
Me hablas tan cerca desde ultramares
Toca mi hombro tu mano que llama
No te conozco y adoro tu alma
Hay realidades en ti que no conozco
Y es eso, exactamente, lo que quiero tener
Porque conocerte no es amarte
y descifrarte será perderme en ti.
Monalisa
martes, 16 de noviembre de 2010
DAME TU LIBERTAD...
Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.
Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos.
¡Qué hermosa tú libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
blancos, limpios y agudos como dientes,
me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua
del puerto, pensativa,
en las quillas inmóviles
el alta mar. La turbulencia sacra.
Sentirla,
vuelo parado,
igual que en sosegado soto
siente la rama
donde el ave se posa,
el ardor de volar, la lucha terca
contra las dimensiones en azul.
Descánsala hoy en mí: la gozaré
con un temblor de hoja en que se paran
gotas del cielo al suelo.
La quiero
para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.
Pedro Salinas en "La voz a ti debida"
lunes, 15 de noviembre de 2010
Miedo
Miedo a ver un coche de la policía acercarse a mi puerta.
Miedo a dormirme por la noche.
Miedo a no dormirme.
Miedo al pasado resucitando.
Miedo al presente echando a volar.
Miedo al teléfono que suena en la quietud de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
¡Miedo a la limpiadora que tiene una mancha en la mejilla!
Miedo a los perros que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo a quedarme sin dinero.
Miedo a tener demasiado, aunque la gente no creerá esto.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que nadie.
Miedo a la letra de mis hijos en los sobres.
Miedo a que mueran antes que yo y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre cuando ella sea vieja, y yo también.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día acabe con una nota infeliz.
Miedo a llegar y encontrarme con que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que yo amo resulte letal para los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado.
Miedo a la muerte.
Ya he dicho eso.
Raymond Carver
domingo, 14 de noviembre de 2010
Naturalmente
Un claro en las nubes.
El macizo perfil de las montañas azules
que recortan el horizonte.
El amarillo apagado de los rastrojos.
El río muy negro.
¿Qué estoy haciendo en este lugar,
solo y cargado de culpas?
Me pregunto.
Sigo comiendo las frambuesas de la fuente.
Sin hacerme problemas. Si estuviera muerto,
me recuerdo, no podría saborearlas.
Nada es tan simple.
Sí, todo es así de simple. Naturalmente.
Raymond Carver
Tú conmigo
Me preguntan quién es ese “Tú” que da nombre a este espacio. Pues simplemente eres tú, y tú, y tú, y tú…No concibo mis días sin tanta gente, sin ese contacto inequívoco que da sentido a la vida.
No concibo objetivos que no estén en función de vosotros. De los demás conmigo. De mí con los demás.Vosotros sois el material con el que se tejen mis sueños.
No concibo el paso por el mundo sin los ojos de alguien que me mira. Los ojos nunca están vacíos. Ojos de ternura, donde se mecen todos los sueños y todas las historias.
Necesito vuestros ojos, vuestras manos, vuestras palabras, vuestras sonrisas y vuestras lágrimas: el vértigo de vuestros corazones. Y la posibilidad de vuestra isla.
Aquí me tenéis, si eso cuenta.
Razón de vivir.
Monalisa
No concibo objetivos que no estén en función de vosotros. De los demás conmigo. De mí con los demás.Vosotros sois el material con el que se tejen mis sueños.
No concibo el paso por el mundo sin los ojos de alguien que me mira. Los ojos nunca están vacíos. Ojos de ternura, donde se mecen todos los sueños y todas las historias.
Necesito vuestros ojos, vuestras manos, vuestras palabras, vuestras sonrisas y vuestras lágrimas: el vértigo de vuestros corazones. Y la posibilidad de vuestra isla.
Aquí me tenéis, si eso cuenta.
Razón de vivir.
Monalisa
sábado, 13 de noviembre de 2010
Descubriendo a Carver
Felicidad
Tan temprano que casi está oscuro todavía.
Me acerco a la ventana con una taza de café
y el atasco de siempre a estas horas de la mañana
en la cabeza.
Veo entonces al chico y a su amigo
calle arriba
repartiendo el periódico.
Llevan gorras y sudaderas,
uno de ellos con una bolsa al hombro.
Son tan felices
que no se dicen nada, estos chicos.
Creo que si pudieran, se cogerían
del brazo.
Es temprano por la mañana
y están haciendo esto juntos.
Se acercan, despacio.
El cielo empieza a cubrirse de luz,
aunque todavía cuelga pálida la luna sobre el agua.
Tanta belleza que, durante un instante,
la muerte o la ambición, incluso el amor,
no tienen cabida aquí.
Felicidad. Llega
de forma inesperada. Y sigue su camino, realmente.
Cualquier madrugada te lo dice.
Raymond Carver
viernes, 12 de noviembre de 2010
VEN
MAYO
Déjame mirarte a los ojos.
Quiero saber cómo estás.
Fassbinder
Mira, ha entrado mayo,
Ha extendido su párpado azul sobre el puerto.
Ven, hace tiempo que no sé de ti,
Se te ve tembloroso, como esos gatitos que ahogamos siendo niños.
Ven, y hablaremos de las cosas de siempre,
Del valor que tiene ser amable,
De la necesidad de arreglárselas con las dudas,
De cómo llenar los huecos que tenemos dentro.
Ven, siente en tu rostro la mañana,
Cuando estamos tristes, todo nos parece oscuro;
Cuando estamos fuertes, el mundo se desmigaja.
Cada uno de nosotros guarda algo desconocido de las vidas ajenas,
Sea un secreto, un error o un gesto.
Ven y pondremos verdes a los vencedores,
Saltaremos desde el puente riéndonos de nosotros mismos.
Contemplaremos en silencio las grúas del puerto,
Porque estar juntos en silencio es
La mejor prueba de la amistad.
Vente conmigo, quiero cambiar de país,
Dejar este cuerpo mío a un lado
Y meterme contigo en una concha,
Con nuestra pequeñez, como los bígaros.
Ven, te espero,
Continuaremos la historia interrumpida hace un año,
Como si no tuvieran un círculo más
Los abedules blancos de la rivera.
Kirmen Uribe en “Mientras tanto cógeme la mano”
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