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jueves, 11 de noviembre de 2010

(re) conocimiento

Ha muerto hoy, en Francia, el poeta Carlos Edmundo de Ory. Vaya como homenaje y conocimiento.







En un café

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste más triste que un tintero
triste no soy o si lo soy no sé
la maldita razón porque no quiero

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste en las calles de mi raza
He vuelto a estar más triste que un quinqué
más triste que una taza

Estoy sentado ahora en un café
y mi alma late late
de sed de no sé qué
tal vez de chocolate

No quiero esta tristeza medular
que nos da un golpe traidor en una tarde
Pide cerveza y basta de pensar
El cerebro está oscuro cuando arde.

Carlos Edmundo de Ory

martes, 9 de noviembre de 2010

Palabras en los ojos



La poesía
siembra ojos en la página,
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan,
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos,
tocar
el cuerpo de la idea.
Los ojos
se cierran,
las palabras se abren.

Octavio Paz

lunes, 8 de noviembre de 2010

No puedo elegir

Leer un poema depende, muchas veces, del estado de ánimo. Mañana tal vez nos sugiera otras cosas. Las claves están en el alma y los ojos del que lee, más que en quien los escribió. Y desde luego, nunca es literal.
Hoy por la mañana leí éste, y ahora le veo otros matices.



NO PUEDO ELEGIR

No me des a elegir
entre el Mar y la Tierra.
Vivo feliz en la línea que las une.
En esta cinta negra que mueve el viento.
En este largo cabello de un gigante desorientado.

Del Mar me gusta sobre todo su corazón de niño grande.
A veces rabioso, a veces capaz de dibujar
paisajes imposibles.
De la Tierra sus manos.

No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Sé que mi lugar es un hilo fino,
pero en el Mar me perdería
y en la Tierra me ahogo.

No puedo elegir. Me quedo aquí.
Entre olas verdes y montañas azules.

Kirmen Uribe en “Mientras tanto cógeme la mano”



viernes, 5 de noviembre de 2010

Perdida




Mi trabajo es sólo permanecer,
esperar ¿a qué? ¿a quién?
Debería estar acostumbrada
pero a veces suceden cosas
que, como mazos pesados,
caen sobre mi ánimo y me impiden
ver la luz por ésta, mi eterna ventana.

Como un ciclo inevitable
el tiempo da vueltas en redondo.
Caigo, me levanto lentamente,
alcanzo la cima más elevada,
bailo, canto, río, entusiasmo en mi estar.
Demasiado entusiasmo.
Y, entonces, empieza el declinar de nuevo.
A veces lentamente,
otras de repente, el mazazo súbito.
Y en cada declinar me pregunto
cuántas veces volverán.

Si pudiera girarme
caminaría hacia aquel horizonte
y me perdería más allá:
Donde las sombras.

¿qué verían así ustedes?
¿vendrían a visitarme?
Miren el paisaje.
Soy yo, estoy en él.

Monalisa

lunes, 1 de noviembre de 2010

CULTURA

Para tranquilidad de Enrique:
El diccionario de la RAE, entre otras entradas, define la palabra “cultura” en los siguientes términos:
-Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
-Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

Me alegra que lleve razón (aunque yo ya lo intuía) porque creo que el esfuerzo y la ilusión con que desarrolla su trabajo y profesión, merece reconocimiento, compensación y mucho más.
Bien refleja él en lo que escribe (ahora respaldado incluso por los académicos) que no podemos opinar libremente y con buen criterio si ignoramos un lado tan importante de la cultura.

También ternura en la Ciencia. ¿O no es un gesto de generosidad inmensa, dedicar toda una vida para investigar y trabajar por la calidad de vida de los demás (medicina, alimentos, medioambiente… )?

Y he llegado a la conclusión, gracias a Enrique, de que, efectivamente, no podré opinar de muchísimas cosas que desconozco, por esta cultura algo amputada, que he ido adquiriendo y que me gustaría ir completando. Y tantas cosas más que nos dan calidad de vida y, por tanto, justicia, equidad, libertad y más.

A ver si los incultos (entre los que, sin duda, me incluyo) vamos animándonos a aprender y entender que si “en el arte y el amor la ternura es lo que nos da fuerza” (O. Wilde), es más cierto aún que esa ternura aplicada a fines prácticos y altruistas, como es el caso de la ciencia, será mucho más efectiva y, por tanto, no se quedará en quién sabe qué esferas del sentir. Ternura práctica y aplicada. No puede haber nada más bello.

Como anécdota contaré que hace unos años, un amigo que ha trabajado durante toda su vida en la investigación médica y que se dedica a la cirugía cardiovascular, me regaló un libro, ya que me sabe apasionada de la lectura. Cuando me lo entregó, yo miré sus manos pulcras y cuidadísimas y le pregunté si había hecho algún trasplante de corazón, me dijo que muchos y que después de pocas horas iba a realizar otro más. Yo miré esas manos de amigo entrañable, hombre bueno y culto, y las imaginé ensangrentadas y con un corazón latiendo en ellas. Sentí un escalofrío y la necesidad de poner distancia entre ese sentimiento y yo. Fruto de mi incultura, evidentemente. Desde aquí mi reconocimiento para él y su labor. Al recordar sus manos ahora, en la distancia y con la perspectiva que nos brinda Enrique, veo también ese delicado afecto que conlleva la cultura. Ahora que mis ojos están más abiertos.

Gracias a todas las personas que trabajan por y para la Ciencia. Gracias, Enrique, por animarnos a aprender cosas nuevas. Eso sí que es altruismo. Y, sin duda, cultura (sin adjetivos).
Efectivamente, el adjetivo sobra. La cultura es así, como él dice, completa y redonda. Único vehículo para poder caminar por esta vida con dignidad. Y nosotros, cada uno, responsables de difundirla y proporcionarla, si podemos, para la igualdad y la libertad de todos. No le regañamos, en absoluto. Todo lo contrario, le debemos agradecimiento. Y cariño, mucho cariño ¿Por qué no?

domingo, 31 de octubre de 2010

Gracias papá.


Hoy mi padre debería cumplir 82 años cuando ya lleva 17 en mi recuerdo, que no me abandona. Mi cariño y alguna lágrima que no puedo contener. Y una canción.

Sólo por miedo

Qué bonito es el miedo cuando es sincero
qué brillante el futuro cuando es oscuro
qué exquisito el delito cuando lo grito
cuando lo grito.

Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.

Qué belleza la vida cuando se olvida
qué profunda la herida si está dormida
qué segura una barca a la deriva
a la deriva.

Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.

De qué sirve la calma si no me salva
cuánto vale mi alma si no cabalga
dónde va la esperanza si no me alcanza
si no me alcanza.

Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.

Qué bonito es el miedo cuando es sincero
qué salvaje el deseo cuando te veo
quién pudiera decirte lo que te quiero
cuánto te quiero.

Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.

Álbum: "Siete modos de guisar las berenjenas"
Intérprete: María Salgado
Letra: Juan Pablo Silvestre.





También he leído hoy: En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza.” O. Wilde

Te doy otras miradas III




sábado, 30 de octubre de 2010

Centenario


BESO SOY

(Antes del odio)

Beso soy, sombra por sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado,
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.

Corazón en una copa
donde me lo bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!

No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.

Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.

Amor, tu bóveda arriba
y yo abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo solo,
sólo por amor.

Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.

Espesura, mar, desierto,
sangre, monte rodador,
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.

Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy
Alto, alegre, libre, libre,
sólo por amor.

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
mes es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?

A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.