" Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello, la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado."
Thomas Mann en "Muerte en Venecia"
viernes, 1 de octubre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Un soplo de vida (fragmento)
" Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío. "
Clarice Lispector
Aprendiendo a amar

Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar no es pedir, es dar,
noche tras día.
La Noche ama al Día, el claro
ama a la Oscura.
Qué amor tan perfecto y tan raro.
Tú mi ventura.
El Día a la Noche alza, besa
sólo un instante.
La Noche al Día -alba, promesa-
beso de amante.
Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar no es pedir, es dar.
Mi alma, vacía.
Gerardo Diego
lunes, 27 de septiembre de 2010
CUERPO DE DAFNE
¿Es sólo labio amado el de la boca esquiva?
¿Mueven más a deseo unos ojos que miren
los nuestros con ternura o esos otros que saben
prometer para luego mostrarse indiferentes?
Dafne huye de Apolo y sólo se le entrega
convertida en laurel. No es carne lo que ciñe
este dios en su abrazo sino ramas y hojas
y un débil tronco oscuro que el mito hace perennes.
Nunca lo deseado se alcanza. O de alcanzarse,
al punto se trasforma y aquello que creíamos
amar se antoja ajeno. Abrazamos a Dafne.
Amor nunca logrado como una luz pervive
que sin quemar alumbra y siendo nada es todo.
Mientras que el poseído, tras brillar un instante,
magnífico en su fuego, en la larga cadena
de los días se traba y se cae derribado
por todo lo que es mínimo. Él que no debiera
estar sujeto nunca a corrupción o muerte.
Abelardo Linares en "Mitos"
viernes, 24 de septiembre de 2010
Anoche tuve un sueño
Solía soñar, con cierta frecuencia, que volaba. En circunstancias diversas. Con sensaciones distintas cada vez. Hacía ya tiempo que no soñaba en pleno vuelo.
Ayer volví a soñarlo. Volaba en la oscuridad. Apenas podía divisar nada. La negrura me envolvía, espesa. Casi podía tocarla. Mi empeño era poder ver, desde mi altura en vuelo, la superficie de la tierra, sus preciosos paisajes, sus colores, y hasta quería sentir sus aromas. Pero sobre todo, quería sentir la vida desde allí arriba, desde las tinieblas de mi vuelo. Sin embargo estaba como aislada. No veía, no sentía nada.De repente me envolvió una nube clara, como de niebla ligera, y me trajo algo de luz, escasa, pero empecé a percibir formas gradualmente. El cielo, por el que se supone que yo volaba seguía oscuro. Pero empecé a divisar, allá abajo, algunas montañas, lagos, paisajes. No los veía con claridad, era casi una intuición de que estaban allí. Llegué a darme cuenta de que un grueso cristal semiopaco separaba ambas esferas: la terrestre y la que yo transitaba. Por lo que mi visión era reducida.
Mi empeño era llegar a divisar, desde las alturas, a las personas. Me frotaba los ojos para ver si podía ver a alguien, pero no lo conseguí. Seguí volando sola, en completa oscuridad. Lágrimas.
Un par de noches antes me desperté envuelta en un espeso humo. No era un sueño. Alarma!
Monalisa
Burbujas de amor
Cuando éramos peces, no había timidez que nos detuviera a la hora de declararle amor a nuestra pretendida. Ella sólo podía ver burbujitas saliendo de nuestros labios.
Glub! Glub!
Leído en Minificcionario
jueves, 23 de septiembre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
ARCANO
No sé cómo llegué hasta aquíni sé por cuánto he de quedarme.
Seguiré mirando, sin prisa,
sin aguardar palabra en las tardes.
Ir.
Bello otoño, con tu luz de cenizas doradas,
tu gris me cubre el alma y me hace temblar las ganas.
Fiel a mí misma, me quedo.
Si supiera callar al silencio que golpea la terca espera
la alegría sería volada por manos, flores, perlas
y hojas empaquetadas para que nunca digan nada.
Si al pasar me veis, decidme:
"¿dónde estás?" y si alguna vez respondo
no me preguntéis más.
Monalisa
viernes, 17 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










