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viernes, 20 de agosto de 2010

Poema imprescindible

Dijo Octavio Paz que la poesía es “el testimonio de los sentidos”.
Por eso, y porque hoy mi ánimo se doblega, y porque no quiero que en este espacio falte este poema imprescindible.


Yo no necesito tiempo para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer en lo que callas,
o en esas palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida que estás viviendo,
no sabe mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás en lo que tú has hecho,
antes, sumar acción con sonrisa, años con nombres,
será ir perdiéndote. Yo no. Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora, desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado, tú, amazona en la centella,
palpitante de recién llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía, te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos, y camino sin errar, a ciegas,
sin pedir nada a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras y formas
y se echan cuentas y se cree
que se ve quién eres tú, mi invisible.


De "La voz a ti debida" de Pedro Salinas

miércoles, 18 de agosto de 2010

Cómo se pinta un dragón

Multiplicador de sentidos, el poema es superior a todos sus sentidos posibles. Y aunque todos ellos nos hubieran sido dados, el poema habría de retener aún de su naturaleza lo que en rigor lo constituye, la fascinación del enigma.

La palabra poética ha de ser ante todo percibida no en la meditación del sentido, sino en la inmediatez de su repentina aparición. Poema querría decir así lugar de la fulgurante aparición de la palabra.
(…)
El canto del pájaro es líquido. También la palabra poética sólo se reconoce en su fluir.


José Ángel Valente




domingo, 15 de agosto de 2010

AMOR Y UTOPÍA

En el bosque de los enamorados cantan los árboles el poema de la esperanza, cuelgan de sus ramas los versos labrados por el artesano del corazón y de las fuentes que lo alimentan.

El bosque de los enamorados es el lugar donde vive la mujer que cada aurora se baña en el lago de las resurrecciones, donde vive el hombre que, al caer la tarde, acaricia la esfera de ámbar en cuyo interior palpitan los instantes.

En el bosque de los enamorados cada niña es una princesa, cada mujer es un haz de luz que persevera en las raíces del amor, cada hombre es un fauno custodio de las miradas y los anhelos.

En el bosque de los enamorados viven aquellos que cada noche se estremecen ante el llanto de la lechuza.


Alberto Cubero



viernes, 13 de agosto de 2010

Del poema IX

(...)

Tus manos hacen el día entre la hierba
Tus ojos hacen el amor en pleno día
Con las sonrisas en el talle
Y tus labios en las alas
Te colocas en el lugar de las caricias
Te colocas en el lugar de los sueños.


Paul Eluard (de El amor y la Poesía)

miércoles, 11 de agosto de 2010

Dioses tan humanos

He vuelto a visitar, como siempre que voy a El Prado, los cuadros de Velázquez. Y de todo lo visto, me quedo, una vez más, con estos dioses tan humanos, reflejo de las miserias más terrenales, desprovistos totalmente de cualquier resto de divinidad. Agotados, vencidos, tristes. El prodigio de técnica, mancha, color y composición es sólo un pretexto al servicio de la sensibilidad más sublime hecha hombre-dios en estos cuadros. Quizás lo divino sea el genio y las manos de quien los pintó.




Parece ser que John Keats decía: “una cosa bella es un gozo eterno”, y también “La belleza es verdad”.

domingo, 8 de agosto de 2010

El amor loco (André Breton)



“Se trata nada menos que de hacer justicia, ya lo he dicho, a la opinión muy extendida de que el amor se desgasta, como el diamante, en su propio polvo y que este polvo permanece en suspensión a lo largo de la vida. Aunque se asegura que el amor sale intacto de tales descarríos, sin duda no se puede decir lo mismo del ser que ama. Este ser está sujeto a sufrir, o, lo que es peor, a engañarse a cerca de la razón de su sufrimiento. Debido a la entrega absoluta que ha hecho de sí mismo, se ve tentado a culpar al amor cuando es precisamente la vida la que falla.”

Capítulo VII, y último, del libro. Carta a su hija, que contaba meses de edad, para cuando tuviese dieciséis años. Termina con esta frase: “Que seas locamente amada”. Es el final de libro. ¿Se puede desear algo mejor?

viernes, 6 de agosto de 2010

Reivindico el realismo de soñar




Reivindico:

Los ojos ausentes que me miran mientras las curvaturas de las sombras atardecen y caen hasta dormir cerca de los ríos de lava que trasportan, aún sin permiso, las hojas sueltas de los sueños rotos.

El polvillo traslúcido que flota junto a los escaparates de maniquíes que cocinan los sueños en la quietud de las salas de baile.

El derecho de mi amado a soñar con otras manos lejanas que voltearán la realidad hasta volverla sueño recetado por los dermatólogos desahuciados.

El vuelo ultrainfinito heredado de los ancestros, portador de vientos que nos tumban en la hierba a dos metros del suelo con los ojos cerrados para ver las alas quietas de los murciélagos verdes.

Soñadores! Reivindiquemos el derecho a no despertar. A hacer de los sueños el órgano palpitante de los papeles blancos.

Monalisa

sábado, 26 de junio de 2010

COMIENZO

Todo comienzo requiere paciencia y constancia, y el propósito de superar ciertas barreras. Sin embargo, yo no tengo paciencia ni soy constante. Y por supuesto, no tengo ningún especial propósito en esta empresa.

Ya veremos.